La Historia

Por Hans-Hermann Hoppe
Tomado de Mises Hispano
“La historia es en último lugar determinada por las ideas, sean éstas verdaderas o falsas, y las ideas pueden, al menos en principio, cambiar casi instantáneamente. Pero para que las ideas cambien no es suficiente que la gente vea que algo está mal. Por lo menos un número significante tiene que ser suficientemente inteligente para reconocer lo que está mal. Esto es, deben entender los principios básicos en los que la sociedad -cooperación humana- descansan. Y tienen que tener suficiente fuerza de voluntad para actuar de acuerdo a esa percepción.”

Posted in Blog | Leave a comment

Problemas de la Democracia

Por Hans-Hermann Hoppe
Tomado de Mises Hispano

Imaginemos un gobierno mundial, elegido democráticamente. ¿Cuál sería el probable resultado donde todos los habitantes del planeta votan? Seguramente ganaría una coalición de China y la India y el nuevo gobierno mundial, para ser reelecto, probablemente decidiría que hay demasiada riqueza concentrada en el occidente y mucha pobreza en el resto del mundo, por lo cual es necesario instrumentar una sistemática redistribución de la riqueza.

O imagínese que en su país la votación es ampliada para incluir a los mayores de 7 años; el resultado sería una legítima preocupación de que los niños tengan igual y adecuado acceso a refrescos, hamburguesas y videos gratuitos. El sufragio universal en cada país ha logrado lo que una democracia mundial alcanzaría: una permanente tendencia a la redistribución del ingreso y de la riqueza.

La implicación es que bajo la democracia la propiedad personal se vuelve alcanzable por los demás. La mayoría tratará de enriquecerse a costa de la minoría. Esto no implica que habrá una clase rica y otra pobre y que la redistribución será uniforme, de los ricos a los pobres. Frecuentemente son los poderosos quienes logran ser subsidiados por los pobres. Por ejemplo, la educación universitaria “gratuita” no suele beneficiar a la clase trabajadora que no va a la universidad, sino a la clase media y alta que sí. Y pronto se redefine quién es “rico” y merece ser saqueado y quién es pobre y merece recibir el producto del saqueo.

Si vemos a la democracia como una maquinaria popular de redistribución y le añadimos el principio económico de que alguno siempre recibirá más de cualquier cosa que sea subsidiada, obtenemos la clave para comprender la era actual.

La redistribución reduce el incentivo del dueño o productor y aumenta el incentivo de quien no es el dueño ni productor de la cosa. El resultado de subsidiar a individuos porque son pobres es más pobreza. Si se subsidia al desempleado habrá más desempleo. Financiar a las madres solteras producirá más niños sin padre conocido y más divorcios. Prohibir el trabajo de los menores transfiere el ingreso de las familias a parejas sin hijos y se reduce la natalidad.

Subsidiar a los irresponsables, neuróticos, alcohólicos, drogadictos, enfermos de SIDA y a quienes tienen problemas físicos y mentales a través de seguros obligatorios de salud aumentará todos esos problemas. Al hacer que los demás paguen por la prisión de los delincuentes –en lugar de obligar a estos a reembolsar a sus víctimas y a pagar por su propia prisión– se incrementan los delitos. Al obligar a los dueños de tierras a subsidiar a las especies en peligro de extinción a través de legislación ambiental, los animales se benefician y la gente sale perjudicada.

Y lo más importante, al obligar a los dueños de propiedades y a los productores a subsidiar a los políticos, sus partidos y a la burocracia, habrá menos creación de riqueza, menos productividad y más parásitos.

Los empresarios y sus empleados no generan ingresos a menos que produzcan bienes y servicios que se venden en el mercado. Las compras de tales bienes y servicios son voluntarias y así los consumidores demuestran que los prefieren al dinero que cuestan. Nadie “compra” los bienes y servicios del gobierno. Son producidos, cuestan dinero, pero no se venden ni se compran en el mercado. Como nadie los compra, nadie puede demostrar si se justifica su costo. La implicación práctica de subsidiar a los políticos y funcionarios es que se trata de un subsidio a la producción en sí, sin consideración alguna del bienestar de los consumidores de tales servicios, sólo el bienestar de los “productores”, es decir, de los políticos y funcionarios. Entonces, la expansión del sector público aumenta la flojera, la incompetencia, el mal trato y el desperdicio, lo mismo que la arrogancia, la demagogia y las mentiras oficiales.

Debemos tener claro que la falta de democracia no fue lo que provocó la bancarrota del socialismo soviético. El problema no fue el método de selección de los gobernantes sino que las decisiones económicas estaban en manos de los políticos y funcionarios del régimen.

Bajo cualquier forma de gobierno, incluyendo la democracia, la clase dirigente (los políticos y funcionarios) es siempre una pequeña minoría. Y aunque cientos de parásitos pueden vivir de miles de cuerpos, miles de parásitos no pueden vivir de cientos de cuerpos.

Posted in Blog | Leave a comment

La Fachada Intelectual para el Socialismo

Por Hans-Hermann Hoppe

Tomado de Mises Hispano

Comparada con la vida en los países de Occidente –donde el sector socializado es considerable– la vida en el socialismo total es miserable. El estándar de vida es tan deplorable que, en 1961, el gobierno de la socialista Alemania Oriental construyó un sistema de muros, alambre de púas, cercas electrificadas, campos minados, dispositivos de tiro automático, torres de vigilancia, perros amaestrados y vigilantes, a lo largo de 900 millas, para evitar que la gente huyera del socialismo.

La evidencia empírica muestra que el socialismo es un fracaso evidente. Y la causa del fracaso socialista es transparente como el cristal: casi no existe propiedad privada de los medios de producción, y casi todos los factores de producción son de propiedad común de la misma manera en que los estadounidenses son dueños del Servicio Postal.

¿Por qué entonces, gente aparentemente seria todavía promueve el socialismo? Y, ¿por qué existen aún millares de científicos sociales que quieren poner más y más factores de producción bajo control social en vez de control privado?

Por una parte, claro, algunos socialistas pueden ser simplemente malévolos. Puede que no tengan nada contra la miseria, especialmente si es solamente la miseria de otros y están a cargo de administrarla mientras viven muy bien, en realidad.

Pero estoy interesado en aquellos que promueven el socialismo porque es supuestamente más “productivo” que el capitalismo. Ellos alegan que la evidencia que demuestra lo contrario, como en Alemania Oriental, está fuera de lugar o probablemente es accidental.

Pero, ¿cómo puede alguien negar que las experiencias de Alemania Oriental o Rusia constituyen una evidencia decisiva contra el socialismo? ¿Cómo puede cierta gente salirse con la suya al divulgar la visión absurda de que la evidencia contra el socialismo es meramente fortuita?

La respuesta radica en la -aparentemente respetable- filosofía empirista. Es el empiricismo lo que escuda al socialismo de su refutación por cuenta de su propio fracaso, y le da al socialismo la credibilidad que aún tiene.

Es por eso que la crítica misesiana del socialismo ataca tanto el socialismo como el empirismo. Ésta explica que existe una necesaria conexión entre el socialismo y los bajos estándares de vida; la experiencia rusa no es accidental; y el esfuerzo del empirista de hacerla parecer un accidente está fundamentado en el error intelectual.

El empirismo está basado en dos presunciones fundamentales: primero, uno no puede saber nada sobre la realidad con certeza de forma a priori; y segundo, una experiencia no puede probar definitivamente que la relación entre dos o más eventos existe o no. Si se utilizan estas dos premisas como el punto de partida, es fácil despreciar las refutaciones empíricas del socialismo.

El socialista empirista no niega los hechos. De hecho admitirá -muy a su pesar- que los estándares de vida son deplorables en Rusia y en Europa del Este (al momento del artículo). Pero alega que esa experiencia no constituye una prueba en contra del socialismo. En vez de eso, dice el empirista, que las condiciones miserables son el resultado de circunstancias olvidadas o no controladas que serán abordadas en el futuro, luego del cual todos verán que el socialismo significa estándares de vida más altos.

De la mano del empirismo, incluso las abrumadoras diferencias entre Alemania Oriental y Alemania Occidental pueden ser explicadas entonces completamente. El empirista dice, por ejemplo, que se debe a la ayuda del Plan Marshall recibida por Alemania Occidental mientras que Alemania Oriental tuvo que pagar reparaciones a la Unión Soviética; o porque la Alemania Oriental incluía las provincias rurales y menos desarrolladas de Alemania; o debido a que la mentalidad esclavista no fue desechada en la región oriental si no hasta más tarde relativamente; etc., etc.

Ni siquiera el experimento más perfectamente controlado puede sacarnos de este predicamento, porque es imposible controlar cada variable que pueda concebirse como influyente en la variable que tratamos de explicar. Ni siquiera conocemos todas las variables que componen el universo, lo que deja todas las preguntas abiertas a experiencias de reciente descubrimiento.

De acuerdo con el empirismo, no existe forma en que se pueda descartar ningún evento como una causa posible de alguna otra cosa. Incluso las cosas más absurdas –dado que hayan acontecido antes en el tiempo- pueden ser causas probables. Por lo tanto el número de excusas no tiene fin.

El socialista empirista puede descartar cualquier cargo que se le levante al socialismo siempre y cuando esté basado solamente en evidencia empírica. Puede alegar que debido a que no podemos saber el resultado de las políticas socialistas en el futuro, debemos probarlas y dejar que la experiencia hable por sí sola. Y no importa que tan malos sean los resultados, el socialista empirista puede rescatarse a si mismo culpando a alguna variable -hasta el momento olvidada- que parezca más o menos plausible. Formulará una nueva hipótesis revisada, y debe supuestamente ponérsela a prueba durante tiempo indefinido.

El empirista dice que la experiencia puede decirle que un esquema de política socialista no alcanzó el objetivo de producir más riqueza. Pero nunca podrá decirle si uno ligeramente distinto producirá mejores resultados. Ni podrá la experiencia decirle que es imposible mejorar la producción de bienes y servicios, o elevar los estándares de vida, a través de cualquier política socialista.

Ahora vemos que tan dogmática es en realidad la filosofía empirista. Muy al contrario de su supuesta apertura y apego a la experiencia, el empirismo es una herramienta intelectual que le inmuniza a uno completamente de la crítica y la experiencia. Es el medio perfecto para la deshonestidad intelectual que permite escudar al socialismo de la deslumbrante verdad de su propio fracaso.

Los aportes económicos de Mises demuestran que el socialismo falla porque viola los principios irrefutables de la Economía –entre ellos la ley de intercambio, la ley de utilidad marginal decreciente, la ley ricardiana de asociación, la ley de controles de precios, y la teoría cuantitativa del dinero- que pueden ser deducidas del axioma de la acción humana mediante la lógica aplicada. Y por lo tanto podemos saber –de antemano y con absoluta certeza- las consecuencias del socialismo dondequiera que se lo aplique.

Si queremos desenmascarar al socialismo, debemos atacar el absurdo error intelectual que representa el empirismo. Y si queremos derrotar al socialismo, debemos consolidar un sólido argumento misesiano basado en la lógica de la acción humana y las irrefutables leyes de la Economía.

Publicado originalmente en The Free Market, Febrero 1988 Volumen VI, Número 2.

Traducido por Juan Fernando Carpio

Posted in Blog | Leave a comment

La Idea de una Sociedad de Derecho Privado

Por Hans-Hermann Hoppe, tomado de Mises Hispano

Solo, en su isla, Robinsón Crusoe puede hacer cualquier cosa que le plazca. Para él no existen preguntas con respecto a reglas organizadas de conducta humana – cooperación social – simplemente no salen a flote. Esta pregunta sólo puede surgir una vez llegue una segunda persona a la isla, Friday. Más aún, la pregunta en gran parte no es pertinente mientras no exista escasez.

Supongamos que la isla es el Jardín del Edén; todos los bienes externos están disponibles en superabundancia. Son “bienes gratuitos”, tal como el aire que respiramos el cual es normalmente “gratis”. Cualquier cosa que Crusoe haga con estos bienes, no tendrá repercusiones – ni con respecto a su futuro suministro ni al suministro presente ni futuro de bienes para Friday (y viceversa). De ahí que, es imposible que haya conflictos entre Crusoe y Friday con respecto al uso de tales bienes. El conflicto es posible solamente si los bienes son escasos. Sólo entonces surgirá la necesidad de formular reglas que hagan posible una cooperación social ordenada y libre de conflictos.

En el Jardín del Edén existen sólo dos bienes escasos: el cuerpo físico de la persona y el espacio que ocupa. Crusoe y Friday tienen sólo un cuerpo y pueden pararse sólo en un lugar en determinado momento. De ahí que, aún en el Jardín del Edén puedan surgir conflictos: Crusoe y Friday no pueden ocupar el mismo espacio simultáneamente sin entrar en conflicto físico el uno con el otro. Por consiguiente, aún en el Jardín del Edén deben existir reglas de conducta social ordenada – reglas con respecto a la ubicación y al movimiento apropiado de los cuerpos humanos. Fuera del Jardín del Edén, en el reino de la escasez, debe haber reglas no sólo para el uso de los cuerpos personales sino también para todo bien escaso, y así poder excluir toda posibilidad de conflictos. Este es el problema del orden social.

Continúe leyendo

Posted in Blog | Leave a comment

Entrevista al Dr. Hans-Hermann Hoppe sobre la inviabilidad de un Gobierno Único Mundial y el fracaso de la Democracia al estilo occidental

 

Entrevista al Dr. Hans-Hermann Hoppe sobre la inviabilidad de un Gobierno Único Mundial y el fracaso de la Democracia al estilo occidental. The Daily Bell se complace en presentar una entrevista exclusiva con el Dr. Hans-Hermann Hoppe.

Introducción

El Dr. Hans-Hermann Hoppe, nacido en 1949 en Peine, Alemania, estudió filosofía, sociología, economía, historia y estadísticas en la Universidad de Saarland, en Saarbrücken, en la Universidad Johann Wolfgang Goethe, de Francfort am Main, y en la Universidad de Michigan, en Ann Arbor. Recibió su doctorado (Filosofía, 1974, bajo la dirección de Jürgen Habermas) y obtuvo su grado de “habilitación” (Fundamentos de Sociología y Economía, 1981), ambos, en la Universidad Goethe en Frankfurt.

En 1985, Hoppe se trasladó a Nueva York para trabajar con Murray N. Rothbard (1926-1995), el estudiante estadounidense más prominente del economista austriaco Ludwig von Mises (1881-1973). En 1986, Hoppe siguió a Rothbard a la Universidad de Nevada, Las Vegas, donde se desempeñó como profesor de economía hasta su jubilación en 2008. Después de la muerte de Rothbard, Hoppe también sirvió durante muchos años como editor del Quarterly Journal of Austrian Economics y del interdisciplinario Diario de Estudios Libertarios. Hoppe es un miembro distinguido del Instituto Ludwig von Mises, en Auburn, Alabama, y fundador y presidente de la Sociedad “Propiedad y Libertad”. Actualmente vive con su esposa la Dra. Guelcin Imre, su colega economista, en Estambul, Turquía.

Hoppe es el autor de ocho libros – el más conocido de los cuales es La Democracia: el Dios que falló – y más de 150 artículos en libros, revistas académicas y revistas de opinión. Como prominente economista internacional de la Escuela austríaca y filósofo libertario, ha dado conferencias en todo el mundo y sus escritos han sido traducidos a más de veinte idiomas.

En 2006, Hoppe fue galardonado con el Premio a la Trayectoria por la Causa de la Libertad “Gary S. Schlarbaum”, y en 2009 recibió el Premio “Franz Cuhel Memorial” de la Universidad de Economía de Praga. En ocasión de su 60 cumpleaños, en 2009, se publicó un Festschrift en su honor: Jörg Guido Hülsmann y Stephan Kinsella (eds.), “La Sociedad “Propiedad y Libertad”. Ensayos en honor a Hans-Hermann Hoppe”. El sitio web personal de Hoppe es www.HansHoppe.com. Allí, el grueso de sus escritos académicos y populares, así como muchas grabaciones de conferencias públicas están disponibles en formato electrónico.

Daily Bell: Por favor, conteste estas preguntas como si nuestros lectores no estuviesen familiarizados con su gran obra ni con sus opiniones. Vayamos al grano ¿Porqué la democracia es “el Dios que falló?”

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: La forma de estado tradicional, pre-moderna, es la de una monarquía (absoluta). El movimiento democrático fue dirigido contra los reyes y las clases hereditarias de la nobleza. La monarquía fue criticada por ser incompatible con el principio básico de “igualdad ante la ley”. Se basaba en privilegios y era injusta y explotadora. Se creyó que la democracia sería la solución a esta situación. Al permitir la participación y la libre entrada al gobierno estatal a todas las personas en igualdad de condiciones, proclamaban los defensores de la democracia, la igualdad ante la ley sería realidad y reinaría la verdadera libertad. Pero todo esto es una gran equivocación.

Es cierto que bajo la democracia cualquiera puede ser rey, por así decirlo, y no sólo un círculo privilegiado de personas. Así, en una democracia, teóricamente no existen privilegios personales.Sin embargo si existen privilegios funcionales y funciones privilegiadas. Los funcionarios públicos, si actúan en carácter oficial, son gobernados y protegidos por el derecho público “y por tanto ocupan una posición privilegiada vis-à-vis las personas que actúan bajo la mera autoridad del “derecho privado”. En particular, los funcionarios públicos están autorizados para financiar o subvencionar sus propias actividades por medio de impuestos. Es decir, están autorizados a practicar, y vivir a costa de lo que, en el ámbito privado, entre sujetos de derecho privado, está prohibido y se considera “robo” y “expoliación”. Así que el privilegio y la discriminación legal – y la distinción entre gobernantes y súbditos – no desaparecen en la democracia.

Peor aún: bajo la monarquía, la distinción entre gobernantes y gobernados es clara. Sé, por ejemplo, que nunca llegaré a ser rey, y debido a eso tenderé a resistir los intentos del rey de aumentar los impuestos. Bajo la democracia, la distinción entre gobernantes y gobernados se vuelve borrosa. Puede surgir la ilusión que “nos gobernamos a nosotros mismos”, haciendo que la resistencia contra el aumento de los impuestos sea disminuida en consecuencia. Yo podría terminar en el extremo receptor: como receptor de impuestos en lugar de alguien que pagaimpuestos, y en ese caso vería la tributación desde un punto de vista más favorable.

Y además: siendo un monopolista hereditario, el rey considera el territorio y las personas bajo su dominio como su propiedad personal. Consecuentemente irá a explotar monopolísticamente esa “propiedad”. Bajo la democracia, el monopolio y la explotación monopolística no desaparecen. Más bien, lo que pasa es esto: en vez de un rey y una nobleza, que consideran al país como su propiedad privada, se coloca un custodio, temporal e intercambiable, al mando monopólico del país. El custodio no es propietario del país, pero mientras esté en el poder podrá utilizarlo legalmente para beneficio suyo y de sus protegidos. Es dueño del uso corriente – delusufructo – pero no es dueño de la riqueza, del capital, del país. Esto no elimina la explotación. Por el contrario, hace que la explotación sea menos sopesada, menos medida y llevada a cabo con poca o ninguna consideración para con el capital del país. La explotación se vuelve más intensa y se promueve sistemáticamente el consumo del capital.

Daily Bell: Si la democracia ha fracasado qué pondría usted en su lugar? ¿Cuál es la sociedad ideal? El anarcocapitalismo?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Yo prefiero el término “sociedad de derecho privado”. En una sociedad de derecho privado, toda persona e institución está sujeta al mismo conjunto de leyes. No existen leyes públicas que concedan privilegios a personas o a funciones específicas en este tipo de sociedad. Sólo existen el derecho y la propiedad privados, aplicables por igual a todas y cada una de las personas. Nadie podría adquirir propiedades por medios que no fuesen la producción, el intercambio voluntario, o la apropiación original de recursos sin dueño legítimo previo (baldíos), y además, nadie poseería el privilegio de cobrar impuestos ni de expropiar. Por otra parte, nadie podría prohibir a otra persona el utilizar su propiedad a fin de ingresar en cualquier sector de la economía que ella desease y competir en el mercado contra quien quisiese.

Daily Bell: ¿Cómo se ofrecerían los servicios de justicia y orden en esta sociedad? ¿Cómo funcionaría su sistema ideal de justicia?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: En una sociedad de derecho privado, la producción de ley y orden – protección – se llevaría a cabo por individuos y organismos que, financiados libremente, compitan entre sí por una clientela dispuesta a pagar (o a no-pagar) exactamente como ocurre con la producción de otros bienes y servicios. El funcionamiento de este sistema puede entenderse mejor al contrastarlo con el funcionamiento de nuestro actual, y muy conocido, sistema estatista. Si uno quisiera resumir en una palabra la diferencia decisiva – y la ventaja – de una industria de protección competitiva en comparación con la práctica estatista actual, la palabra sería: contrato.

El estado opera en un vacío legal. No existe ningún contrato entre el estado y sus ciudadanos. No se fija por contrato, qué bien es propiedad de quién, ni qué bien, en consecuencia, debe ser protegido. No se ha fijado que servicios debe proporcionar el estado, ni que va a suceder si el estado falla en sus deberes, ni cuál será el precio que el “consumidor” de tales “servicios” tendría que pagar. Por el contrario, el estado fija unilateralmente las reglas del juego y las puede cambiar, mediante legislación, en el transcurso del juego. Obviamente, este comportamiento es inconcebible para proveedores de servicios de protección financiados libremente. Imagínese un proveedor de protección, sea la policía, la compañía de seguros o un árbitro, cuya oferta consistiese en algo más o menos así: yo no voy a garantizar nada contractualmente. No voy a decirle lo que estoy obligado a hacer si, según su opinión, no cumplo a usted con mi servicio – pero en todo caso, me reservo el derecho de determinar unilateralmente el precio que usted tiene que pagar por tan indefinido servicio. Cualquier proveedor de servicios de protección de este tipo, desaparecería inmediatamente del mercado debido a la falta absoluta de clientela.

En vez de actuar así, cada productor privado de protección, libremente financiado, tendría que ofrecer a sus clientes potenciales un contrato. Y estos contratos, a fin de ser considerados aceptables para consumidores que están pagando voluntariamente por ellos, deben contener cláusulas y descripciones totalmente claras de la propiedad, así como también, claramente definidos los servicios y las obligaciones mutuas. Cada una de las partes de un contrato, a lo largo de su duración o hasta el cumplimiento del contrato, estarían vinculadas a él de acuerdo a sus términos y condiciones, y cualquier cambio en dichos términos o condiciones requeriría el consentimiento unánime de todas las partes interesadas.

En concreto, para ser tenidos como aceptables por sus potenciales compradores, estos contratos tendrían que contener cláusulas especificando lo que se haría en caso de un conflicto o controversia entre el protector o agencia aseguradora y sus asegurados, así como también en el caso de conflicto entre diferentes protectores o agencias aseguradoras y sus respectivos clientes. Y en este sentido sólo existe una solución mutuamente aceptable: en estos casos las partes en conflicto se comprometen contractualmente a someterse a un tribunal de arbitramento dirigido por un tercero que sea independiente y que goce de la confianza mutua de ambas partes. Y en cuanto a esta tercera persona: ella, también, debe estar libremente financiada y en posición de competir con otros árbitros u organismos de arbitraje. Sus clientes, es decir, las compañías de seguros y el asegurado, esperan de ella, que llegue a un veredicto que sea reconocido como justo y equitativo para todas las partes. Únicamente aquellos árbitros capaces de formar tales juicios tendrán éxito en el mercado del arbitraje. Árbitros incapaces de esto y percibidos como sesgados o parciales desaparecerán del mercado.

Daily Bell: ¿Está negando, pues, que necesitamos el estado para defendernos?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: En efecto, así es. El estado no nos defiende, al contrario, el estado nos agrede, confisca nuestras propiedades y las utiliza para defenderse a sí mismo. La definición típica de estado es la siguiente: el estado es una agencia caracterizada por dos funciones exclusivas y lógicamente conectadas. En primer lugar, el estado es una agencia que ejerce el monopolio territorial de la toma las decisiones de última instancia. Es decir, el estado es el árbitro y juez de última instancia en cada caso de conflicto, incluidos los conflictos que afectan al estado mismo y a sus agentes. No hay apelación posible por encima, ni por fuera, del estado. En segundo lugar, el estado es una agencia que ejerce un monopolio territorial de tributación. Es decir, es una agencia que puede fijar unilateralmente el precio que sus súbditos tienen que pagar por el servicio del estado como juez de última instancia. Sobre la base de este marco institucional se pueden predecir con seguridad las consecuencias. En primer lugar, en lugar de prevenir y resolver conflictos, un monopolio que toma decisiones de última instancia causa y provoca conflicto con el fin de que se resuelva en su propio beneficio. Es decir, el estado no reconoce ni protege la legislación vigente, más bien distorsiona y pervierte la ley por medio de legislación. Contradicción número uno: el estado es un protector de la ley que incumple la ley. En segundo lugar, en lugar de defender y proteger a alguien o algo, un monopolio de tributación siempre se esforzará por llevar sus gastos al máximo en materia de protección y, al mismo tiempo por reducir al mínimo la producción efectiva de protección. Cuanto más dinero pueda gastar el estado y menos tenga que trabajar por ese dinero, mejor será su situación. Contradicción número dos: el estado es un expropiador protector de la propiedad.

Daily Bell: ¿Hay algunas leyes y regulaciones buenas?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Sí. Hay, unas pocas leyes, simples y buenas, que casi todo el mundo reconoce y acepta intuitivamente y que además se puede demostrar que son leyes “verdaderas” y “buenas”:* Primera: Si no hubiera conflictos interpersonales y todos viviéramos en perfecta armonía no habría necesidad de ley o norma alguna. El propósito de las leyes o normas es ayudar a evitar conflictos que de otro modo serían inevitables. Sólo las leyes que alcanzan ese objetivo pueden ser llamadas leyes buenas. Una ley que genera conflictos en lugar de ayudar a evitarlos es contraria a la finalidad de las leyes, es decir, es una ley mala, disfuncional o perversa.

Segunda: Los conflictos son posibles sólo en la medida que los bienes sean escasos. Las personas tienen enfrentamientos debido a que quieren utilizar el mismo bien de maneras diferentes e incompatibles. O bien yo gano y hago lo que quiero o usted gana y hace lo que quiere. Ambos no podemos ser “ganadores”. En el caso de bienes escasos, entonces, necesitamos reglas o leyes que nos ayuden a decidir entre argumentos antagónicos y conflictivos. Por el contrario, bienes que son “gratis”, es decir, bienes que existen en superabundancia, que se vuelven inagotables o infinitamente reproducibles, no son, y no pueden ser, una fuente de conflicto. Cada vez que uso un bien no-escaso no se reduce para usted, ni en lo más mínimo, la disponibilidad de este bien. Puedo hacer con él lo que quiero y usted puede hacer con él lo que quiera, al mismo tiempo. No hay perdedores. Ambos somos ganadores, y por lo tanto, en la medida en que los bienes en cuestión no sean escasos, nunca habrá necesidad de leyes.

Tercera: Entonces todos los conflictos relacionados con bienes escasos sólo se pueden evitar si cada bien es de propiedad privada, es decir, exclusivamente bajo el control de un individuo (o grupo de individuos) específico, y no por varios individuos no especificados, y siempre está en claro cuál cosa es la propiedad, y a quién pertenece, y cuál no es. Y para evitar todos los posibles conflictos desde el principio de la humanidad, por así decirlo, solamente es necesario tener una norma que determine que la primera, la apropiación original de un recurso escaso, dado por la naturaleza, sin previo dueño, la convierte en propiedad privada. En suma, entonces, son esencialmente tres las “buenas leyes” que garantizan una interacción libre de conflicto o “de paz eterna:” a) el primero que se apropia de algo previamente sin dueño se convierte en su propietario exclusivo (en condición de primer propietario no podría haber entrado en conflicto con nadie porque las otras personas sólo aparecerán en escena más tarde), b) aquel que produce algo, utilizando tanto su cuerpo como los bienes apropiados originalmente, se convierte en dueño único y legítimo del producto de su trabajo, siempre que en ese proceso no dañe la integridad física de la propiedad de terceros, y c) que quien adquiera algo de un propietario anterior, o anteriores, por medio de intercambio voluntario, es decir, un intercambio considerado de beneficio mutuo, se convierte en el nuevo propietario de ese bien.

Daily Bell: ¿Cómo, entonces, puede uno definir la libertad? Como la ausencia de coerción estatal?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Una sociedad es libre, cuando cada persona es reconocida como dueña exclusiva de su propio (escaso) cuerpo físico; cuando los individuos son dueños exclusivos del fruto de su propio trabajo; cuando las personas son libres de convertirse en propietarios de recursos, previamente sin dueños definidos, convirtiéndolos en su propiedad privada; cuando las personas son libres de utilizar su cuerpo y sus bienes apropiados originalmente para producir lo que quieran producir (sin que en el proceso dañen la integridad física de la propiedad de terceros); y cuando cada uno es libre de hacer contratos mutuamente benéficos con otros individuos, incluyendo en ello sus respectivas propiedades. * Cualquier interferencia con estos contratos constituye un acto de agresión, y el grado de libertad de una sociedad puede medirse por la intensidad con que practica tales agresiones.

Daily Bell: ¿Cuál es su posición sobre los derechos de autor? ¿Cree usted que la propiedad intelectual no existe, como Kinsella ha propuesto?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Estoy de acuerdo con mi amigo Kinsella, la idea de los derechos de propiedad intelectual no sólo es equivocada y confusa sino, además, peligrosa. Y ya he comentado porqué es así. Las ideas – recetas, fórmulas, declaraciones, argumentos, algoritmos, teoremas, melodías, patrones, modelos, ritmos, imágenes, etc. – son sin duda bienes (en la medida en que son buenas y útiles, no que sean malas, las recetas, etc.), pero no son bienesescasos. Una vez pensadas y expresadas, son bienes libres, inagotables. Silbo una melodía o escribo un poema, usted oye la melodía o lee el poema y lo reproduce o lo copia. Al hacerlo, usted no me ha quitado nada. Puedo silbar y escribir como antes. De hecho, todo el mundo me puede copiar y aún así, nada han tomado de mí. (Si yo quisiera que nadie copie mis ideas sólo tendría que guardarlas para mí mismo y no expresarlas nunca. )

Ahora imagine que he obtenido un derecho de propiedad sobre mi melodía o sobre mi poesía, de tal manera que puedo prohibir a usted que la copie, o exigir, de usted mismo, una regalía si la copia. En primer lugar: ¿No implica esto, que yo, absurdamente, a mi vez, tenga que pagar regalías a la persona (o a sus herederos) que inventaron el “silbar” y la escritura, y más adelante a aquellos que compusieron el lenguaje y la reproducción de sonidos, y así sucesivamente?.Segundo: Al impedir que usted silbe mi melodía o recite mi poema o al obligarlo a pagar, en caso de que lo haga, me he transformado en realidad en propietario (parcial) de usted: propietario parcial de su cuerpo, de sus cuerdas vocales, de su papel, de su lápiz, etc., porque usted no utilizó nada, excepto sus propios recursos, cuando me copió. Si usted ya no puede copiarme, entonces esto significa que yo, el dueño de la propiedad intelectual, he expropiado a usted y a su propiedad “real”. Lo que demuestra que los derechos de propiedad intelectual y los derechos de propiedad real son incompatibles, y la promoción de la propiedad intelectual debe ser vista como uno de los más peligrosos ataques a la idea de la propiedad “real” (de bienes escasos).

Daily Bell: Hemos sugerido que si alguien quiere hacer valer derechos de autor hereditarios que lo haga entonces por su propia cuenta, asumiendo los gastos, e intentando a través de diversos medios hacer frente a los violadores de los derechos de autor con sus propios recursos. Esto sitúa la carga de la coerción, y de la vigilancia, en el bolsillo del individuo. ¿Es ésta una solución viable – permitir que el mercado mismo decida estas cuestiones?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Eso sería un gran avance en la dirección correcta. Mejor aún: más y más tribunales en más y más países, especialmente en países fuera de la órbita del cártel de los gobiernos occidentales, dominados por los EE UU, harían claro que ya no oyen casos de violación de derechos de autor, ni de patentes, y se refieren a tales quejas como a un truco de las grandes empresas occidentales – vinculadas a sus respectivos gobiernos, tales como las empresas farmacéuticas – para enriquecerse a costa de otras personas.

Daily Bell: ¿Qué piensa usted de Poder es Derecho de Ragnar Redbeard?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Uno puede dar dos interpretaciones muy diferentes a esta declaración. No veo ninguna dificultad con la primera. Es así: Yo sé la diferencia entre “poder” y “derecho” y, por tratarse de un hecho empírico, el poder es, de hecho, con frecuencia el derecho.La mayoría, si no todo el “derecho público”, por ejemplo, es poder disfrazado de derecho. La segunda interpretación es la siguiente: No sé la diferencia entre “poder” y “derecho”, porque nohay diferencia. Poder es derecho y derecho es poder. Esta interpretación se contradice a sí misma. Porque si quisiera defender este argumento como una declaración verdadera en una discusión con otra persona, de hecho, usted estaría reconociendo el derecho de su oponente a la propiedad de su propio cuerpo. Usted no usa la violencia contra él para traerlo al enfoque correcto. Usted permite que él llegue a la verdad por sí mismo. Es decir, admite, al menos implícitamente, que usted conoce la diferencia entre el bien y el mal. De lo contrario no habría ningún propósito en discutir. Lo mismo, incidentalmente es cierto, con la famosa frase de Hobbes de que el hombre es lobo para el hombre. Cuando usted acepta que esta declaración es verdadera, en realidad está probando que es falsa.

Daily Bell: Se ha sugerido que la única manera de reorganizar la sociedad es a través de un retorno a los clanes y tribus que caracterizaron las comunidades del homo-sapiens por decenas de miles de años? ¿Es posible que como parte de esta des-evolución, se pueda volver a enfatizar el clan o la justicia tribal?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: No creo que nosotros, en el mundo occidental, pueda volver a los clanes y a las tribus. El estado moderno y democrático ha destruido los clanes y las tribus y sus estructuras jerárquicas, porque estaba en el camino del empuje estatista por el poder absoluto. Con los clanes y las tribus ausentes, tenemos que tratar con el modelo de sociedad de derecho privado que he descrito. Pero allí donde todavía existen las estructuras jerárquicas del clan y de la tribu tradicionales, deberían ser apoyadas y los intentos de “modernizar” los “arcaicos” sistemas de justicia al estilo occidental deberían ser vistos con la mayor suspicacia posible.
Daily Bell: También ha escrito mucho sobre dinero, moneda y asuntos monetarios. El Patrón Oro es necesario para una sociedad libre?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: en una sociedad libre, el mercado produciría dinero, como todos los demás bienes y servicios. En un mundo perfectamente cierto y previsible no existiría esa cosa que llamamos dinero. Pero como vivimos en un mundo de contingencias impredecibles las gentes llegan a apreciar también los bienes de acuerdo a su facilidad de comercialización o vendibilidad, o sea, como medio de trueque. Dado que un bien que sea más fácil y ampliamente vendible es preferible como medio de intercambio o de trueque a un bien que sea menos fácil y ampliamente vendible, hay una tendencia inevitable en el mercado para que surja finalmente un único material o producto, que se distinga de todos los otros, justamente por ser el más fácil y ampliamente vendible entre todos. Este material o producto es llamado dinero. Siendo el más vendible de todos los bienes, proporciona a su dueño y portador la mejor protección humanamente posible contra la incertidumbre – puede ser utilizado para satisfacción instantánea de una amplia gama de posibles necesidades. La teoría económica no tiene nada que decir en cuanto a cuál producto o material irá a adquirir el status de dinero. Históricamente tal material ha sido el oro. Pero si la constitución física de nuestro mundo fuese diferente o llegara a ser diferente de lo que es ahora, algún otro producto o material se convertirían o podrían convertirse en dinero. El mercado decidirá. En todo caso, no hay necesidad que el gobierno venga a inmiscuirse en nada de esto. El mercado ha surtido y surtirá algún tipo dedinero-mercancía, y la producción de ese material, cualquiera que sea, está sujeta a las mismas fuerzas de la oferta y la demanda que determinan la producción de todos los demás bienes y servicios del mercado.

Daily Bell: ¿Y qué dice del paradigma de la banca libre? La banca fraccionaria privada debe ser tolerada o es un delito? ¿Quién va a llevar gente a la cárcel por la banca privada fraccionaria?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Suponga que el oro es dinero. En una sociedad libre, usted tiene la libre competencia en las minas de oro, tiene la libre competencia en la acuñación de oro, y tiene bancos compitiendo libremente. Los bancos ofrecen diversos servicios financieros: custodia de dinero, servicios de compensación, y la intermediación entre ahorradores y prestatarios inversionistas. Cada banco emite su propio tipo de “notas” o “certificados” que documentan las diversas operaciones y las resultantes relaciones contractuales entre el banco y el cliente. Tales “notas” o billetes son negociables libremente. Hasta aquí todo va bien. La polémica entre los banqueros libres es sólo el estatus de la banca de depósito de reserva fraccionaria y de los billetes bancarios. Digamos que A deposita 10 onzas de oro en un banco y recibe un billete (un sustituto del dinero) redimible por su valor a la presentación por el portador. Sobre la base de un depósito, entonces, el banco otorga un préstamo a C, por 9 onzas de oro y emite un billete en este sentido, una vez más redimible por su valor al portador.

Debería ser permitido esto? Creo que no. Porque ahora hay dos personas, A y C, que son propietarias exclusivas de la misma y única suma de dinero. Una imposibilidad lógica. O dicho de otro modo, sólo hay 10 onzas de oro, pero a A se le da un título por 10 onzas y C guarda uno por 9 onzas. Es decir, hay más títulos de propiedad que propiedad. Obviamente, esto constituye un fraude, y en todas las áreas, excepto en asuntos monetarios, los tribunales han considerado la práctica como fraude también y han castigado a quienes los cometen. Por otro lado, no habría problema alguno si el banco dijese a A que iría a pagarle intereses sobre sus depósitos, invirtiéndolos, por ejemplo, en un fondo mutuo del mercado monetario constituido por papeles financieros de alta liquidez y a corto plazo, y prometiendo hacer todos los esfuerzos posibles para restituir a A, una cantidad fija de dinero, al momento que éste exigiese de vuelta su inversión. Tales fondos de inversión bien podrían tornarse muy populares y mucha gente querría depositar su dinero en ellos en lugar de hacerlo en cuentas de depósito normales. Pero las acciones en fondos de inversión nunca podrán funcionar como dinero o medio de trueque. En esas condiciones tales acciones jamás podrían ser la mercancía, el material o producto, más fácil y ampliamente vendible de todos.

Daily Bell: ¿Cuál es su posición con respecto al paradigma actual de la banca central? ¿Es la banca central, como está constituida actualmente, el desastre principal de nuestro tiempo?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: La banca central es sin duda uno de los grandes causantes del desbarajuste de nuestra época. Los Bancos Centrales, y, en particular, el Banco de la Reserva Federal, la FED, fueron los responsables de la destrucción del patrón oro, el cual siempre fue obstáculo para las políticas inflacionarias, y de su sustitución, desde 1971, por un patrón monetario exclusivo de papel moneda (dinero fiduciario) y de curso legal forzoso. Desde entonces, los bancos centrales tienen la capacidad de crear dinero virtualmente de la nada. Una mayor cantidad de papel moneda no hace a una sociedad más rica, y es obvio, – se trata sólo de una mayor cantidad de papel impreso. De lo contrario, ¿porqué existen aún países pobres y gentes pobres en el mundo? Porque la creación de más dinero tiene una función primordial: enriquecer a su productor monopolístico (el banco central) y a todos los receptores iniciales de ese dinero (el gobierno y los grandes bancos y sus clientes principales, vinculados al gobierno) todo a costa del empobrecimiento de quienes reciben el nuevo dinero en el último momento, cuando todos los precios ya han aumentado.

Gracias al poder ilimitado de imprimir dinero del cual goza un banco emisor, los gobiernos pueden incurrir en déficit presupuestarios cada vez más altos y a acumular endeudamientos cada vez mayores para financiar guerras, frías o no, en el extranjero o en casa, y la participación en un flujo infinito de actividades inútiles, que de otro modo, sería imposible financiar. Gracias al banco central, varios “expertos monetarios” y “líderes de la macro-economía” pueden, al agregarlos a la nómina, convertirse en propagandistas del gobierno, con la función de “explicar”, como alquimistas, cómo la piedra (papel-moneda), puede ser transformada en pan (riqueza). Gracias al banco central, las tasas de interés pueden ser artificialmente reducidas a cero, canalizando crédito para proyectos y mano de obra insolventes al mismo tiempo que escasean el crédito genuino para proyectos y personas solventes, y realmente dignas de crédito, provocando inversiones cada vez mayores en burbujas insostenibles, las cuales, al estallar, generan colapsos cada vez más espectaculares. Y gracias al banco central, enfrentamos la dramáticamente creciente amenaza de una inminente hiperinflación cuando los pollos llegan por fin a casa a pernoctar y al flautista debemos pagar.

Daily Bell: Hemos señalado a menudo que las siete colinas de Roma fueron inicialmente sociedades independientes al igual que la ciudades-estado italianas durante el Renacimiento y las 13 colonias de la República de los EE. UU. Parece que los grandes imperios comienzan como comunidades individuales donde la gente puede abandonar una comunidad si son oprimidos y emigran a una comunidad cercana a comenzar de nuevo. ¿Cuál es la fuerza motriz detrás de este proceso de centralización? ¿Cuáles son los bloques de construcción del Imperio?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Todos los estados tienen que comenzar en pequeño. Eso facilita que la gente huya, que escape. Sin embargo, los estados son por naturaleza agresivos, como ya he explicado. Pueden externalizar el costo de la agresión en los demás, es decir, en los desventurados contribuyentes. No les gusta ver huir a la gente productiva y tratan de capturarlos expandiendo su territorio. Mientras más gente productiva controle, mejor estará el estado. Este deseo de expansión, encuentra oposición en otros estados. Sólo puede haber un monopolio supremo de justicia y tributación en un territorio dado. Es decir, la competencia entre los diferentes estados es eliminatoria. O bien A gana y controla el territorio, o bien B. ¿Quién gana? Al menos en el largo plazo, el estado que irá a ganar – y a apoderarse del territorio de otro, o a establecer su hegemonía sobre él y obligarlo a rendir tributo – será aquel que pueda parasitar de la economía comparativamente más productiva. Es decir, todo lo demás constante, los estados cuyas economías son más liberales tenderán a conquistar los estados menos liberales (en el sentido clásico europeo de “liberal”), o sea, los estados más opresivos y más regulados económicamente.

Fijándonos sólo en la historia moderna, podemos de esa forma explicar primero la ascensión de la liberal Gran Bretaña a la categoría del Imperio más importante del mundo y, después, subsecuentemente, la de la liberal Unión Americana (los EE. UU.). Y podemos comprender una aparente paradoja: ¿por qué aquellos potencias imperiales internamente liberales como los EE. UU. tienden a ser más agresivos y beligerantes en su política exterior que aquellas potencias internamente opresivas, como la antigua Unión Soviética. El liberal imperio de los EE. UU. era el seguro ganador en sus guerras y las aventuras militares en el extranjero, mientras que la opresiva Unión Soviética temía que pudiera perder.

Pero la construcción del Imperio también lleva consigo las semillas de su propia destrucción. Cuanto más cerca llega el estado a su meta suprema – la dominación del mundo y la institución de un gobierno único mundial, menos motivos tienen para mantener su liberalismo interno y más razones tienen para hacer justamente aquello que todos los estados están propensos a hacer de todos modos, es decir, a adoptar una línea dura y aumentar su explotación sobre la gente productiva que aún queda. En consecuencia, sin tributarios adicionales disponibles y la productividad doméstica estancada o cayendo, las políticas internas imperiales de pan y circo ya no pueden mantenerse. La crisis económica golpea, y el colapso económico inminente comienza a estimular tendencias a la descentralización, a los movimientos separatistas y secesionistas, y finalmente conduce a la desintegración del Imperio. Ya vimos esto acontecer con Gran Bretaña, y estamos viendo ahora el mismo suceso con el Imperio de los EE. UU., aparentemente en su última etapa.

Hay también un aspecto importante en el lado monetario de este proceso. El Imperio dominante típicamente proporciona la moneda de reserva internacional, primero la Gran Bretaña con la Libra Esterlina y ahora los EE. UU. con el Dólar. Con el dólar usado como moneda de reserva por los bancos centrales extranjeros, los EE. UU. pueden incurrir en un “déficit sin lágrimas” permanente. Es decir, los EE. UU. no tienen que pagar por sus constantes excesos de importaciones en relación con las exportaciones, como sería normal entre socios “iguales”, teniendo que exportar una cuantía creciente de bienes al exterior (las exportaciones pagan por las importaciones). Más bien: Los gobiernos extranjeros y sus bancos centrales en lugar de utilizar sus ingresos por exportaciones para comprar productos estadounidenses de consumo interno, usan sus reservas en dólares de papel para comprar bonos del gobierno de EE. UU. como ayuda a los estadounidenses para que sigan consumiendo más allá del alcance de sus medios. Un típico signo de vasallaje ante el Imperio dominante.

No sé lo suficiente sobre China para entender por qué están utilizando sus enormes reservas en dólares para comprar bonos del gobierno de los EE. UU. Después de todo, se supone que China no forma parte del Imperio Americano. Tal vez sus gobernantes han leído demasiados libros de texto de economía americanos y ahora creen en la alquimia, también. Pero si solamente la China se deshiciera de sus bonos del Tesoro de los EE. UU. y en cambio acumulara reservas de oro, ese sería el fin del imperio de los EE. UU. y del dólar como hoy los conocemos.

Daily Bell: ¿Es posible que una sombra de familias imposiblemente ricas localizadas en la ciudad de Londres sea parcialmente responsable de todo esto? ¿ Buscan estas familias y sus facilitadores un gobierno mundial de élites? ¿Es una conspiración? ¿Ve usted el mundo en estos términos: como una lucha entre los impulsos de centralización de las élites y los impulsos más democráticos del resto de la sociedad?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: No estoy seguro de si la conspiración sigue siendo la palabra adecuada, porque mientras tanto, gracias a gente como Carroll Quigley, por ejemplo, se sabe mucho acerca de lo que está pasando. En cualquier caso, no cabe duda de que hay familias tan increíblemente ricas, asentadas en Londres, Nueva York, Tel Aviv y en otros lugares, que ya han percibido el inmenso potencial para el enriquecimiento personal en el proceso de construcción del Estado- y del Imperio. Los presidentes de las grandes casas bancarias jugaron un papel clave en la fundación de la FED, porque percibieron que la banca central permitía a sus propios bancos inflar y expandir el crédito adicionalmente al dinero y crédito creados por el banco central, y que un prestamista “de última instancia” jugaba un papel decisivo al permitirles cosechar ganancias privadas, siempre y cuando las cosas marcharan bien y a socializar los costos cuando las cosas comenzasen a marchar mal.

Percibieron que el patrón oro clásico se presentaba como un obstáculo natural a la inflación y a la expansión del crédito, así que primero ayudaron a establecer un patrón oro falso (el estándar de intercambio del oro) y, a continuación, después de 1971, un régimen de papel moneda puro. Comprendieron que un sistema de libre fluctuación del papel-moneda nacional era todavía imperfecto, en cuanto a sus deseos inflacionistas se refiere, porque la supremacía del dólar podría verse amenazada por otras monedas en competencia, tales como un marco alemán fuerte, por ejemplo; y con el fin de para reducir y debilitar esta competencia apoyaron los esquemas de “integración monetaria” tales como la creación de un Banco Central Europeo (BCE) y del Euro.

Y percibieron que el sueño supremo, un poder ilimitado de falsificación y creación de dinero, se haría realidad, con sólo tener éxito en la creación de un banco central mundial, dominado por los EE. UU., que emitiera un papel-moneda mundial, como el Bancor (nombre propuesto por Keynes) o el Fénix; y así, ayudaron a establecer y a financiar una multitud de organizaciones tales como el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral, el Grupo Bilderberg, etc., para promover este objetivo. Además, los líderes industriales reconocieron las tremendas oportunidades de beneficio creadas por los monopolios concedidos por el estado, por los subsidios del gobierno, y por los contratos exclusivos de margen fijo, liberándolos o protegiéndolos de la competencia, y por lo tanto, ellos también se aliaron, e “infiltraron”, al estado.

No hay “accidentes” en la historia, y si hay acciones cuidadosamente planificadas que dan lugar a consecuencias inesperadas, imprevistas, y no premeditadas. Pero la historia no es sólo una secuencia de accidentes y sorpresas. La mayor parte de ella ha sido concebida y diseñada intencionalmente. No por la gente común, por supuesto, sino por las élites del poder en el control del aparato estatal. Si quisiéremos evitar que la historia siga su actual y previsible curso rumbo a un desastre económico sin precedentes, entonces, es realmente imperativo provocar la indignación pública exponiendo, sin descanso, los perversos motivos y maquinaciones de las élites del poder, no sólo de quienes trabajan en el aparato estatal, sino, especialmente, de los que estando por fuera, detrás de las escenas, tiran de las cuerdas.

Daily Bell: Ha sido nuestra tesis que, al igual que la imprenta de Gutenberg hizo estallar las estructuras sociales existentes en su época, así también lo está haciendo la Internet hoy en día. Creemos que la Internet puede marcar el comienzo de un nuevo Renacimiento después de la Edad Oscura del siglo 20. ¿De acuerdo? No está de acuerdo?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Es cierto que ambos inventos revolucionaron la sociedad y mejoraron enormemente nuestras vidas. Es difícil imaginar cómo sería regresar a la era pre-Internet, o la era pre-Gutenberg. Soy escéptico, sin embargo, en cuanto a la capacidad de las revoluciones tecnológicas, en sí y por sí mismas, de traer progreso moral y avance hacia una mayor libertad. Estoy más inclinado a pensar que la tecnología y los avances tecnológicos son “neutrales” en este sentido. La Internet puede ser utilizada para desenterrar y difundir la verdad tanto como para difundir mentiras y confusión. Se nos han dado posibilidades sin precedentes de eludir y socavar a nuestro enemigo el estado, pero también se han dado al estado posibilidades sin precedentes de espiarnos y arruinarnos. Somos más ricos hoy en día, con la Internet, de lo que éramos sin ella, digamos, en 1900, (y somos más ricos, no por el estado, sino a pesar de él). Pero tendría que negar enfáticamente que hoy somos más libres de lo que éramos en 19
00. Todo lo contrario.

Daily Bell: ¿Algunas consideraciones finales? ¿Puede decirnos en que está trabajando ahora? Qué libros o sitios web le gustaría recomendar?

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Una vez me desvié de mi principio de no hablar acerca de mi trabajo hasta haberlo concluido. Me he arrepentido de esta desviación. Fue un error que no voy a repetir. En cuanto a los libros, recomiendo, sobre todo, la lectura de las obras principales de mis dos maestros, Ludwig von Mises y Murray Rothbard, no sólo una vez, sino repetidamente de vez en cuando. La obra de ambos sigue siendo incomparable y permanecerá insuperable por mucho tiempo. En cuanto a los sitios web, visito regularmente a mises.org y lewrockwell.com En cuanto a otros sitios: me han llamado un extremista, un reaccionario, un revisionista, un elitista, un supremacista, un racista, un homofóbico, un antisemita, un derechista, un teócrata, un ateo cínico, un fascista y, por supuesto, un mote obligado para todos los alemanes, un nazi. Por lo tanto, es de esperar que tenga una debilidad por sitios políticamente “incorrectos” que todo hombre “moderno”, “decente”, “civilizado”, “tolerante” y “iluminado” se supone que debe ignorar y evitar.

Daily Bell: Gracias por concedernos su tiempo para responder nuestras preguntas. Ha sido un honor especial abordarlo con ellas en el contexto de su extraordinaria obra.

El Dr. Hans-Hermann Hoppe: Fue un placer.

Comentarios del Daily Bell:

¡Qué gran entrevista. Decimos esto sin modestia, porque con algunas excepciones (siendo las más notables la banca libre y la competencia por el dinero), el Dr. Hans-Hermann Hoppe, uno de los mejores pensadores y educadores libertarios en el mundo de hoy, en realidad pareció estar de acuerdo con algo de lo que se ha se ha propuesto en estas modestas páginas durante varios años. No tome nuestra palabra por ella. Vuelva a leer la entrevista si lo desea. Para tener a alguien del calibre mental del doctor Hoppe de apoyar y profundizar en las percepciones fundamentales, que hemos sostenido en algunas ocasiones, es increíblemente afirmativo, e incluso, (no nos importa admitirlo), intelectualmente satisfactorio.

En un tono menos frívolo, lo que viene a través de la entrevista es que el Dr. Hoppe es uno de los individuos particulares que, al haber vislumbrado la verdad no disponible para la mayoría de la gente, es incapaz, por temperamento, de temporizar sobre su validez. Uno ve esta característica reflejada en la obra y en las narrativas de Murray Rothbard y de Ludwig von Mises, por nombrar dos pensadores brillantes que vienen a la mente. La incapacidad de evitar conclusiones (o de no cohibirse de expresarlas) desarrollada a partir del sistema de creencias de uno mismo, es un signo revelador de coraje intelectual, e incluso, creemos, de grandeza.

De hecho, es raro tener el privilegio de llevar a cabo un diálogo con una inteligencia verdaderamente clara, alguien, de hecho, con un marco de referencia que resuena con coraje. Si usted lee la entrevista con detenimiento, puede ver (o escuchar) el enfoque disciplinado con que el doctor Hoppe se acerca a los temas sobre los que comenta. Cada posición se desarrolla de forma racional y cada conclusión se desenvuelve sin cesar de la evidencia esbozada.

No vamos a escribir mucho más porque al igual que una gran composición musical, esta entrevista, en nuestra opinión, se aprecia mejor por sí misma. Nuestro comentario, torpe probablemente, sólo resta de su musculatura y de su elegante austeridad. Por supuesto, usted puede no apreciar nuestros esfuerzos, querido lector, pero por favor, reconozca la cortés elegancia, la sabiduría y la valentía intelectual de uno de los pensadores profundos del mundo del mercado libre, el Dr. Hans-Hermann Hoppe.

Traducido del inglés por Rodrigo Betancur.

Posted in Blog | Leave a comment

Reduciendo el coste del derecho a la Propiedad Intelectual

Publicado por MisesHispano en 16 Marzo, 2015

[Este trabajo es la conclusión de una serie en dos partes. El primer artículo era “Radical Patent Reform Is Not on the Way”]

Como señalé en la Parte 1, hay un creciente clamor por una reforma en el derecho de patentes (y derechos de autor), debido a las crecientes injusticias evidentes resultantes de estas leyes de propiedad intelectual (PI).[1] Sin embargo, las diversas propuestas recientes de reforma simplemente retocan detalles y dejan intactas las características esenciales del sistema de patentes. Ámbito de patentes, condiciones y sanciones seguirían siendo esencialmente iguales.

¿Cómo debería reformarse el sistema de PI? Para quienes tengan una visión libertaria por principio, es evidente que las leyes de patentes y derechos de autor son injustas y deberían abolirse completamente.[2] Sin embargo la abolición total es extremadamente improbable en la actualidad. Además, la mayoría de la gente está a favor de la PI por razones utilitarias con menos principios. Adoptan una aproximación de maximización de riqueza en la creación de políticas. Están a favor de las leyes de patentes y derechos de autor porque creen que generan riqueza neta, que el valor de la innovación estimulada por el derecho de PI es significativamente mayor que los costes de estas leyes.[3]

Lo que es sorprendente es que este mito sea ampliamente creído a pesar de que los defensores de la PI no pueden aducir ninguna evidencia a favor de sus hipótesis. Literalmente no hay estudios  que demuestren ninguna ganancia neta de la PI.[4] Si hacen algo, parece que el sistema de patentes, por ejemplo, impone un gigantesco coste neto sobre la economía (aproximadamente 31.000 millones de dólares al año, en mi estimación).[5] En todo caso, incluso quienes apoyan la PI sobre bases de coste-beneficio tienen que reconocer los costes del sistema y no deberían oponerse a cambio en el derecho de PI que reduzcan significativamente los costes, mientras el cambio no reduzca drásticamente las ganancias de innovación que supuestamente estimula la PI. En otras palabras, según el razonamiento de los defensores de la PI, si debilitar la fortaleza de las patentes reduce los costes más de lo que reduce las ganancias, esto genera una ganancia neta.

En este artículo intento identificar los cambios más importantes que deberían hacerse al derecho de PI para reducir sus costes más importantes y significativos, sin eliminar sus supuestos efectos de estimulación de la innovación. Tened en cuenta, sin embargo, que ni siquiera la defensores de la PI pueden demostrar que cuáles son sus costes o supuestas ganancias: no proporcionan ninguna evidencia cuantitativa, sino solo intuición y razonamiento cualitativo. Por tanto, no pueden protestar si mis sugerencias también se basan en el sentido común y una extensa experiencia trabajando con el actual sistema de PI.

Además, dado que prácticamente todos los estudios empíricos a este respecto concluyen que la PI es o bien neutral o un coste neto, la carga de la prueba debería recaer en el defensor de la PI demostrando que un cambio propuesto que reduzca clara y significativamente los costes no debería llevarse a cabo. Me centraré principalmente en el derecho de patentes y también concluiré con algunas mejoras propuestas para los derechos de autor y de marca registrada.

Costes y beneficios del derecho de PI

Como señalaba antes, los argumentos utilitarios o de maximización de riqueza a favor de los derechos de patente afirmas que un sistema de patentes es deseable porque hace más bien que mal, porque genera más riqueza de la que cuesta. La “riqueza” supuestamente generada es un resultado del monopolio de patente,[6] que proporciona un incentivo para innovar y diseminar conocimientos que de otra manera se mantendrían en secreto.

La idea es que, en lugar de mantener una invención como un secreto comercial, el inventor, a cambio del monopolio limitado de la invención, hace pública la información acerca de ella en una patente publicada de la que otros pueden aprender, aunque no puedan usar aún el dispositivo o proceso patentado. Y la promesa de beneficios de monopolio, o la reducción de efectos de aprovechados puede incentivar la innovación marginal.[7]

Pero los beneficios no bastan. El argumento habitual a favor de las patentes es que el sistema lleva a un beneficio neto, que los beneficios exceden los costes. Aunque los defensores de la PI puedan discutir la afirmación de que un sistema de patentes no produce ningún beneficio general sin ambages que compense sus costes (explicado con más detalle más adelante), no puede negarse que hay costes importantes.

Advirtamos también que tanto costes como supuestos beneficios están relacionados con la “fortaleza” de los derechos de patente: la duración del plazo de patente, el grado y tipo de sanciones impuestas a los infractores y el ámbito de los derechos de patente. Patentes más fuertes, según el argumento habitual, producirán mayores incentivos para generar cada vez más riqueza relacionada con la innovación, pero con un mayor coste. Inversamente, patentes más débiles impondrían menores costes pero proporcionarían menores incentivos para divulgar e innovar.

Los defensores de las patentes deben conceder, aunque sea a regañadientes, que los retornos en disminución se alcanzan en  cierto punto, que la riqueza “neta” producida por el sistema de patentes disminuye al exceder el aumento marginal en los costes el aumento marginal en los supuestos beneficios. Por ejemplo, los defensores de las patentes no defienden indemnizaciones quíntuples en lugar de triples, ni la pena capital para incumplimientos voluntarios, ni que el plazo de patentes sea de 1.000 años, ni aumentar el ámbito de las patentes para incluir algoritmos y descubrimientos científicos abstractos. Creen implícitamente que fortalecer el sistema de patentes costaría más de lo que se ganaría.

Y aun así los defensores de las patentes también se resisten a reducciones en la fortaleza de las patentes, aunque sea posible que los costes puedan caer más acusadamente que los supuestos beneficios. O, como dijo un economista, que estamos “en el lado equivocado de la curva de Laffer para la innovación”.[8]

Los costes del sistema de patentes son extensos. Se conceden o solicitan patentes ridículas y a las empresas se les prohíbe vender sus productos. Se emiten sentencias y se llega a acuerdos de miles de millones de dólares.[9]

Incontables cientos de millones de dólares se gastan anualmente en programas de patentes, en buena parte para fines defensivos, para disuadir a los competidores de presentar una demanda de infracción de patente por miedo a enfrentarse a una contrademanda similar.  A menudo los competidores dominantes se demandan entre sí y luego dan marcha atrás, acordando una enorme licencia cruzada con las carteras de patentes del otro. Esto les da libertad para operar, pero mantiene la amenaza para los jugadores pequeños.

De nuevo, como en el caso del salario mínimo, la seguridad social y las leyes pro-sindicales, la legislación federal opera a favor de las grandes empresas[10] y las empresas pequeñas o inventores independientes se quedan a la intemperie, a merced de demandas de millones de dólares presentadas por los oligarcas empresariales. O después de que una empresa gane una demanda de patentes contra un competidor, la víctima lesionada sucumbe y es absorbida por el vencedor.[11] Si estos millones de dólares se podrían haber gastado en salarios, I+D, equipos u otras inversiones de capital en su lugar o simplemente se devolverse a los accionistas en forma de dividendos.

La posibilidad de ser cerrada por un competidor es una amenaza permanente para las empresas, especialmente las pequeñas, que no pueden permitirse gastar millones de dólares defendiendo una demanda de patente. Las start-ups de alta tecnología son incluso más vulnerables: a menudo tienen muy poco efectivo o beneficios, haciéndoles aún menos capaces de defenderse de una demanda de patente; y como usan nueva tecnología, esto les hace también más probable que infrinjan patentes. Es prácticamente imposible ser conscientes de todas las patentes que hay por ahí o que van a aparecer o que acaban de presentarse (y que son un secreto durante 18 meses después de presentarse).

E incluso si uno pudiera identificar todas las patentes pertinentes, puede haber literalmente miles de derechos de patente (las diversas invenciones definidas incluidas en cada patente que definen los límites de protección concedidos por la patente) que podrían ser un problema potencial y sin ninguna interpretación definitiva de ninguna de ellas. La mayoría de los derechos no han sido analizados por un tribunal y muchas son intencionadamente oscuras o vagas, habiendo sido escritas por abogados de patentes muy capacitados y hábiles, aprovechando al máximo las normas complejas, arcanas y siempre cambiantes[12] y habiendo sido aprobadas por examinadores públicos de patentes faltos de personal incapaces de encontrar todo el trabajo previo relevante.

Así que las empresas hacen lo que pueden, pero, al final, simplemente suelen seguir adelante, arriesgándose a una demanda de patente (después de todo, las demandas de infracción de patentes no son el único riesgo que afrontan los empresarios), esperando no ser advertidas o esperando tener éxito suficiente como para acumular el fondo de financiación necesario para pelear contra una demanda de patente o haber adquirido suficiente arsenal de patentes para responder o repeler  un ataque así para empezar. En algunos casos, sin duda, el negocio naciente nunca se forma; el presunto emprendedor, sintiendo una peligrosa maraña de patentes, evita una tecnología o negocio concretos, dejándoselos así a los tecno-oligarcas (los costes invisibles siguen siendo costes, como observaba Bastiat).[13] O una empresa concreta se atiene a sus actuales líneas de negocio, por miedo a aventurarse en un área con muchas patentes. Y así sucesivamente. Menuda innovación o riesgo empresarial.

Así que los costes del sistema de patentes son evidentes y enormes, si no fácilmente cuantificables: los propios defensores de las patentes no tienen idea de cuáles son los costes exactos o los supuestos beneficios del sistema de patentes: no tienen idea de cuál es el beneficio neto del sistema de patentes o si hay al menos un beneficio neto. Podemos identificar algunos de los costes, pero no todos. En todo caso, es seguro que hay costes tremendos para personas, empresas y la economía en general.[14] Como señlan Dell Inc., et al. En su declaración de  amicus curiae al Tribunal Supremo en el caso Quanta Computer v. LG Electronics:

Los derechos [de patente] pretenden estimular la innovación, pero conllevan un coste importante para otros participantes en el mercado y son “restrictivos para una economía libre (United States v. Masonite Corp.(…) (1942)). De hecho, este Tribunal reconoció recientemente que cuando los derechos de patente no se definen apropiadamente, “las patentes pueden dificultar, en lugar de promover, el progreso de artes útiles”. KSR Int’l Co. v. Teleflex Inc.(…) (2007).

Y como apuntaban Allison et al.:

Los inventores tienen una idea nueva, contratan un abogado, escriben una solicitud de patente, dedican años a lo procedimientos arcanos y laberínticos de la U.S. Patent and Trademark Office (PTO), consiguen una patente y luego (…) nada. El 99% de los dueños de patentes ni siquiera se preocupan por presentar demandas para defender sus derechos. Gastan 4.330 millones de dólares anuales para conseguir patentes, pero nadie parece conocer exactamente qué pasa con la mayoría. Llamémoslo “El caso de las patentes desaparecidas”.[15]

Un estudio sugiere que las empresas estadounidenses gastaron 11.400 millones de dólares en litigación sobre patentes de software;[16] otro estima de forma conservadora que “las pérdidas económicas resultantes de la concesión de patentes de baja calidad puede llegar a los 21.000 millones de dólares anuales, al impedir una investigación válida con un peso muerto adicional por costes administrativos y de litigación de 4.500 millones de dólares anuales.[17] Yo mismo he estimado el coste neto del sistema estadounidense de patentes como de al menos 31.000 millones de dólares anuales.[18]

Otros costes incluyen:

  • “Efectos in terrorem” (impedir que competidores potenciales o innovadores relacionados entren en un campo por la existencia de patentes en poder de sus competidores).
  • “Retraso en licencias” (los propietarios de patentes pueden tratar de jugar con el sistema buscando licenciar incluso patentes claramente malas para pago de derechos tan pequeños que los licenciados decidan que no merece la pena ir a los tribunales, con un coste probable de cientos de millones de dólares).
  • “Facilitar la conspiración” (los licenciados pueden acordar pagar derechos sobre patentes que saben que son inválidas como parte de un plan para cartelizar un sector).[19]
  • Causar que los consumidores soporten precios de monopolio sobre “invenciones” que ya eran en la práctica de conocimiento común.
  • Alejar recursos de la investigación productiva y dirigirlos en su lugar hacia una acumulación estratégica de patentes ya presentadas sobre innovaciones ya desarrolladas.
  • Desviar recursos a “patentes defensivas” o a conseguir “patentes de bloqueo”.
  • Desviar recursos de áreas de patentes existentes que no deberían haberse concedido.
  • Desviar recursos a adquirir y aplicar patentes de baja calidad y recaudar derechos en lugar de a otros campos más productivos de actividad económica.[20]

Algunos argumentan que el sistema de patentes realmente reduce la innovación neta, que el coste del sistema de patentes no solo es mayor que su beneficio, sino que el sistema de patentes impone costes y también reduce la innovación.[21] En otras palabras, no es solo que el sistema de patentes imponga miles de millones de dólares en costes y que resulta incierto si la innovación extra estimulada vale más de lo que cuesta; también parece probable que el sistema de patentes en realidad dificulte e impida la innovación, añadiendo daño al daño.

Y esto es solo una idea superficial de los posibles daños y costes del sistema de patentes. Si los derechos de patente pueden ajustarse para reducir significativamente, sin reducir evidentemente los beneficios en una cantidad mayor, entonces incluso los defensores utilitarios de las patentes deberían estar a favor de este cambio, salvo que puedan demostrar otra cosa con datos sólidos empíricos o de razonamiento.

La mayoría de los defensores iusnaturalistas de las patentes, como Ayn Rand, también se oponen a los derechos de patentes de duración o ámbito infinitos. No creen que las patentes deban durar eternamente o que deba imponerse la pena de muerte por infringirlas, por ejemplo. En su lugar, están a favor de alguna duración y ámbito finitos para derechos de patente, unos 17 años de aplicabilidad o algo así. Ahora bien, si esos límites son arbitrarios, el defensor de patentes “por principio” tiene poca base para oponerse a mover los límites de las patentes en una dirección u otra: un plazo de patente de 12 o 18 años es tan bueno (y tan arbitrario) como un plazo de 17 años.[22] Lo que ocurre inevitablemente es que el defensor deontológico o de principios de los derechos de patente recurre a patrones utilitarios para argumentar poner la raya aquí en lugar de allí. Por tanto tampoco tienen ninguna oposición de principio a cambios que reduzcan significativamente los costes del sistema de patentes.

Respecto de los escépticos y opuestos a las patentes, también apoyarían cambios en el sistema de patentes  que reduzca sus costes sin ambigüedades. Mis propuestas deberían encontrar apoyo ante quienes quieran abolir completamente las patentes. Quien quiera que el plazo de patente se reduzca de diecisiete a cero años estará a favor de que se reduzca el plazo a doce años, por ejemplo. Estas propuestas son así análogas a defender un tipo fiscal inferior, sin que importe que tipo de impuesto esté en vigor, frente a oponerse a proponer retocar el sistema fiscal para hacerlo más “justo” o eficiente.[23]

Así que no es polémico que las patentes no deberían ser “demasiado fáciles” de conseguir, ni que deberían ser “demasiado fuertes”. Incluso el Tribunal Supremo, hace más un siglo, reconocía que si los monopolios de patentes se concedían “para todo dispositivo insignificante, toda sombra de un rastro de idea, que se le ocurriera espontáneamente a cualquier mecánico u operador en el progreso ordinario de las manufacturas”, entonces

esa creación indiscriminada de privilegios exclusivos tiende más bien a obstruir que a estimular la invención. Crea una clase de especuladores que hacen de observar la ola de avance de mejoras su negocio y obtienen su beneficio en forma de monopolios patentados, lo que les permiten gravar con un duro impuesto a la industria del país, sin contribuir en nada al avance real de las artes. Perjudica al trabajo honrado de empresas con miedos y aprensiones de gravámenes ocultos y demandas desconocidas de daños y perjuicios sobre beneficios obtenidos de buena fe.[24]

En otras palabras, es bueno que los solicitantes de patentes afronten una barrera más alta; si es difícil obtener una patente, se concederán menos patentes de “dispositivos insignificantes”.

Los abogados silenciosos

Algunos abogados de patentes se resisten a esas críticas del sistema de patentes. Lo toman de forma personal, como si su carrera estuviera bajo ataque. Pero no deberían hacerlo. ¿Quién puede negar que, dado el sistema existente, los abogados de patentes prestan un servicio valioso?[25] Por analogía, en una sociedad justa no habría impuestos y por tanto ninguna necesidad de abogados fiscales. Pero dada la existencia de impuestos, los abogados fiscales proporcionan un servicio valioso a sus clientes. Si algún día desarrollamos una cura para el cáncer, no habrá doctores de cáncer; esto no significa que no se necesiten ahora especialistas en cáncer, ya que hay cáncer. Tampoco se espera que los abogados fiscales y los oncólogos estén a  favor de los impuestos o el cáncer.

¿Entonces por qué debería obligarse a los abogados de patentes a estar a favor del sistema actual de patentes como política, solo porque estén pilotando a través de las normas existentes en nombre de sus clientes?[26] El problema no es qué hacen los abogados de patentes, es lo que favorecen. Igualmente, el problema con un abogado fiscal a favor de los impuestos no es que defienda a la gente frente a hacienda, es que defiende un sistema fiscal. Y todos deberían protestar si un doctor de cáncer trabajara para causar cáncer a más gente.

¿Y están realmente tan aisladas entre los abogados de patentes mis cínicas opiniones? Sin duda la mayoría de los abogados de patentes defienden externamente la idea de que las patentes son “necesarias” para “promover la innovación”. Pero casi ninguno, por lo que yo sé, ha pensado seriamente en ello. La mayoría, si tienen alguna opinión, simplemente repiten los tópicos que escucharon en la facultad de derecho y que tribunales y profesores de derecho repiten hasta la náusea como si fueran verdades evidentes e indiscutidas. Prácticamente todos ellos se han adobado en las ideas de derecho y economía de maximización de la riqueza que plagan las facultades de derecho. Así que tienen una vaga idea de que el sistema de patentes es bueno porque estimula la innovación. Y la innovación es algo bueno, ¿no? Añade valor a la economía y mejora nuestras vidas. Ceteris paribus, por supuesto.

Y allí está el problema: en el “te pillé” del ceteris paribus. Raramente algún defensor de las patentes se preocupa de preguntarse si los costes del sistema de patentes son mayores que sus supuestos beneficios.[27]

Hablad con un típico especialista en patentes: declarará casi siempre su apoyo al sistema de patentes y “al inventor”. La innovación es buena, dirá; así qur por supuesto que debería estar protegida y estimulada. Pero rascad un poco, preguntadle si tiene alguna razón para esto que no sea lo que ha oído decir a otros y normalmente se desmoronará o cambiará de tema. Rápidamente os daréis cuenta de que simplemente no le importa. (Es como preguntar a un maestro de la escuela pública por qué está a favor de la educación pública. Afirma estar a favor de esta, pero no le interesa llegar a una justificación de ella que no le favorezca).

Tal vez por esta razón casi ninguno de ellos es siquiera consciente de que nadie parece haber establecido nunca que los supuestos beneficios de las patentes  son mayores que sus costes. No saben que siempre que se hace un intento de estimar los costes del sistema de patentes y compararlos con sus beneficios, es estudio o no resulta concluyente o concluye que el sistema de patentes es una pérdida neta para la economía.[28] Repetirán de forma refleja el latiguillo habitual a favor de las patentes, pero realmente no les importa ni saben si estas supuestas justificaciones tienen algún sentido.

En cierto modo, es refrescante que a los abogados de patentes no les preocupe si el sistema de patentes e realmente justificable. Los abogados fiscales defienden a las víctimas de un estado rapaz sin defender necesariamente los impuestos, o siquiera tener una opinión sobre ello. Si contratas un abogado fiscal, quieres uno eficaz, no uno que tenga las opiniones políticas correctas.

Lo mismo para con los abogados de patentes. Son un grupo conservador (la mayoría fueron ingenieros en una vida anterior) y no quieren romper la baraja. No necesitan salir con una postura compleja sobre política de patentes para representar a clientes. No necesitan apuntar que el emperador está desnudo o siquiera darse cuenta para empezar. Y a los clientes en realidad no les importa esto más de lo que les importa si sus abogados leen cómics en privado o a qué iglesia van. Simplemente no importa.

Sin embargo mi experiencia indicaría que la postura pro-patentes de los abogados de patentes no es tan uniforme como las apariencias superficiales podrían indicar. Es verdad que están los comentarios esperados y oficiales pro-patentes de los grupos defensores de la PI del establishment: la ABA, la AIPLA, la Intellectual Property Owners Association, las diversas “IPLA” (PIPLA, HIPLA, NYIPLA) y así sucesivamente.

Pero si se presiona al profesional medio cuando los socios importantes no están escuchando, no es difícil hacerle admitir que solo hace lo que tiene que hacer pagar la hipoteca. No le importa la “legitimidad” del sistema y no pretende tampoco saber mucho de ella, más allá de postrarse cuando los sacerdotes del PI le dicen que lo haga. De hecho, muchos muestran un refrescante cinismo autoindulgente en este aspecto. Es el tipo de cosa que muchos en la profesión conocen pero no pueden decir demasiado alto en compañía educada.

Tomemos, por ejemplo, los resultados de esta encuesta informal en la web que realicé hace un tiempo. La encuesta se distribuyó tanto entre abogados de patentes como libertarios (y otros, como lectores de Digg), y en ella el 84% de los que respondieron (cuando escribo esto), respondieron “Sí” a la pregunta “¿Renunciarías a tu derecho a demandar a otros por infracción de patente a cambio de inmunidad ante toda demanda sobre patentes?”

Y consideremos el comentario informal en el que un abogado de patentes reconoce: las patentes pretenden atraer a inventores potenciales al negocio de la innovación. Sin embargo la verdad es que se sabe muy poco acerca de cómo impulsan realmente las patentes la innovación”. Consideremos también un reconocimiento conmovedoramente honrado que me hizo un abogado de patentes en un correo electrónico en respuesta a una carta en la revista comercial, IP Today.[29] He criticado la defensa del litigador de patentes Joseph Hosteny delos trolls de patentes, en particular su comentario de que “el sistema de patentes es necesario para que haya invención e innovación”. Yo había escrito:

No hay evidencias concluyentes que demuestren que los supuestos beneficios del sistema de patentes (innovación extra inducida por el potencial de beneficiarse de una patente; divulgación pública más temprana de innovaciones que en caso contrario) exceda los costes importantes e innegables del sistema de patentes. (…)¿”Merece la pena” el sistema de patentes? ¿Quién lo sabe? Aparentemente nadie. Parece deducirse que los abogados de patentes no deberíamos pretender que los sabemos.

En respuesta, recibí un interesante correo electrónico de un respetado abogado de patentes, un socio sénior en del departamento de PI de un gran bufete internacional que quiere mantenerse en el anonimato:

Stephan, tu carta respondiendo a los comentarios de Joe Hosteny sobre trolls de patentes, expresa estupendamente lo que llegué a entender hace unos años, que es que no está claro que el sistema de patentes de EE. UU., tal y como está implantado actualmente, beneficie necesariamente a la sociedad en su conjunto. Indudablemente ha beneficiado [a Hosteny] y sus [socios] y varios de sus principales clientes y ha puesto a Marshall, Texas, en el mapa; pero realmente tienes que preguntarte si el “impuesto” fijado a la industria por el Sistema (…) realmente merece la pena.[30]

Creo que hay al menos un reconocimiento tácito por un segmento no despreciable delos abogados de patentes de que participan en un esquema en el que la riqueza se transfiere de los “infractores” a los “patentadores”, con los profesionales de las patentes llevándose una tasa de gestión importante. No tienen idea de si este sistema es “bueno para” la economía o la sociedad en su conjunto, ni les importa, a pesar de apoyar de boquilla la palabrería pro-patentes.

Esto no implica que las empresas puedan permitirse no pelear dentro de las reglas del sistema actual. Tienen que adquirir patentes, aunque sea por razones defensivas: para eludir demandas de infracciones de patentes de competidores.

Pero la pregunta es qué tipo de cambios tendrían que hacerse para mejorar la situación. Cualquier cosa que pueda reducir los riesgos y costes que afrontan emprendedores y empresarios tendría que recibir una seria consideración. Sobre todo, los actores del mercado necesitan libertad para operar, libertad para dedicarse a los negocios sin temor a que competidores utilicen el poder del estado para limitarles o hacerles cerrar.

Propuestas típicas de reforma

Antes de exponer mis propias propuestas de cambio, es interesante señalar las propuestas de reforma que se exponen habitualmente. Por ejemplo, James Bessen y Michael J. Meurer, en su libro Patent Failure: How Judges, Bureaucrats, and Lawyers Put Innovators at Risk (Princeton, 2008), proponen lo siguiente:

  • “Hacer transparentes las solicitudes de patentes”.
  • “Hacer las solicitudes claras y no ambiguas aplicando límites sólidos contra solicitudes abstractas”.
  • “Hacer viable la búsqueda de patentes reduciendo el flujo de patentes”.
  • “Además de mejorar los avisos, estamos también a favor de reformas para mitigar el daño causado por los avisos defectuosos. Estas incluyen una exención de sanciones cuando las tecnología infractora sea inventada independientemente y cambios en los remedios de patentes que puedan desanimar demandas oportunistas”.

El grupo Public Knowledge propone las siguientes reformas para mejorar el derecho de patentes y el proceso de litigación de patentes:

  • Aumentar el patrón para la determinación de la evidencia de que la persona tiene una “habilidad ordinaria” en el arte a una persona que tenga “habilidad reconocida” en el arte.
  • Revisión por pares de las solicitudes de patente.
  • Permitir a terceros presentar trabajos previos y recompensarles con reembolso de costas si tienen éxito.
  • Permitir revisión de patentes tras la concesión por la USPTO antes de litigar. (…)
  • Eliminar la presunción de validez de las que disfrutan las patentes concedidas.
  • Los daños asignados han de ser proporcionales al valor de la patente.
  • Permitir que tribunales de circuito distintos del Circuito Federal atiendan apelaciones de patentes.
  • Limitar los lugares de mitigación a aquellas jurisdicciones con una conexión razonable con uno de loslitigantes.

Abundan otras propuestas de reforma.[31]

Aunque algunas de estas ideas sin duda mejorarían la cosas, la mayoría son en el mejor delos casos meros retoques menores en el sistema. Hacer más “transparentes” las solicitudes de patente es un objetivo técnico elusivo que seguiría sin reducir el plazo o ámbito de las patentes o las sanciones impuestas por infracciones, por ejemplo. De estas sugerencias, proporcionar una defensa al inventor independiente es la mejor.

Mejoras propuestas al derecho de patentes

A continuación se sugieren reformas al actual sistema de patentes que, en mi opinión, reducirían significativamente los costes y el daño impuestos por dicho sistema sin reducir apreciable o significativamente los incentivos de innovación y otros supuestos beneficios del mismo. Los cambios propuestos a continuación son cambios que creo que beneficiarían a las empresas de alta tecnología, así como a otras empresas que no desarrollan mucha tecnología patentable. Listo estos cambios generalmente en orden descendente de importancia.

Reducir el plazo de patente

Las empresas afrontan una inmensa maraña de patentes. En parte esto se debe al plazo de patentes de aproximadamente 17 años. No es raro encontrar patentes concedidas hace 10 o 15 años que plantean una amenaza al negocio propio. Muchas de estas patentes no deberían haberse concedido. Las llamadas a “mejorar  la calidad de las patentes” probablemente tengan un efecto fútil o mínimo, como las llamadas a mejorar la “eficiencia” del gobierno por los candidatos presidenciales cada cuatro años.

El plazo de patente debería reducirse a 5 o 7 años (de los aproximadamente 17-18 años actuales). (El CEO de Amazon, Jeff Bezos propone en realidad un plazo de 3-5 años para métodos empresariales y patentes de software).[32] Esa reducción eliminaría una enorme porción de la amenaza de patentes que afrontan emprendedores y empresarios, reduciendo drásticamente los costes asumidos por las empresas. Habría menos demandas y menos amenazas, menores primas de seguro y menores tasas y derechos por licencias de patente. (Nota: es verdad que productos como medicinas y dispositivos médicos pueden verse retrasados durante años por el proceso de aprobación de la FDA. Sin embargo, al menos parte del tiempo perdido puede añadirse al plazo de patente, de forma que esos productos seguirían teniendo un plazo de cobertura una vez el producto reciba la aprobación regulatoria).

Pero seguiría habiendo un incentivo para presentar solicitudes de patente para obtener un monopolio de 5-7años sobre una idea. ¿Se reduciría algo el incentivo? Probablemente. Pero no hay razón para pensar que el incentivo se reduciría drásticamente o que perderíamos más innovación y divulgación marginal que lo que se ahorraría.

Otra posibilidad sería tener una escala móvil, con plazos más largos concedidos para distintos tipos de objetos (por ejemplo, métodos empresariales, software o medicinas). Esa aproximación, sería, evidentemente, más compleja y probablemente impracticable. (Ver también la explicación de un pequeño sistema de patentes, más adelante).

Eliminar los requerimientos de patentes/Proporcionar derechos obligatorios

Pagar derechos es una cosa. Es similar a un impuesto. Impide y pone una rémora a la eficacia. Lo peor es la perspectiva de un requerimiento, que simplemente puede cerrar una empresa. Muy a menudo, eso es lo que buscará un competidor. No quiere indemnización o dinero: quiere dominar el mercado y eliminar la competencia. O la amenaza de requerimiento se usa básicamente para exprimir dinero a un supuesto infractor(por ejemplo, los 600 millones de dólares que tuvo que pagar RIM (Blackberry), a pesar de que las patentes estaban bajo apelación en la PTO, debido a la amenaza de un requerimiento).

Si el propósito del sistema de patentes es proporcionar algún incentivo a los innovadores, entonces recibir un pago monetario debería bastar. Los requerimientos de patentes deberían abolirse completamente. La única solución sería un derecho de indemnización (por infracciones pasadas) o una licencia obligatoria (derechos en curso basados en una “infracción” futura).

Esto impediría que los patentadores expulsaran a los competidores. Como máximo, podrían imponer un pequeño “impuesto”. Costes de litigación, primas de seguro y la capacidad de los patentadores de obtener derechos razonables de supuestos infractores se recortarían radicalmente. Por otro lado, como los patentadores seguirían pudiendo reclamar unos derechos razonables, seguiría habiendo un incentivo importante para presentar las patentes.

La postura de la licencia obligatoria no es nueva. Algunos países imponen licencias obligatorias a patentadores que no “usen” adecuadamente la patente.[33] Estados Unidos ya proporciona licencias obligatorias en ciertos casos, como amenazó con hacer el gobierno de EE. UU. en el caso de la medicina Cipro contra el ántrax.[34] Asimismo, al inicio de reciente caso de eBay, algunos tribunales están permitiendo una especie de derechos en curso de licencia obligatoria en lugar de un requerimiento.[35]

Tope de derechos/Puerto seguro

Una variación de esta aproximación sería establecer un topa a la cantidad total de derechos que tendría que pagar una empresa por derechos obligatorios de patente (al menos para un producto concreto), por ejemplo, un 5%. Así, si se ve demandada por 3 patentadores diferentes, como máximo tiene que pagar el 5%  en derechos por ventas. Si demasiados buitres de patentes acosan a un empresario inocente, podría sencillamente levantar las manos, depositar su franquicia del 5% con algún agente de divulgación y dejarles que se pelearan por ella.

Reducir el ámbito de materias patentables

Actualmente, las patentes pueden obtenerse para una amplia variedad de invenciones: medicinas y cualquier tipo de aparato o método “útil”, incluyendo software y métodos empresariales. Esto se debe a la vaga redacción dela Sección 10 de la Ley de Patentes de EE. UU., que se ha construido para significar que el “asunto sujeto de la materia” incluye “cualquier cosa bajo el sol que sea hecha por el hombre”.

El derecho de autor ya cubre el software. Debería ser excluido del ámbito del asunto sujeto de la materia. Lo mismo pasa con los “métodos empresariales”. (Las patentes empresariales y de software son relativamente nuevas de todas maneras, así que excluirlas del ámbito del asunto sujeto de la materia es solo atrasar el reloj una década o dos). De hecho, el ejemplo ofrecido más a menudo para demostrar que se necesitan las patentes son las medicinas. Así que eliminemos las patentes para todo excepto para compuestos farmacéuticos, y reduzcamos el plazo a 3-5 años. Para endulzar el trago a la medicina, debería abolirse la FDA y rebajarse los impuestos y regulaciones federales y estatales.[36]

Proveer defensas de uso previo y del inventor independiente

Bajo el derecho de autor, alguien que crea independientemente una obra original similar a la obra original de otro autor no es responsable por infracción del derecho de autor, ya que la creación independiente no es una reproducción de la obra del otro autor. Así que un defensor de un derecho de autor puede tratar de demostrar que nunca tuvo acceso a la obra del otro.

Sin embargo las patentes son distintas. Si alguien es un inventor real (no aprendió la invención de otro) y la invención no era conocida públicamente, puede obtener una patente sobre ella. Alguien que inventara previamente lo mismo y esté usando en secreto la idea puede en realidad ser responsable por infringir la patente concedida al segundo inventor. Asimismo, si una persona posterior inventa independientemente la misma idea que fue patentada previamente por otro, tampoco hay ninguna defensa. El uso previo o la invención independiente no son una defensa general. Actualmente solo hay un derecho de “uso previo” (o “defensa del primer inventor”) muy limitado, disponible para quienes utilizaron comercialmente un “método empresarial” antes de que algún otro lo patentara.[37]

Debería proporcionarse defensa para quienes sean usuarios previos o que inventen independientemente una invención patentada por otro. Esto reduciría significativamente el coste del sistema de patentes, ya que una dificultad afrontada por empresas es que no saben qué patentes podrían infringir. Si alguien aprende una invención en la patente de otro, al menos es consciente del riesgo y puede acercarse al patentador en busca de licencia.

Pero demasiado a menudo una empresa llega independientemente a diversos diseños y procesos al desarrollar un producto, diseños y procesos que habían sido patentados previamente por otro. Si el objetivo del derecho de patentes es recompensar la invención, debería bastar con permitir a los patentadores demandar a gente que aprendió realmente de la idea de la patente, igual que existe infracción de derechos de autor cuando alguien reproduce la obra de otro, pero no cuando se crea independientemente.

Una propuesta de reforma de las patentes proponía originalmente ampliar la defensa existente del usuario previo eliminando la limitación de patentes de método empresarial de forma que los usuarios de todo tipo de invenciones habrían sido capaces de usar esta defensa, pero se retiró de versiones posteriores de la propuesta. Debería establecerse una defensa amplia del usuario previo, así como una defensa de independencia del inventor que incluso un inventor posterior podría usar.[38]

Publicar instantáneamente todas las solicitudes de patente

Hasta 1999, las solicitudes de patente se mantenían en secreto hasta que se concedían. Así aparecía el problema de las “patentes submarinas”: las patentes podían permanecer en secreto durante décadas (después de que el sector hubiera inventado independientemente y adoptado ampliamente la tecnología) para “emerger” luego como un submarino y obtener altos derechos de muchas empresas. Las enmiendas de 1995 al derecho de patentes cambiaron el plazo de patente de 17 años de la fecha de concesión a 20 años desde la fecha de solicitud, para reducir este problema. Y desde 1999, las solicitudes de patentes en EE. UU. se hacen ahora públicas 18 meses después de presentarse, salvo que el solicitante requiera su no publicación y prometa no solicitar la patente internacionalmente.

Parte del “negocio de las patentes” es que el estado concede un monopolio limitado a los inventores a cambio de la divulgación pública de la invención. Por eso se publican las patentes. La publicación de (la mayoría de) las patentes a los 18 meses fue una mejora, pero debería cambiarse a una publicación obligatoria e instantánea de todas las solicitudes de patentes (tal vez con un pequeño retraso por cualquier razón de seguridad nacional o licencia extranjera). Esto ayudaría a los defensores potenciales de patentes al darles más oportunidades de ser conscientes de posibles amenazas de patentes un año y medio antes. Los solicitantes de patentes tienen que revelar sus secretos de todas formas a los 18 meses y son los que reclaman un monopolio estatal a usar para demandar a gente, por lo que no tienen razones para quejarse acerca de tener que dar un aviso un poco más justo a sus víctimas potenciales.

Eliminar o restringir los daños y perjuicios

Bajo la ley actual, si el patentador puede demostrar que el infractor lo hizo “voluntariamente”, pueden conseguirse indemnizaciones de hasta el triple del importe. Esto es punitivo. El patentador solo tendría que poder recuperar los daños reales, no tres veces esa cantidad.[39]

Requisito de aplicar/trabajar

Bajo la ley actual no se requiere que una invención se aplique en la práctica antes de que se conceda una patente o  que se “trabaje” después de la concesión para mantener en vigor la patente. Cuando se solicita una patente, se considera que esto es una “reducción constructiva a la práctica”. Esto haría más difícil conseguir patentes frívolas si el inventor tuviera que fabricar un modelo real que funcione de la invención, y si la invención patentada tuviera que trabajarse o usarse realmente por parte del patentador para que se mantenga en vigor.

Usar consejos consultivos de opinión

Bajo nuestro actual sistema de pacientes, si una empresa descubre una patente que podría ser un problema o es acusada de infringir la patente, tiene pocas opciones. Pude ignorarla, arriesgándose a posibles indemnizaciones triples por infracción voluntaria; puede tratar de negociar una posible licencia, que resultaría cara, aunque los derechos de patente puedan ser ambiguos o su validez dudosa o puede pagar 30.000$ o más por una opinión sobre patentes que de todas formas no puede hacer mucho bien.

Tendría que introducirse una opción más barata y simplificada para permitir una opinión más autorizada a obtener que ayude a determinar el ámbito de las demandas de patentes y si la patente es válida o no. Reino Unido introdujo ese servicio hace un par de años. Podrían emplearse variaciones a esta aproximación; como se señalaba antes, Public Knowledge propone “revisión por pares de solicitudes de patentes”, “permitiendo a terceros submitir artes previas y recompensándoles con un reembolso de tasa si tienen éxito” y “permitiendo revisiones de patentes tras la concesión por la USPTO antes de entrar en litigios”.

El patentador que pierde, paga

En el sistema de EE. UU., una demandante victorioso en una demanda de infracción de patentes normalmente sigue pagando su defensa legal, que puede costar millones de dólares. El sistema debería cambiarse de forma que un patentador que pierda una demanda de infracción deba pagar los cotes legales y otros del acusado. La IPO propuso recientemente una postura del que pierde, paga, pero en mi opinión, el acusado nunca debería pagar las costas del patentador, ya que el acusado no instigó la demanda.

Expandir el derecho a pedir juicios declarativos

Bajo la ley actual, alguien amenazado con una demanda de patente puede presentar una acción de juicio declarativo (JD) para que un tribunal decida el caso. La sentencia MedImmune hacía más fácil que los licenciados usaran una acción JD para discutir la validez de patentes que se habían concedido previamente. Debería expandirse la Ley de Juicios Declaratorios para hacer más fácil a los potenciales infractores presentar una acción contra un patentador si hay alguna duda por parte de aquel.

Por ejemplo, si A está preocupado por violar la patente de B, A podría requerir a B que proporcione una declaración escrita de exoneración de que no pretende demandar a A o requerir una licencia para un producto determinado. Si B lo hace, B no puede demandar nunca a A por infracción de patente con respecto a ese producto. Si B rechaza hacer la declaración en el plazo de 30 días, entonces A tiene derecho a reclamar un JD. Mejor aún: A proporciona a B una descripción de su producto y reclama una declaración de exoneración; si B no la entrega, pierde su derecho a demandar a A. Esto daría a B 30 días para decidir si admitir ante A que pretende demandar. Si B lo admite, esto da a A derecho a pedir un JD.

Excluir la PI de las negociaciones comerciales

Estados Unidos utiliza habitualmente su peso internacional para obligar a otros estados a adoptar leyes de PI más draconianas. Esto aumenta internacionalmente los costes para empresas estadounidenses y otras.[40]

Otros cambios

Se han propuesto una serie de cambios. Estos incluyen cambiar el sistema del primero en solicitar al primero en inventar, reducir el ámbito de la demandas de patentes,[41] aumentar la financiación de la PTO para “mejorar el proceso de examen, refinar los criterios para conceder requerimientos, permitir la impugnación de patentes después de la concesión o la sumisión de arte anterior por terceros, implantar un sistema de revisión “par a par” y establecer una oficina federal para revisar las acciones de la PTO.[42] Algunos han sugerido adoptar un modelo de utilidad o un sistema de “patentes mínimas”, en el que las solicitudes de patente se examinan solo mínimamente y reciben menos protección; este tipo de derecho de PI ya está disponible en algunos países.[43] Muchas de estas propuestas se dirigen a “mejorar la calidad de las patentes” u otros objetivos dudosos. Estos cambio son, en general, o dudosos o de valor trivial.

Sin embargo podrían hacerse también algunos cambios menores, pero en buena parte positivos, que solo listaré aquí de manera breve:

  • Aumentar el umbral para obtener una patente.[44]
  • Aumentar las tasas de patente para hacer más difícil conseguir una.
  • Hacer más fácil protestar contra la validez de una patente en todas las etapas.
  • Obligar a los solicitantes de patentes a especificar exactamente qué parte de su supuesta invención es nueva y cuál es “vieja” (por ejemplo, con el uso de demandas “característico en esto” al estilo europeo).
  • Obligar a los solicitantes de patentes a investigar y proporcionar un análisis que demuestre por qué afirman que la invención es nueva y no evidente (los abogados de patentes en realidad odian esta).
  • Limitar el número de demandas.
  • Limitar el número de solicitudes continuadas.
  • Eliminar la presunción de validez de la que disfrutan las patentes concedidas.
  • Los daños correspondientes han de ser proporcionales al valor de la patente.

Derechos de autor y marca

Por supuesto, el derecho d patente no es la única área del derecho de PI que podría mejorarse. También abundan los ejemplos de abuso del derecho de autor[45] y de marca.[46] No explicaré aquí estos temas en profundidad, solo sugeriré una pocas propuestas de reforma.

Derecho de autor

  • Reducir radicalmente el plazo, de toda la vida más 70 años a, por ejemplo, 10 años.
  • Eliminar al software de la protección de derechos de autor (es funcional, no expresivo).
  • Requerir un registro activo y un re-registro periódico (por una tasa modesta) y un aviso de derecho de autor para mantenerlo (hoy es automático y a menudo es imposible determinar, muchos menos localizar, al propietario), o en caso contrario hacer más fácil el uso de “obras huérfanas”.[47]
  • Proporcionar una forma sencilla de dedicar obras al dominio público, de abandonar el derecho de autor que el estado concede a los autores.[48]
  • Eliminar disposiciones manifiestamente injustas de la Digital Millennium Copyright Act (DMCA), como su criminalización de  tecnología que puede usarse para eludir sistemas de protección digital.
  • Extender la defensa del “uso legítimo” y aclararla para eliminar ambigüedades.[49]
  • Hacer que el uso incidental (por ejemplo edificios o esculturas que aparecen en los escenarios de las películas) sea uso legítimo.
  • Reducir los daños reglamentarios.[50]

Marca registrada

  • Aumentar las exigencias para demostrar “confusión del consumidor”.
  • Abolir la protección “antidilución”.
  • De hecho, abolir toda la ley federal de marcas registradas, ya que es inconstitucional (la Constitución autoriza al Congreso a aprobar leyes de derechos de autor y patentes, pero no una ley de marcas registradas).

 


[1] Kinsella, Radical Patent Reform Is Not on the WayMises Daily (1 de octubre de 2009).

[2] Ver Kinsella, The Case Against IP: A Concise GuideMises Daily (4 de septiembre de 2009).

[3] Kinsella, No existen las patentes gratuitasMises Daily (7 de marzo de 2005).

[4] Kinsella, Yet Another Study Finds Patents Do Not Encourage InnovationMises Blog (2 de julio de 2009).

[5] Kinsella, What Are the Costs of the Patent System? Mises Blog (27 de septiembre de 2007).

[6] Ver Kinsella, Are Patents “Monopolies”? Mises Blog (13 de julio de 2009).

[7] Ver Kinsella, No existen las patentes gratuitas; Corinne Langinier y  GianCarlo Moschini, “The Economics of Patents: An Overview“, Working Paper 02-WP 293, Center for Agricultural and Rural Development, Iowa State University (2002)  8explicando beneficios y costes de patentes, incluyendo “las patentes pueden promover nuevos descubrimientos y “las patentes pueden ayudar a la diseminación de conocimiento”).

[8] Ver Kinsella, Libertarian Favors $80 Billion Annual Tax-Funded “Medical Innovation Prize Fund,” Mises Blog(12 de agosto de 2008).

[9] Ver “Appendix: Examples of Outrageous Patents and Judgments”, en Kinsella, Radical Patent Reform Is Not on the Way.

[10] Para un excelente ejemplo, UPS actualmente está cabildeando en el Congreso para aprobar legislación que redefiniría a su rival, FedEx, como una empresa de camiones en lugar de la aerolínea como la que empezó intentando hacer más fácil al sindicato de camioneros sindicalizar a los conductores de FedEx y aumentar sus salarios, y por supuesto la estructura de costes de FedEx. Ver Del Quentin Wilber & Jeffrey H. Birnbaum, Taking the Hill By Air and Ground: Shift in Congress Favors Labor, UPS Over FedEx, Washington Post (14 de septiembre de 2007). Ver también Murray N. Rothbard, “Orígenes del estado del bienestar en Estados Unidos”, Mises.org (1996) (“las grandes empresas, que ya estaban ofreciendo voluntariamente costosas pensiones de jubilación a sus empleados, podían usar al gobierno federal para obligar a las pequeñas empresas que les hacían la competencia a pagar costosos programas similares. (…)a legislación penaliza deliberadamente al empresario de bajo coste “no progresista” y le ataca aumentando artificialmente sus costes en comparación con el gran empresario. (…)Por tanto, no sorprende que las grandes empresas respaldaran casi unánime e incondicionalmente el plan de la Seguridad Social, mientras que éste era atacado por las pequeñas empresas como la National Metal Trades Association, la Illinois Manufacturing Association y la National Association of Manufacturers. En 1939, solo el 17% de las empresas estadounidenses estaban a favor de la abolición de la Ley de Seguridad Social, mientras que ninguna de las grandes empresas apoyaba la abolición. (…)De hecho, las grandes empresas colaboraron entusiastamente con la seguridad social”; Llewellyn H. Rockwell, Jr., “The Economics Of Discrimination”, en Speaking of Liberty (2003), página 99 (Una forma en que se aplica la ADA [Americans with Disabilities Act]  es mediante el uso de ‘probadores’ públicos y privados. Estos actores, que querrán encontrar toda la “discriminación” que puedan, aterrorizan a las pequeñas empresas. Cuanto más pequeño es el negocio, más daña la ADA. Es en parte por esta razón por lo que las grandes empresas la apoyan. Qué bueno es que el gobierno aplaste tu competencia actual y futura”); Rothbard, Para una nueva libertad (2002), pp. 316 y ss.; Rothbard, The Betrayal of the American Right, 185-186 (2007) (“Esta es la opinión general en la derecha; en la notable frase de Ayn Rand, la gran empresa es ‘la minoría más perseguida de Estados Unidos’ ¡Menuda minoría perseguida! Es verdad que hubo acusaciones en abundancia contra la Gran Empresa y sus relaciones íntimas con el gran Gobierno en viejo Chicago Tribune de McCormick y especialmente en los escritos de Albert Jay Nock; pero hizo falta el análisis de Williams-Kolko y especialmente las investigaciones detalladas de Kolko para retratar la verdadera anatomía y fisiología de la escena estadounidense. Como apuntaba Kolko, todas las diversas medidas de regulación federal y estatismo social, empezando en la época progresista, que tanto izquierda como derecha por igual han creído siempre que fueron un movimiento masivo en contra de la Gran Empresa, no están solo respaldadas completamente por la Gran Empresa hoy en día, sino que se originaron por y para el mismo propósito de pasar de un mercado libre a una economía cartelizada. Bajo el disfraz de regulaciones ‘contra el monopolio’ y ‘para el bienestar público’, la Gran Empresa se las ha arreglado para conseguir concederse cárteles y privilegios mediante el uso del gobierno”); Albert Jay Nock, citado en Rothbard, The Betrayal of the American Right, 22 (2007) (“La sencilla verdad es que nuestros empresarios no quieren un gobierno que deje en paz a los negocios. Quieren un gobierno que puedan utilizar. Ofrecedles uno que siga el modelo de Spencer y preferirán ver estallar el país antes que aceptarlo”). Ver también Timothy P. Carney, The Big Ripoff: How Big Business and Big Government Steal Your Money (2006).

[11] Ver, por ejemplo, Transocean v. GlobalSantaFe (S.D. Tex. Dec. 27, 2006) (prohibición permanente concedida a favor del demandante lleva a la adquisición del acusado por el demandante).

[12] Como ha señalado el tribunal Supremo de EE. UU., “La especificación y derechos de una patente (…) constituye uno de los más difíciles instrumentos legales a redactar con precisión” Topliff v. Topliff (1892). Aunque esto parecería una alabanza a las habilidades de los expertos en patentes, realmente es un testimonio de la subjetividad y ambigüedad propias del derecho de patentes (y un poco un comentario sobre el analfabetismo técnico de la mayoría de los abogados, que están excesivamente impresionados con los abogados de ingeniería: ¡después de todo, pueden resolver problemas de álgebra básica!).

[13] Ver Frederic Bastiat, “That Which is Seen, and That Which is Not Seen” (1850); también Jeff Tucker, Seen and Unseen Costs of PatentsMises Blog (29 de enero de 2009).

[14] La Constitución de EE. UU., Art. I, § 8,  se basa en ese razonamiento al conceder al Congreso el poder “De promover el progreso de la ciencia y las artes útiles, asegurando por tiempo limitado a autores e inventores el derecho exclusivo a sus respectivos escritos y descubrimientos”. Respecto de los costes, ver la 10 anterior, y las referencias recogidas en la sección “Studies on the Costs of the Patent System” en Kinsella, Revisiting Some Problems With PatentsMises Blog (2 de agosto de 2007); Ronald Bailey, The Tragedy of the Anticommons: Do patents actually impede innovation?Reason (2 de cotubre de 2007); An Open Letter From Jeff Bezos On The Subject Of Patents (Marzo de 2000); la sección “The Parade of Horribles” de “Peer to Patent”: Collective Intelligence and Intellectual Property Reform. Ver también Robert P. Merges y Richard R. Nelson, “On the Complex Economics of Patent Scope”  90 Colum. L. Rev. 839 (1990); Edmund W. Kitch, “The Nature and Function of the Patent System”, 20 J.L. & Econ. 265 (1977); Mark Lemley, “The Economics of Improvement in Intellectual Property Law”, 75 Tex. L. Rev. 989, 1044-1051 (1997); Barnett, Cultivating the Genetic Commons.

[15] John R. Allison, Mark A. Lemley, Kimberly A. Moore, R. Derek Trunkey, “Valuable Patents”. Ver también Mark A. Lemley, “Rational Ignorance at the Patent Office”, 95 Northwestern U. L. Rev. (2001).

[16] “End Software Patents” Launches With Website and ReportThe 271 Patent Blog (28 de febrero de 2008).

[17] George S. Ford et al., “Quantifying the Cost of Substandard Patents: Some Preliminary Evidence”, Phoenix Center Policy Paper Number 30 (Sept. 2007). (“Estas estimaciones pueden considerarse conservadoras porque no tienen en cuenta otros costes económicos de nuestro sistema actual de patentes, como las pérdidas en bienestar de los consumidores por conceder rentas de monopolio a los poseedores de patentes que, al final, no han inventado un producto nuevo, o el valor social total de las innovaciones perdidas”; ver también The cost of substandard patents,Technological Innovation and Intellectual Property blog (21 de febrero de 2008) y How Much Harm Do Bad Patents Do To The Economy?Techdirt (25 de febrero de 2008).

[19] Mark A. Lemley, Rational Ignorance at the Patent Office, 95 Northwestern U. L. Rev. (2001).

[22] Par dejarlo claro: el plazo de patente de EE. UU., antes de las enmiendas a la Ley de Patentes en 1995 era de 17 años desde la fecha de la concesión de patente. Después de 1995, las patentes son aplicables después de que se han concedido, hasta 20 años después de que se ha presentado la solicitud. Como las patentes normalmente tardan dos o tres años en concederse, el plazo efectivo de las patentes sigue siendo de 17 años. Ver también C. Michael White, “Why a Seventeen Year Patent”, 38 J. Pat. Off. Soc’y 839 (1956) (describiendo la base histórica para el plazo de diecisiete años y proponiendo plazos menores).

[23] Sobre esto, ver Llewellyn H. Rockwell, Jr., The Tax Reform Racket, observando que “El único plan fiscal en el que debería confiarse es el más sencillo posible: el que proponga rebajar los impuestos existentes”. Ver también Rockwell,Diversions; Rothbard, El impuesto al consumo: Una críticaPower and Market, and The Myth of Neutral Taxation; Laurence Vance, The Fair Tax Fraud and El engaño del impuesto de tipo único.

[24] Atlantic Works v. Brady, 107 US 192, 200 (1882).

[25] Ver Kinsella, Patent Lawyers Who Don’t Toe the Line Should Be Punished! Mises Blog (29 de septiembre de 2009); ídem, An Anti-Patent Patent Attorney? Oh my Gawd! StephanKinsella.com (12 de julio de 2009).

[26] Ver Mike Masnick, Is It So Crazy For A Patent Attorney To Think Patents Harm Innovation?Techdirt (1 de octubre de 2009) (explicado aquí).

[27] Ver Kinsella, No existen las patentes gratuitas.

[28] Ver Kinsella, Yet Another Study Finds Patents Do Not Encourage Innovation; idem, Revisiting Some Problems With Patents; Barnett, Cultivating the Genetic Commons, p. 1008 (“Hay pocas evidencias empíricas determinativas para resolver la especulación teórica sobre el ámbito y duración óptimos de la protección de patentes”). (Citando D.J. Wright, “Optimal patent breadth and length with costly imitation”, 17 Intl. J. Industrial Org. 419, 426 (1999)); Merges y Nelson, “On the Complex Economics of Patent Scope“, pp. 868-870 (indicando que la mayoría de los modelos económicos de ámbito y duración de patentes se centran en la relación entre amplitud, duración e incentivos para innovar, sin dar una consideración seria a los costes de más duración y amplitud en forma de una consiguiente mejora retardada)). Tom W. Bell, Prediction Markets for Promoting the Progress of Science and the Useful Arts, 14 G. Mason L. Rev. (2006):

Pero [patentes y derechos de autor] en su mayor parte solo estimulan una investigación superficial y un desarrollo de las ciencias y las artes útiles; derechos de autor y patentes fracasan en buena parte en inspirar un progreso fundamental. (…) Patentes y derechos de autor promueven el progreso de las ciencias y las artes útiles solo de forma imperfecta. En particular, estos invenciones reglamentarias hacen relativamente poco por promover la investigación y el desarrollo.

Y ver Thomas F. Cotter, “Introduction to IP Symposium,” 14 Fla. J. Int’l L. 147, 149 (2002) (Los studios empíricos no proporcionan una respuesta firme a la pregunta de cuánto incentivo [para inventar] es necesario o, más generalmente, cómo se comparan los beneficios del sistema de patentes con los costes”); Mark A. Lemley, Rational Ignorance at the Patent Office, 95 Northwestern U. L. Rev. (2001), en p. 20 y n. 74:

El sistema de patentes restringe intencionadamente la competencia en ciertas tecnologías para estimular la innovación. Hacerlo impone un coste social, aunque el juicio del sistema de patentes es que este coste se compensa por el beneficio de la innovación. (…) Hay una gran cantidad de literatura tratando de evaluar  si ese juicio es apropiado o no, normalmente sin éxito. George Priest se quejaba hace años de que no había prácticamente ninguna evidencia económica útil que se ocupara del impacto de la propiedad intelectual. (…) Fritz Machlup dijo al Congreso que los economistas no tenían esencialmente ninguna conclusión útil sobre la naturaleza del sistema de patentes.

Ver además Julie Turner, Nota, “The Nonmanufacturing Patent Owner: Toward a Theory of Efficient Infringement”, 86 Cal. L. Rev. 179, 186-189 (1998) (Turner duda de la eficacia del sistema de patentes como medio para inducir la invención y argumentaría contra tener un sistema de patentes si esta fuera su única justificación); F.A. Hayek, The Fatal Conceit: The Errors of Socialism [La fatal arrogancia] (U. Chicago Press, 1989), p. 36:

La diferencia entre [derechos de autor y patentes] y otros tipos de derechos de propiedad es esta: mientras que la propiedad de bienes materiales guía el uso de medios escasos hacia sus usos más importantes, en el caso de los bienes inmateriales como las producciones literarias y las invenciones tecnológicas, la capacidad de producirlos también está limitada, pero una vez que han empezado a existir pueden multiplicarse indefinidamente y solo pueden hacerse escasos por ley para crear un incentivo para producir esas ideas. Pero no resulta evidente que esa escasez forzada sea la forma más eficaz de estimular el proceso creativo humano. Dudo que exista una sola gran obra literaria que no se hubiera escrito si el autor fuera incapaz de obtener un derecho exclusivo de autor sobre ella; me parece que la defensa del derecho de autor de basarse casi completamente en la circunstancia de que obras tan extraordinariamente útiles como enciclopedias, diccionarios, libros de texto y otras obras de referencia no podrían producirse si, una vez que existan, puedan reproducirse gratuitamente. (…) Igualmente reevaluaciones recurrentes del problema no han demostrado que la obtenibilidad de patentes de invención favorezca realmente el flujo de nuevo conocimiento técnico en lugar de llevar a una concentración derrochadora de investigación sobre problemas cuya solución en el futuro cercano pueda preverse y donde, debido a la ley, cualquiera que llegue a una solución un momento antes que el siguiente consiga los derechos a su uso exclusivo por un periodo prolongado. [citando a Fritz Machlup, The Production and Distribution of Knowledge (1962)]

Ver también Kinsella, Patents and Innovation (señalando la conclusión del historiador económico Eric Schiff de que cuando Holanda y suiza abolieron temporalmente sus sistemas de patentes, experimentaron una mayor innovación; la conclusión de Petra Moser de que los países sin sistemas de patentes innovan tanto o más que los que tienen sistemas de patentes).

[29] Desarrollada en Kinsella, Miracle – An Honest Patent Attorney! Mises Blog (7 de septiembre de 2006). Podría argumentarse no solo que los costes del sistema de patentes son mayores que sus beneficios de mejora en la innovación, sino que en realidad impide la innovación, así que se está incurriendo en un coste para en realidad dificultar la innovación. Ver, por ejemplo, Ronald Bailey, The Tragedy of the Anticommons: Do patents actually impede innovation?, Reason (2 de octubre de 2007); Barnett, Cultivating the Genetic Commons:

Ampliamente definidas, las patentes parecen probablemente exacerbar considerablemente los costes de accesibilidad que conlleva cualquier sistema de derechos de propiedad. Extender cualquier forma de protección de patentes a innovaciones biotecnológicas evidentemente aumenta los costes de desarrollo para posteriores investigadores y, dependiendo del ámbito y duración de la patente, puede reducir o eliminar algunos incentivos de los investigadores para mejorar a partir de las innovaciones existentes. Este peligro crece al aumentar el tamaño de las patentes.  Si patentes amplias inflan suficientemente los consiguientes costes de accesibilidad de los mejoradores, la protección de patentes no aprobará el examen de un beneficio social neto, ya que reduciría la corriente total de producción innovadora que existe en un mundo sin ninguna protección de patentes en absoluto.

[30] Nuestro corresponsal anónimo continúa:

Por supuesto, cualquiera puede apuntar unas pocas empresas start-up que puede decirse que deben sus éxitos a sus carteras de patentes; pero a lo largo de los últimos 35años, he observado lo que parecería ser un número siempre creciente de patentes sin valor, emitidas por un grupo de examinadores de la PTO escasa de personal y falta de talento, utilizadas para extraer tributos a sectores completos. He tenido esta discusión con varios clientes, incluyendo clientes asiáticos, que se han visto obligados a aceptar nuestro Sistema de Patentes y los “impuestos” que establece sobre ellos como coste de hacer negocios en EE. UU. Me gustaría tener la “respuesta”. No la tengo. Pero ir a procesos reales de oposición, tribunales especiales de patentes con jueces formados en patentes, juicios en los que “el perdedor paga las costas”, utilizar ingenieros/científicos jubilados o con experiencia para examinar las solicitudes en los campos de experiencia transportándolos de sus casas u oficinas locales en todo el país, abogados litigantes de patentes dando clases regularmente a examinadores de la PTO sobre problemas encontrados en casos de infracción de patentes debidos a una examen ineficaz o descuidado de solicitudes de patentes y el nombramiento de jueces de patentes realmente cualificados para el CAFC, pueden ser pasos en la dirección correcta.

Ver Kinsella, Miracle — An Honest Patent Attorney!

[31] Ver, por ejemplo, el estudio de Consejo de Relaciones Exteriores, “Reforming the U.S. Patent System: Getting the Incentives Right“, en la p. 33; las sugerencias de reforma de patentes de la Innovation Alliance; Patent Reform Act of 2009, Patently-O (3 de marzo de 2009); Patent Reform 2009: Reactionary Causes, Patent Baristas (3 de marzo de 2009); también nota  2 en Kinsella, Radical Patent Reform Is Not on the Way.

[32] An Open Letter From Jeff Bezos On The Subject Of Patents (Marzo de 2000). Ver también C. Michael White, “Why a Seventeen Year Patent”, 38  J. Pat. Off. Soc’y 839 (1956) (describiendo la base histórica para el plazo de diecisiete años y proponiendo plazos más cortos); Barnett, Cultivating the Genetic Commons (“Hay poca evidencia empírica determinable para resolver la especulación teórica acerca del ámbito y duración óptimos de la protección de patente”) (citando D.J. Wright, “Optimal patent breadth and length with costly imitation”, 17 Intl. J. Industrial Org. 419, 426 (1999); Merges y Nelson, “On the Complex Economics of Patent Scope”, pp. 868-870 (indicando que la mayoría de los modelos económicos de ámbito y duración de patentes se centran en la relación entre amplitud, duración e incentivos para innovar, sin dar una consideración seria a los costes sociales de una mayor duración y amplitud en forma de retraso en mejoras subsiguientes)).

[33] Ver, por ejemplo, Mexico-Selected Compulsory Licensing, Government Use, and Notable Patent Exception Provisions — Mexico Industrial Property Law. De acuerdo con el artículo 5.A.2 de la Convención de París, el derecho francés de patentes (Code de la Propriété Intellectuelle) ofrece cinco razones distintas para las licencias obligatorias, incluyendo “No usar la invención durante cuatro años después de la solicitud” (ver L. 613-11 a 14). Ver también provisiones similares en las secciones 13, 24 y 81 de la ley alemana de patentes. Pueden encontrarse traducciones al inglés de muchas leyes extranjeras en WIPO Collection of Laws for Electronic Access.

[34] Ver Ciprofloxacin: the Dispute over Compulsory Licenses; Tom Jacobs, Bayer, U.S. Deal on Anthrax Drug, Motley Fool (25 de octubre de  2001). Ver también Kinsella, Brazil and Compulsory Licenses, Mises Blog (8 de junio de 2007); Kinsella, Condemning Patents, Mises Blog (27 de febrero de 2005).

[35] Ver los casos citados en la nota 15 de “Radical Patent Reform Is Not on the Way“. Ver también Peter S. Menell, “Intellectual Property and the Property Rights Movement“, Regulation (Otoño de 2007) (argumentando que los derechos de patente no son como los derechos de propiedad y no deberían recibir automáticamente las mismas protecciones que los derechos reales de propiedad, como los requerimientos, la exclusividad y la inviolabilidad); Julie Turner, Nota, “The Nonmanufacturing Patent Owner: Toward a Theory of Efficient Infringement”, 86 Cal. L. Rev. 179, 186-189 (1998), argumentando que

el sistema de patentes no debería beneficiar a quien use una patente solo como barrera de entrada, sin intención de buscar la comercialización de la tecnología subyacente (entidades a las que llamo “propietarios de patentes no fabricantes”). Aunque la divulgación pueda tener valor, la mera divulgación no justifica la concesión de un monopolio en ausencia de la pretensión de dueño de la patente de comercializar la invención divulgada. En consecuencia, el sistema de aplicación de patentes debería adoptar un esquema en el que los propietarios de patentes no fabricantes reciban indemnizaciones monetarias equivalentes al “valor de divulgación” de sus patentes.

Para más explicaciones sobre este asunto, ver Merges y Nelson, “On the Complex Economics of Patent Scope“, en notas 6–7 y texto que le acompaña (“En general, la cantidad sustancial de evidencias ahora disponibles sugiere que las licencia obligatoria de patentes, juiciosamente confinada a casos en que se ha abusado del poder de monopolio basado en patentes (…), tendrían  poco o ningún impacto en la tasa de progreso tecnológico”). (Citando F.M. Scherer, Industrial Market Structure and Economic Performance 456-457 (2ª ed. 1980)).

[36] Ver Kinsella, Snarky IP Comment, StephanKinsella.com (5 de septiembre de 2009) (“Sí, lo sé: confiemos en el mismo gobierno que impone costes de FDA, impuestos y obstáculos regulatorios para crear una oficina de patentes para conceder patentes que den propiedad parcial de la propiedad de otros para incentivar los suficiente como para superar los costes impuestos en primer lugar por la FDA y los impuestos y regulaciones. ¡Qué bonito! Y si eso no es ‘bastante’ incentivo, establezcamos un comité público de ‘expertos’ para darte una recompensa ‘suficiente’ pagada por los contribuyentes. ¡Qué bonito! ¡Me gusta!”).

[38] Ver Kinsella, Common Misconceptions about Plagiarism and Patents: A Call for an Independent Inventor Defense, Mises Blog (21 de noviembre de 2009). El estudio del CFR “Reforming the U.S. Patent System: Getting the Incentives Right” recomienda adopter un derecho del usuario previo; Bessen y Meurer, en Patent Failure, recomiendan una defense del inventor independiente.

[39] El estudio de CFR “Reforming the U.S. Patent System: Getting the Incentives Right” recomienda hacer más difícil considerar la infracción voluntaria.

[40] Ver Kinsella, IP Imperialism (Russia, Intellectual Property, and the WTO)Mises Blog (22 de septiembre de 2006); ídem,China, India like US Patent ReformMises Blog (10 de diciembre de 2007).

[41] Ver Merges & Nelson, “On the Complex Economics of Patent Scope” (argumentando que patentes excesivamente amplias pueden impedir el progreso y obstaculizar o bloquear la consiguiente innovación, especialmente en sectores basados en la ciencia). Ver también Julie E. Cohen y Mark A. Lemley, Patent Scope and Innovation in the Software Industry, Cal. L. Rev. (2001); Barnett, Cultivating the Genetic Commons (citado en la nota 29 anterior).

[42] Ver Peer-to-Patent Review systemPatent Baristas (1 de octubre de 2007); PatentFizz.com (permite comentarios públicos sobre patentes). Ver también las propuestas de Public Knowledge, que propone “revisión por pares de las solicitudes de patente”, “permitir a terceros enviar arte previo y recompensarlos con el reembolso de costas si tiene éxito” y “permitir revisión de patentes tras su concesión por la USPTO antes del litigio”.

[43] Ver, por ejemplo, Steve Seidenberg, Novel Ideas: PTO proposes a new suite of patent products to streamline applications, InsideCounsel (Enero de 2007); D.C. Toedt, “Reengineering the Patent Examination Process: Two Suggestions”, 81 J. Pat. & Trademark Off. Soc’y 462 (1999): (sugiriendo la creación de una patente convertible “de bajo nivel” y realizando los exámenes de patentes como juicios administrativos) y Dave A. Wyatt, A Radical View On The Future Of Substantive Patent ExaminationHenry Goh Intellectual Property Updates (T1, 2006).

[44] Los economistas Michele Boldrin y David K. Levine sugieren enmendar la ley de patentes para invertir la carga de la prueba en solicitantes de patentes concediendo estas solo a los capaces de probar que

  • Su invención tiene valor social.
  • Una patente no es probable que bloquee innovaciones aún más valiosas.
  • La innovación no sería eficiente en costes sin una patente.

Ver Cory Doctorow, “Economists call for patent and copyright abolition“, Boing Boing (11 de marzo de 2009); ver también Boldrin y Levine Against Intellectual Monopoly (2008).

[45] Ver, por ejemplo, RIAA Wants $1.5 Million Per CD CopiedSlashdot (30 de enero de 2008); Ford Slaps Brand Enthusiasts, Returns Love With Legal PunchAdRants (14 de enero de 2008) (la Ford Motor Company afirma que tiene los derechos de cualquier imagen de un vehículo Ford, aunque sea una foto que tomes de tu propio coche); Jacqueline L. Salmon, NFL Pulls Plug On Big-Screen Church Parties For Super BowlWashington Post (Feb. 1, 2008)  (La NFL prohíbe que las iglesias tengan reuniones para ver la Super Bowl en televisores o pantallas de más de 55 pulagadas); Internet pirates could be banned from web, Telegraph (12 de febrero de 2008) (propuesta británica para sancionar a personas que descarguien música ilegalmente prohibiéndoles el acceso a Internet); John Tehranian, Infringement Nation: Copyright Reform and the Law/Norm GapUtah L. Rev. (próximo número; SSRN); Cory Doctorow, Infringement Nation: we are all mega-crooksBoing Boing (17 de noviembre de 2007); Court Says You Can Copyright A Cease-And-Desist LetterTechdirt (25 de enero de 2008); Kinsella, Battling the Copyright MonsterMises Blog (19 de junio de 2006); ídemCopyright Kills Amazing Music ProjectMises Blog (2 de enero de 2008); ídem“Fair Use” and CopyrightMises Blog ( 17 de agosto de  2007); ídemCopyrights and DancingMises Blog (20 de febrero de 2007); ídemThe “tolerated use” of copyrighted works,Mises Blog (27 de octubre de 2006); ídemCopyright and Birthday CakesMises Blog (16 de junio de 2005); ídemHeroic Google Fighting Copyright MorassMises Blog (2 de junio de 2005); ídemCopyright Gone MadMises Blog (14 de abril de 2005); ídemCopyright and Freedom of SpeechMises Blog (8 de noviembre de 2004). Ver también Joost Smiers y Marieke van Schijndel, Imagine a World Without CopyrightInternational Herald Tribune (8 de octubre de 2005); Jessica Litman,Revising Copyright Law for the Information Age, 75 Oreg. L. Rev. 19 (1996); Kinsella, Copyrights in Fashion Designs?, Mises Blog (27 de septiembre de 2006); Kinsella, Britain’s Copyright Laws, Based on a 300-Year-Old Statute, Desperately Need Reshaping for the Digital AgeMises Blog (2 de noviembre de 2006). Para una parodia humorística de los abusos del derecho de autor por la RIAA, ver CD Liner Notes of the Distant PresentSomething Awful (3 de enero de 2008).

[46] Ver, por ejemplo, Lou Carlozo, Teen’s charity name draws the McIre of McDonald’sWallet Pop (17 de enero de 2010) (McDonadl’s afirma que el uso de “McFest” por Lauren McClusky para una serie de conciertos de caridad infringe un marca “McFamily”); Chip Wood, A Bully-Boy Beer Brewer, Straight Talk (16 de octubre de 2007); 9th Circuit Appeals Court Says Its Ok To Criticize Trademarks After All, Against Monopoly (26 de septiembre de 2007); Kinsella,Trademarks and Free SpeechMises Blog (8 de agosto de 2007); ídemBeemer must be next… (BMW, Trademarks, and the letter “M”)Mises Blog  (20 de marzo 2007); ídemHypocritical Apple (Trademark)Mises Blog (11 de enero de 2007); ECJ: “Parmesian” Infringes PDO for “Parmigiano Reggiano,” I/P Updates (27 de febrero de 2008); Mike Masnick, Engadget Mobile Threatened For Using T-Mobile’s Trademarked MagentaTechdirt  (31 de marzo de 2008).

[47] Ver Kinsella, Improving Copyright Law: Baby StepsMises Blog (24 de febrero de 2005); Timothy Lee, Orphan Works Legislation Would Be A Small But Important Step Toward Copyright ReformTechdirt (29 de abril de 2008).

[48] Ver Kinsella, “Copyright Is Very Sticky!” Mises Blog (14 de enero de 2009).

[50] Un ejemplo de un resultado de premio indignante por los daños reglamentarios actuales fue el reciente veredicto de 220.000 dólares contra Jammie Thomas por compartir 24 canciones. El jurado concedió 9.250$ en daños reglamentarios por canción para 24 canciones; podría haber sido de hast 150.000$ por canción o 3,6 millones de dólares. Ver ric Bangeman, RIAA Trial Verdict Is In: Jury Finds Thomas Liable for Infringementars technica (4 de octubre de 2007).


Publicado originalmente el 20 de enero de 2010. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.

Posted in Blog | Leave a comment

La Criminalidad del Estado

La Criminalidad del Estado
Por Albert J Nock

[Este ensayo apareció por primera vez en El Mercurio Americano en marzo de 1939.]

Tal como que puedo observar, la actitud general de los estadounidenses, que estan en alguna forma interesados en los asuntos exteriores, es una de asombro, apareada con disgusto, desagrado, u horror, de acuerdo con la capacidad individual para observar la excitación emocional. Quizás debo poner un poco a la sombra esta declaración con el fin de mantenerme en el lado seguro, y decir que esta es la actitud más generalmente expresada.

En todas nuestras voces institucionales – la prensa, el púlpito, en el foro, – se lanza la nota de sorprendida indignación en una u otra fase de los actuales tejemanejes en Europa y Asia. Esto me lleva a creer que nuestro pueblo en general está viendo con asombro, así como también con repugnancia, algunas acciones conspicuas de diversos estados extranjeros, por ejemplo, el comportamiento bárbaro del estado alemán hacia algunos de sus propios ciudadanos; el despotismo despiadado del Estado soviético ruso; el imperialismo despiadado del estado italiano, la “traición a Checoslovaquia” por los estados de Gran Bretaña y Francia y el salvajismo del estado japonés, la brutalidad de los mercenarios del estado chino, y así sucesivamente, aquí o allá, en todo el mundo – este tipo de cosas se muestra a sí mismo en contra de la naturaleza de nuestro pueblo, y reclaman acerca de este asunto con airada sorpresa.

Estoy cordialmente con ellos en todos los puntos menos uno. Estoy con ellos en repugnancia, horror, indignación, asco, pero no en asombro. La historia del Estado, siendo lo que es, y su testimonio es invariable y elocuente, me obliga a decir que el ingenuo tono de sorpresa con que nuestro pueblo se queja de estos asuntos me parece un muy triste reflejo de su inteligencia . Supongamos que alguien sea suficientemente descortés para que asperamente les pregunte: “Bueno, ¿qué espera?” — ¿Qué respuesta racional se puede dar? Yo no sé de ninguna.

Cortés o descortés, esta es justamente la pregunta que se debe hacer cada vez que una historia de villanía del estado aparece en las noticias. Deberían arrojarla a nuestro público día tras día, todos los periódicos, revistas, conferencias de cátedra, y estaciones de radio en toda la tierra, y debería estar respaldada por una simple apelación a la historia, una simple invitación a mirar el registro. El Estado británico ha vendido el Estado checo rio abajo en un truco despreciable; muy bien, disgústese y enfádese cuanto desee, pero no se sorprenda; que espera? — Sólo eche un vistazo al record del Estado británico! El Estado alemán está persiguiendo a grandes masas de su pueblo, el Estado ruso está llevando a cabo una purga, el Estado italiano está invadiendo territorios, el Estado japonés está pirateando a lo largo de la costa asiática; horrible, sí, pero por todos los Cielos no pierda la cabeza por eso, que espera? — Mire los records!

Es así como se debería hablar en cada presentación pública de estos hechos si los norteamericanos van alguna vez a tener una actitud adulta en relación a los mismos. Además, con el fin de reducir el gran pecado de auto-rectitud, cada presentación pública debería mostrar el mortal paralelo con el expediente del Estado americano. El Estado alemán está persiguiendo a una minoría, al igual que el Estado norteamericano hizo después de 1776; el Estado italiano irrumpe en Etiopía, al igual que el Estado norteamericano irrumpió en Mexico; el Estado japonés mata a las tribus de Manchuria en lotes al por mayor, al igual que el Estado americano hizo a las tribus indígenas; los británicos son aventureros y explotadores politicos estatales en gran escala, al igual que el Estado norteamericano lo fue después de 1864, el Estado imperialista francés hace matanzas de civiles nativos en su propio suelo, tal como el Estado norteamericano lo hizo en pos de sus políticas imperialistas en el Pacífico, y así sucesivamente.

De esta manera, tal vez, a alguien de nuestro pueblo le podría entrar en su cabeza una leve luz de entendimiento de que la delincuencia del Estado no es nada nuevo y que no hay nada de que asombrarse. Todo se inició cuando se reunió el primer grupo depredador de hombres y se formó el Estado, y seguirá igual siempre y cuando el Estado exista en el mundo, porque el Estado, fundamentalmente una lucha contra la institución social, es fundamentalmente criminal. La idea de que el Estado se originó para servir cualquier tipo de finalidad social, es completamente ajena a la historia. Tuvo su origen en conquista y confiscación – es decir, crimen. Se originó con el fin de mantener la división de la sociedad entre la clase de propietarios explotadores y la clase dependiente desposeída – es decir, para fines delictivos.

“La idea de que el Estado se originó para servir cualquier tipo de finalidad social es completamente ajena a la historia.”

Ningún Estado conocido en la historia se originó en otra forma, o con otro propósito. Al igual que todas las instituciones predatorias o parasitarias, su primer instinto es el de auto-preservación. Todas sus empresas se dirigen primero hacia la preservación de su propia vida, y, en segundo lugar, a aumentar su propio poder y ampliar el alcance de su propia actividad. En aras de que esta voluntad, y regularmente lo hacen, cometen cualquier crimen que las circunstancias hagan expedito. En el último análisis, ¿qué es lo que los Estados alemán, italiano, francés, británico están haciendo ahora? Arruinando a su propio pueblo, a fin de preservar la propia imagen, para aumentar su propio poder y prestigio, y extender su propia autoridad, y el Estado norteamericano está haciendo lo mismo al máximo de sus posibilidades.

¿Qué tanto es, entonces, un pequeño asunto como un tratado para el Estado francés o británico? Simplemente un trozo de papel – Bethmann-Hollweg [i] lo describió exactamente. ¿Por qué se sorprende cuando el Estado alemán o ruso  asesina a sus ciudadanos? El Estado americano haría lo mismo en las mismas circunstancias. De hecho, ochenta años atrás lo hizo, asesinó a un gran número de ellos sólo por el delito de no desear vivir por más tiempo bajo su imperio, y si fue un crimen, entonces los colonos dirigidos por G. Washington fueron delincuentes endurecidos y el Cuatro de Julio no es más que la celebración de una feroz degollina.

Mientras más débil es el Estado, menos poder tiene que cometer un delito. Donde, en la Europa de hoy, el estado posee el mejor registro de antecedentes criminales? Donde es más débil: en Suiza, Holanda, Dinamarca, Noruega, Luxemburgo, Suecia, Mónaco, Andorra. Sin embargo, cuando el Estado Holandés, por ejemplo, fue fuerte, su criminalidad era terrible; en Java masacró a 9000 personas en una mañana, registro que está considerablemente por delante de Hitler o Stalin. No podría hacerlo el día de hoy, ya que el pueblo holandés no le daría tanto poder, y especialmente para ese tipo de conducta. Cuando el Estado sueco fue un gran imperio, su historial, por ejemplo de 1660 a 1670, fue temible. lo qué significa todo esto es que si no se quiere que el estado actúe como un criminal, debe desarmarse, como si fuera un criminal, debe mantenerse débil. El estado será siempre criminal en proporción a su fuerza; un estado débil siempre será tan criminal, tanto como pueda, o se atreva a ser, pero si se mantiene en el límite adecuado de debilidad – que, por cierto, es un límite bastante inferior a lo que la gente tiende a creer – su criminalidad puede ser manejablemente segura.

Por lo tanto, me parece que en lugar de sudar sangre sobre la iniquidad de los estados extranjeros, mis conciudadanos harían mucho mejor en segurarse de que el estado americano no sea suficientemente fuerte como para llevar a cabo iniquidades similares aquí. Mientras más fuerte se le permite crecer al estado americano, tanto más alto llegará su historial de delincuencia, de acuerdo con lass posibilidades y tentaciones. Si, entonces, en lugar de dedicar energía, tiempo y dinero a conjurar peligros totalmente imaginario y fantasticos de criminales a miles de millas de distancia, nuestro pueblo a su vez da rienda suelta a su fervor patriótico en la única fuente de donde puede provenir el peligro, estarían cumpliendo plenamente las obligaciones con su país.

Dos capaces y sensatos publicistas en América – Isabel Paterson, del New York Herald Tribune, y W.J. Cameron, de la Ford Motor Company – últimamente han llamado la atención de nuestro público a la gran verdad de que si usted le da el Estado poder hacer algo por usted, le está proporcionando el equivalente exacto de poder para hacer algo contra usted. Deseo que cada editor, publicista, profesor, predicador, profesor mantenga el martilleo de esta verdad hasta que la tengan bien clavada en la cabeza los americanos y que nunca la olviden. El estado fue organizado en este país con poder para hacer todo tipo de cosas por el pueblo, y el pueblo, en su miope estupidez, ha estado añadiendo más y más poder desde entonces. Después de 1789, John Adams dice que, por lo que lejos de ser una democracia o una república democrática, la organización política del país era “una república monárquica, o, si se quiere, una monarquía limitada” el poder de su Presidente era mucho mayor que el de “un avoyer, un cónsul, un podesta, un dogo, un estatúder; no, que las de un rey de Polonia; no, que las de un rey de Esparta.(?)” Si todo eso fue cierto en 1789 – y era de verdad – ¿que se dice del estado americano en el momento actual, después de un siglo y medio de centralización constante y continuo incremento de poder?

“Si usted da poder al Estado para hacer algo por usted, le está dando el equivalente exacto de poder para hacer algo contra usted.”

Poder, por ejemplo, para “ayudar a las empresas” con la subasta de concesiones, subsidios, aranceles, donación de tierras, franquicias; poder para ayudar a las empresas con una maraña de regulaciones, supervisiones y diversas formas de control. Todo este poder se entregó liberalmente, y llevaba con él el equivalente de poder para hacer cosas contra las empresas y vea lo que unos políticos fascinerosos de carrera le están haciendo a las empresas ahora! Poder para dar “alivio” a los proletarios, y vea lo que el Estado ha hecho a los proletarios ahora en el camino de la perversión sistemática de cualquiera que sea el respeto de sí mismo y la autosuficiencia que puede haber tenido! Poder por aquí, poder por allá, y en última instancia, siempre utilizado contra los intereses del pueblo que se los entregó con la promesa de utilizarlo en su beneficio.

Muchos creen ahora que con el aumento del “estado totalitario” el mundo ha entrado en una nueva era de barbarie. No es así. El Estado totalitario es sólo el Estado; el tipo de cosa que hace es sólo lo que el Estado ha hecho siempre con inquebrantable regularidad, si tiene poder de hacerlo, siempre y cuando su propio engrandecimiento haga ese tipo de cosas expeditas. Dé a un Estado tal poder ahora, y póngalo en similares circunstancias, y hará precisamente el mismo tipo de cosas. El Estado indefectiblemente se auto-engrandece, con sólo tener el poder, en primer lugar, a expensas de sus propios ciudadanos y, a continuación, a expensas de cualquier otra persona que tenga a la vista. Siempre lo ha hecho así, y siempre lo hará.

La idea de que el estado es una institución social, y que con un buen hombre de posición vertical a la cabeza de él como el Sr Chamberlain, o con una persona encantadora como el Sr Roosevelt, no puede haber un cuestionamiento sobre una gestión honorable y noble – todos esto es sólo un pegajoso papel atrapa-moscas. Los hombres en esa posición por lo general adquieren en ella una buena parte de su honor, y algunos de ellos de hecho pueden tener algo de ello (aunque si lo tuvieran no puedo entender como se dejaron llevar a esa posición), pero la maquinaria que conducen se desplaza sobre rieles colocados de una sola manera, de un crimen a otro crimen. En los viejos tiempos, la partición de Checoslovaquia o la toma de posesión de Austria habría sido concertada como un embrollo entre unos señores muy pulidos, con camisas muy almidonadas y decorados con finas cintas. Hitler lo organizó simplemente de la manera que el viejo Frederick organizó su escena en la primera partición de Polonia, organizó la anexión de Austria de la manera como Luis XIV organizó la de Alsacia. Es más o menos como una moda, tal vez, la forma en que se hacen estas cosas, pero la verdad es que siempre llegan exactamente al mismo final.

Por otra parte, la idea de que el procedimiento del estado democrático sea menos criminal que el estado bajo cualquier otro nombre atractivo, es basura. El país se está repleto de basura periodística acerca de nuestra gran hermana la democrática Inglaterra, su buen gobierno democrático, su grande y benévolo don para gobernar sus súbditos, y así sucesivamente, pero ¿alguien alguna vez ha revisado los registros de los antecedentes criminales del Estado británico? El bombardeo de Copenhague, la Guerra Boer, la rebelión Sepoy, el hambre de los alemanes del bloqueo post-Armisticio, la matanza de nativos en la India, Afganistán, Jamaica, el empleo de Hessians para matar colonos americanos. ¿Cuál es la diferencia, moral o real, entre los democráticos campos de concentración de Kitchener [ii] y los campos de concentración totalitarios mantenidos por Herr Hitler? El totalitario general Badoglio [iii] es un hermano que aguanta varios hervores, si se quiere, pero ¿qué hay de democrático en el general O’Dwyer [iv] y el gobernador Eyre [v]? Cualquiera de los tres se defiende bastante bien al lado de nuestro propio democrático y virtuoso, el trueno infernal de Jake Smith, [vi] en su tratamiento a los filipinos, y no se puede decir nada más justo que eso.

Y en relación al talento del Estado británico para una amable y generosa administración colonial, no voy a sacudir viejas cuentas al citar el proyecto de ley con los elementos enunciados en la Declaración de Independencia; voy a considerar sólo la India, ni siquiera voy a hacer preguntas sobre la guerra Kaffir Wairau o el incidente en Nueva Zelandia. Nuestros primos demócratas británicos en la India en el siglo XVIII, deben haber aprendido su oficio de Pizarro y Cortés. Edmund Burke los llamó “aves de rapiña y de paso”. Incluso los directores de la Compañía de las Indias Orientales admitió que “las grandes fortunas adquiridas al interior del comercio se han obtenido en una escena con la más tiránica y opresiva conducta que se haya conocido jamás en cualquier edad o país”. En la descripción de un viaje, Warren Hastings escribió que “la mayoría de los pequeños pueblos y caseríos fueron abandonadas ante nuestro avance”, la gente huyó a los bosques a la simple vista de un hombre blanco. Fue el inicuo monopolio de la sal; hubo extorsión en todas partes, practicado por emprendedores granujas en liga con una policía corrupta; con impuestos se confiscaron casi la mitad de los productos de la tierra.

Si se dice que Gran Bretaña no era una hermana demócrata en esos días, y que desde entonces se ha reformado, cabe preguntarse cuánto de la reforma se debe a las circunstancias, y cuánto a un cambio en el corazón. Por otra parte, los Black-and-Tans [vii] existieron en nuestros días, así como el bloqueo post-Armisticio; la masacre del General O’Dwyer sucedió no más de una docena de años atrás, [viii] y hay muchos personajes vivos que recuerdan los campos de concentración de Kitchener.

Toda práctica “democrática” de Estado es ni más ni menos práctica de Estado. No difieren la práctica de Estados marxistas, de la práctica de los Estados fascistas, o de cualquier otro tipo. Aquí está la Regla de Oro de la buena ciudadanía, la primera y mayor lección en el estudio de la política: se obtiene el mismo orden de criminalidad de cualquier Estado al que se le da poder para ejercerlo, y cualquiera que sea el poder que se da el Estado para hacer cosas por usted, lleva consigo el poder equivalente para hacer cosas contra usted. Una ciudadanía que ha aprendido esta breve lección, tiene muy poco que aprender.

Despojar al Estado americanodel enorme poder que ha adquirido es un trabajo de tiempo completo para nuestros ciudadanos y es además conmovedor, y si se dedican con aplicación a esta tarea no tendrán energía disponible para combatir el comunismo, o para odiar a Hitler, o para preocuparse de América del Sur o de España, o para nada, sea lo que sea, excepto para lo que pasa aquí en los Estados Unidos.

Albert Jay Nock (13 de octubre de 1870 – 19 de agosto de 1945) fue un influyente autor libertario de América, teorista educación, crítico social de principios y mediados del siglo 20. Murray Rothbard fue profundamente influenciado por él, y así fue toda la generación de pensadores del mercado libre de la década de 1950. Los ensayos de Nock se recogen en el Discurso del Estado de la Unión.(?)

Notas del Editor

[i] Theobald von Bethmann-Hollweg (29 de noviembre de 1856 – al 1 de enero de 1921) fue un político alemán y estadista que se desempeñó como Canciller del Imperio alemán de 1909 a 1917. Estuvo particularmente molesto por la declaración de guerra del Reino Unido, tras la violación alemana de la neutralidad de Bélgica, en el curso de su invasión a Francia. Al parecer preguntó al embajador británico saliente, Goschen, cómo la Gran Bretaña podría ir a la guerra por un “mero trozo de papel” (el Tratado de Neutralidad belga de 1839).

[ii] Horatio Herbert Kitchener (24 de junio de 1850 – 5 de junio de 1916) Mariscal de Campo, diplomático y estadista británico, nacido en Irlanda. Durante la Segunda Guerra Boer (1899-1902),  la política de Kitchener fue destruir las granjas Boer y mover a los civiles a campos de concentración cuyas condiciones han sido motivo de gran oprobio en Gran Bretaña y Europa.

[iii] El General Pietro Badoglio reemplazó a Benito Mussolini como Primer Ministro de Italia (Gobierno Militar Provisional), desde el 25 de julio de 1943 al 18 de junio de 1944.

[iv] Sir Michael Francis O’Dwyer (abril de 1864 – 13 de marzo de 1940), fue Teniente Gobernador del Punjab de 1912 a 1919, donde supervisó la masacre de Jallianwala Bagh el 13 de abril de 1919. Según las cifras oficiales, 379 civiles desarmados fueron asesinados por las tropas Gurkha. Según estimaciones no oficiales la cifra fue mucho mayor, quizás cerca de 2,000, con muchos más heridos. A raíz de la masacre O’Dwyer fue relevado de su cargo.

[v] Edward John Eyre (5 de agosto de 1815 – 30 de noviembre de 1901) fue un explorador Inglés en tierras del continente australiano y controvertido Gobernador de Jamaica, donde reprimió despiadadamente la Rebelión de Morant Bay, y hubo muchos campesinos de raza negra asesinados. También autorizó el asesinato judicial de George William Gordon, un mestizo miembro de la asamblea colonial que era sospechoso de participar en la insurrección. Estos acontecimientos crearon una gran controversia en Gran Bretaña, lo que condujo al llamamiento a juicio y detención de Eyre por el asesinato de Gordon. John Stuart Mill organizó el Comité de Jamaica – integrado por liberales clásicos, tales como John Bright y Herbert Spencer – para pedir su enjuiciamiento. Eyre fue acusado dos veces de asesinato, pero los cargos nunca procedieron.

[vi] El General Jacob Hurd Smith (1840-1918) fue un veterano de la masacre de Wounded Knee y bien conocido entre activistas indios. Como Brigadier General a cargo de la campaña Samar en la Guerra Filipina-Americana (1899-1913), Smith fue famoso por sus órdenes de “matar a todos los que hayan alcanzado la edad de diez” y hacer de la isla “un desierto aullador.” Fue apodado por los periódicos “Jake Smith, el del estruendo infernal”, “El Monstruo” y “Jake el Aullador”.

[vii] El término “Negro y Bronce” se refiere a la Fuerza de Reserva del Royal Irish Constabulary, la cual fue una de las dos fuerzas paramilitares contratadas por dicha Fuerza de 1920 a 1921, para reprimir la revolución en Irlanda, las cuales tuvieron como blanco al IRA y al Sinn Féin.

[viii] El 13 de marzo de 1940 – un año después que Nock publicara este ensayo – Udham Singh un punjabí revolucionario mató a tiros a O’Dwyer en Caxton Hall de Londres, como un acto de venganza por la masacre.

 

TRADUCCIÓN DE RODRIGO BETANCUR

Posted in Blog | Leave a comment

Hoppe: El primer pensador importante que entiende el libertarismo bien del todo

Tomado de MisesHispano
10 Marzo, 2015

[De una entrada de mi Facebook (bastante informal):]

El primer pensador importante que entiende el libertarismo bien del todo: Hans-Hermann Hoppe. Os lo explico.

Considero que el movimiento libertario moderno comenzó allá por los años 50 o 60 con gente como Leonard Read, Ayn Rand, Milton Friedman, y un poco más tarde, Rothbard y demás. Claro que hubo importantes precursores –Bastiat, los liberales clásicos y otros. (http://archive.mises.org/18385/the-origin-of-libertarianism/; véase también Libertarianism After Fifty Years: What Have We Learned?)

Pero los primeros libertarios siempre se equivocaron en algún tema importante o ignoraron algunos grandes puntos esenciales. La mayoría de ellos estaban a favor del estado; no eran anarquistas. Minarquistas, liberales clásicos. Este es un problema grave.

Y los que eran anarquistas parece que siempre se equivocaban en algún tema importante. Por ejemplo, Spooner, que era genial en todo, se equivocó en lo de la propiedad intelectual (http://c4sif.org/2012/06/tucker-on-spooners-one-flaw/). Esto se deriva de una concepción confusa de la naturaleza de los derechos y la aceptación de la confusa idea de la teoría laboral de la propiedad, que proviene de las formulaciones de Locke y de su pensamiento excesivamente metafórico.

Es probable que el mejor libertario en términos generales de la era premoderna fuera Benjamin Tucker, pero hasta él, como muchos de los primeros anarquistas, estaba confundido en algunos temas económicos básicos, el tema de la “tierra”, etc; este último tema corrompió hasta su heroica oposición a la PI: su argumento contra la PI es que está basada en la idea de que uno es dueño del producto de su trabajo (“el que tome primero la posesión de cualquier producción material de la naturaleza”), pero que esto implicaría que se puede tener la propiedad intelectual de la tierra. Y nosotros sabemos que no podemos tener la propiedad intelectual de la tierra, por lo tanto, el principio que hay detrás de la PI también tiene defectos. http://fair-use.org/liberty/1891/03/21/land-monopoly-and-literary-monopoly

Así que Tucker era genial, sobre todo para su tiempo, pero no era completo.

Además, era demasiado pronto para que pudiera beneficiarse de las ideas económicas austriacas modernas, especialmente del enfoque praxeológico de Mises, que creo que es esencial para ser un libertario moderno, completo, sistemático, coherente y ejemplar. Es necesario ser antiestado/anarquista, austriaco (misesiano), y también coherente y también bastante favorable a la propiedad. Sin esto, sería más protolibertario o un libertarismo defectuoso.

Rand se equivocaba acerca de la PI (un asunto importante) y en el estado. Grandísimo error.

Milton Friedman, ídem (al menos en lo del estado).

Read era genial, y acertaba en lo de la PI, además de seguir la economía austriaca, pero no era un anarquista hasta donde sé.

Hazlitt se acercaba, pero según tengo entendido no era anarquista. En cualquiera de los casos, no fue un filósofo político completo.

Una de las personas sobre las que estoy aprendiendo un poquito más ahora es Sam Konkin III. Por lo que sé de él, era bastante consistente en todo –el estado, PI, todo. De hecho, fue uno de los pioneros del movimiento moderno contra la PI. Sin embargo, era más bien una figura menor y no tenía ninguna teoría política completamente construida por lo que sé. Es conocido por el “agorismo” y sus brevísimos (pero profundos, correctos y perspicaces) comentarios sobre la PI, pero…

Así que el candidato obvio es Rothbard. Anarquista, radical, completamente a favor de la propiedad, profundo, exhaustivo y sistemático, empapado de las ideas miseanas. Se le puede dar esa corona. Pero dio un paso en falso con la PI. El tema no es que diera un paso en falso, sino por qué lo hizo. No supo aplicar sus propias reglas sobre la propiedad y su teoría del contrato de forma coherente aquí. Y lo primero es, en mi opinión, porque no supo hacer hincapié lo suficiente en el papel de la escasez y el conflicto en la base de la propiedad. Siendo un experto en la praxeología de Mises, con el énfasis en el papel que la escasez tiene en la propiedad es un poco sorprendente, pero oye, no se puede hacer todo. Todos los grandes filósofos se posan sobre los hombros de gigantes, como hizo Rothbard (incluyendo la influencia que tuvo en él la unión más o menos sistemática que hizo Rand de varias ramas del pensamiento en un todo libertario), aunque él mismo fuera un gigante por sus propios méritos.

Hoppe, que se empapó completamente de tanto Mises como Rothbard, por fin lo entendió bien, en mi opinión. No escribió mucho acerca de la PI, pero en sus breves comentarios indicó el camino correcto. Y también se centró intensamente en los derechos de propiedad y, fundamentalmente, en el tema de la escasez y su profunda relación con los derechos de propiedad. Construyó sobre Rothdbard y Mises, con aportaciones de gente como Hume (escasez) y otros como Habermas (teoría de los derechos, ética de la argumentación, que Rothbard apoyó con entusiasmo y cuya revolucionaria promesa supo ver). Si combinamos a Mises, Rothbard y Hoppe, llegamos a la culminación de una filosofía libertaria avanzada y coherente. (Véase Hoppe, Un libertarismo realista).

No estoy diciendo que sea perfecto o que la filosofía política esté ya cerrada o completa, ni que no haya más trabajo por hacer. Pero, a mi juicio, el principal armazón de un libertarismo moderno, radical y ejemplar es el hoppeanismo austroanarquista rothbardiano que está a favor de la propiedad.


Publicado originalmente el 10 de abril de 2014. Traducido del inglés por Daniel Soler Curiel. El artículo original se encuentra aquí.

Posted in Blog | Leave a comment

La incoherencia intelectual del conservadurismo

Tomado de MisesHispano, 4 Marzo, 2015
Autor: Hans-Hermann Hoppe

El conservadurismo moderno, en los EE. UU. y Europa, se halla confuso y distorsionado. Bajo la influencia de la democracia representativa y con la transformación de los EE. UU. y Europa en las grandes democracias de masas tras la I Guerra Mundial, el conservadurismo fue transformado a partir de una fuerza aristocrática anti-igualitarista y anti-estatista en un movimiento de conservadores a favor de la cultura de estado: se trata del ala derecha del socialismo y la social democracia.

Muchos de los conservadores autoproclamados se preocupan, tal y como debería ser, por el decaimiento de las familias, el divorcio, la ilegitimidad, la pérdida de autoridad, el multiculturalismo, la desintegración social, el liberalismo sexual y el crimen. Estos consideran este tipo de fenómenos como anormalidades y desviaciones del orden natural de las cosas, o de eso que se considera normal.

Sin embargo, la mayoría de los conservadores contemporáneos (o al menos la mayoría de los portavoces de los poderes conservadores establecidos) o bien no reconocen que su objetivo de restaurar la normalidad requiere de los cambios sociales y anti-estatistas más drásticos, e incluso revolucionarios, o (si lo saben) se dedican a traicionar la agenda cultural conservadora desde dentro para promover otra completamente distinta.

Esto es en gran medida verdadero de los así llamados neo-conservadores y no requiere de mayor explicación. En efecto, en lo que respecta a sus líderes, uno sospecha que la mayoría de ellos caiga dentro del segundo grupo. Estos no se preocupan en verdad sobre aspectos culturales, sino que reconocen la necesidad de hacerse pasar por conservadores al objeto de no perder poder y poder así promover otro objetivo totalmente distinto como el de la democracia social global.[i] El carácter estatista fundamental de los neo-conservadores americanos puede resumirse bien a partir de las palabras emitidas por uno de sus grandes defensores, Irving Kristol:

“El principio básico que se encuentra detrás del programa conservador del estado del bienestar debería ser uno simple: siempre que sea posible, se debe permitir que la gente se guarde su propio dinero-en lugar de ser este transferido en forma de impuestos al Estado-con la condición de que estos lo destinen a una serie de usos definidos.” [Two Cheers for Capitalism, New York: Basic Books, 1978, p. 119].

Este punto de vista no difiere en lo esencial de ese que mantiene el post-marxismo de la social democracia europea. De esta manera, el partido social demócrata aleman (SPD), por ejemplo, en su programa Godesberg de 1959, adoptó como su lema central el eslogan “tanto mercado como sea posible, tanto estado como sea necesario.”

Una segunda rama, aunque de alguna manera más vieja si bien hoy día indistinguible del conservadurismo americano moderno viene representado por el conservadurismo de nuevo cuño (posterior a la II Guerra Mundial) que fue inaugurado y promovido con asistencia de la CIA a manos de William Buckley y su National Review. Mientras que el conservadurismo americano de antaño (anterior a la I Guerra Mundial) había sido caracterizado por políticas decisivamente anti-intervencionistas en el ámbito internacional, la marca del nuevo conservadurismo de Bucley ha consistido en su militarismo furibundo y políticas intervencionistas en el extranjero.

En un artículo, “A Young Republican’s View,” publicado en la Commonweal del 25 de Enero de 1952, tres años antes de que se publicara por primera vez el National Review, Buckley resumió de esta manera lo que se convertiría en el nuevo credo conservador: a la luz de la amenaza impuesta por la Unión Soviética, “nosotros [los nuevos conservadores] tenemos que aceptar el Gran Gobierno mientras dure-pues no podemos librar ni una guerra ofensiva ni una defensiva… a excepción de que ésta se haga de puertas adentro por medio del totalitarismo burocrático.”

Los conservadores, escribió Buckley, se impusieron la obligación de promover “las grandes y productivas leyes impositivas que son necesarias para apoyar una política anti-comunista vigorosa en el extranjero,” así como “los grandes ejércitos y sus fuerzas aéreas, energía nuclear, central de inteligencia, paneles de producción armamentística y la centralización auxiliar de los poderes en Washington.”

No ha de sorprender, ya desde el colapso de la Unión Soviética a finales de los 80, que no haya cambiado nada fundamental dentro de esta filosofía. Hoy, la continuación y preservación del estado del bienestar-guerra simplemente se excusa y promueve de forma similar por los neo-conservadores en referencia a otros enemigos y peligros: China, el fundamentalismo islámico, Saddam Hussein, “los estados pirata,” y la amenaza del “terrorismo global.”

Sin embargo, también es cierto que existen muchos conservadores que se preocupan de verdad por la familia y su desintegración o el declive cultural disfuncional. Aquí se me ocurre pensar de forma particular en el conservadurismo que representa Patrick Buchanan y su movimiento. El conservadurismo de Buchanan no difiere en medida alguna de ese otro conservadurismo del partido republicano tal y como él y sus seguidores se ven a sí mismos. En un aspecto decisivo su rama conservadora se encuentra en total acuerdo con ese de los poderes conservadores fácticos: ambos son estatistas. Estos sólo difieren en lo relativo a eso que se necesita hacer en particular para restaurar la normalidad dentro de los EE. UU., pero estando de acuerdo sobre el hecho de que esta tarea compete al Estado. No se ve traza alguna de una doctrina anti-estatista fundamentada en ninguno de ellos.

Permítaseme ilustrar este punto citando a Samuel Francis,

que fue uno de los principales teóricos y estrategas del movimiento de Buchanan. Tras deplorar la propaganda “anti-blanca” y “anti-occidente,” “el militantismo secular, el egoísmo codicioso, el globalismo político y económico, las avalanchas demográficas y el centralismo estatal sin trabas,” éste se explaya con el nuevo lema de “Primero América,” lo cual “implica no sólo anteponer los intereses nacionales a los de otras naciones y abstracciones como “liderazgo mundial,” “armonía global,” y “Nuevo Orden Mundial,” sino también dando prioridad a la nación por encima de la gratificación individual y los intereses intra-nacionales.”

¿Cómo propone éste arreglar el problema moral de la degeneración y el declive cultural? Aquí no se da un reconocimiento de que el orden natural en la educación implique que el Estado no tenga nada que ver con ella. La educación es por entero un problema familiar y debería de ser producida y distribuida en cooperación con las disposiciones y funciones de una economía de mercado.

Más aún, aquí no se reconoce que la degeneración moral y declive cultural tengan causas más profundas que no se van a resolver sólo porque el Estado imponga su política de cambios o se hagan exhortaciones y declamaciones. Por el contrario, Francis propone que la vuelta de la cultura-la restauración de la normalidad-sólo puede lograrse sin efectuar cambios fundamentales en la estructura del estado moderno del bienestar. En efecto, Buchanan y sus ideólogos defienden de modo explícito las tres instituciones fundamentales del estado del bienestar: la seguridad social, medicare y los subsidios por desempleo. Estos incluso quieren aumentar las responsabilidades “sociales” del Estado por medio de asignarle la tarea de “proteger,” a través de restricciones nacionales a la importación y exportación, los trabajos de los americanos, especialmente en áreas de vital importancia para la industria, y proteger los salarios de los trabajadores frente a la mano de obra extranjera que deberá de trabajar por $1 a la hora o menos.”

De hecho, los buchanitas se consideran libremente como estatistas. Estos detestan y ridiculizan al capitalismo tipo laissez-faire, el libre mercado y el comercio, la riqueza, las élites, la nobleza; y proponen en su lugar un nuevo populismo-en verdad de base proletaria-que amalgama el conservadurismo social y cultural con la economía socialista. Así, prosigue Francis, mientras que la izquierda podría ganarse al americano medio a través de sus medidas económicas, ésta los pierde a través de su radicalismo social y cultural, y mientras que la derecha podría atraer al americano medio por medio de apelar a la ley y el orden y la defensa de la normalidad sexual, las convenciones morales y la religión, las instituciones sociales tradicionales y las invocaciones a los nacionalismos y patriotismos, ésta los pierde cuando pone en práctica sus viejas fórmulas burguesas.

Es así que se hace necesario combinar las políticas económicas de la izquierda, el nacionalismo y el conservadurismo cultural de la derecha para crear una “nueva identidad que sintetice tanto los intereses económicos como las lealtades de la nación-estado de la clase media proletarizada en un movimiento político unificado y separado.”[ii] Por razones obvias esta doctrina no se denomina así, si bien existe un término para este tipo de conservadurismo: se le denomina socialismo nacional o nacional socialismo.

(En lo que respecta a la mayoría de los así llamados cristianos de la derecha y “mayoría moral,” estos sólo desean el reemplazamiento de la élite liberal de izquierdas responsable de la educación hoy día por otra, i.e., ellos mismos. “Empezando con Burke para abajo,” Robert Nisbet ha criticado esta postura, “ésta ha representado el precepto conservador y principio sociológico desde Auguste Compte de que la manera más segura de debilitar a la familia, o a cualquier tipo de grupo vital, es que el gobierno asuma y monopolice las funciones históricas de la familia.” En contraste, mucha de la derecha americana contemporánea “se halla menos interesada en las exenciones burkeanas del poder estatal que en poner todo el poder del gobierno en manos de esos en los que se pueda confiar. Se trata del control del poder, no de una disminución suya, lo que más se valora.”)

No voy a ocuparme aquí de la cuestión de si los conservadores buchanitas puedan atraer al público o si su diagnóstico de la política americana es sociológicamente correcto. Yo dudo que este sea el caso, y no cabe duda de que la suerte de Buchanan durante las primarias de 1995 y 2000 no indica lo contrario. En su lugar, quiero tratar una cuestión más fundamental: asumiendo que este enfoque pueda atraer al público; es decir, asumiendo que el conservadurismo cultural y la economía socialista puedan combinarse desde un punto de vista psicológico (i.e., que el público puede mantener ambas creencias sin acabar en la disonancia cognitiva), ¿podrían éstas combinarse desde un puntos de vista práctico (económico y praxeológico)? ¿Es posible mantener los niveles actuales de socialismo económico (seguridad social, etc.) y alcanzar al mismo tiempo el objetivo de restaurar la normalidad cultural (familias naturales y normas de conducta normales)?

Buchanan y sus teóricos no sienten la necesidad de preguntarse esta cuestión, pues éstos creen que la política sólo se reduce al tema del poder y el empeño. Estos no creen en tales cosas como las leyes económicas. Si la gente quiere algo lo suficiente, y si se otorga a estos los poderes y fuerza para implementarlo, todo puede lograrse. “El difunto economista austriaco” Ludwig von Mises, al cual Buchanan se refirió con desprecio durante su última campaña electoral, caracterizó esta creencia como de “historicista,” la postura intelectual de la Kathedersozialisten alemana, los socialistas académicos de la Silla, que eran los que justificaban las medidas de tipo estatista.

Pero el desdeño e ignorancia historicista de la economía no altera el hecho inexorable de que las leyes económicas existan. Uno no puede guardarse y comerse el pastel al mismo tiempo, por ejemplo. O lo que uno consume ahora no podrá consumirse de nuevo en el futuro. O que producir más de un bien implique producir menos de otros bienes. Ningún tipo de pensamiento, por buen intencionado que sea, puede evitar el hecho de que estas leyes puedan desaparecer. Creer lo contrario sólo puede resultar en el fracaso práctico. “De hecho,” señaló Mises, “la historia de la economía consiste en una larga recolección de políticas de gobierno que fallaron debido a que éstas fueran implementadas desafiando de modo descarado las leyes que gobiernan la economía.”[iii]

A la luz de la leyes elementales e inmutables de la economía, el programa buchanita relativo al nacionalismo social sólo constituye otro desafío descarado, por no decir un sueño imposible. Ningún pensar por bien intencionado que sea podrá alterar el hecho de que mantener las presentes instituciones sociales del estado del bienestar y querer regresar a la familia, normas y conducta tradicionales son objetivos incompatibles. Uno sólo puede tener-el socialismo (del bienestar)-o lo otro-los valores tradicionales-pero no ambos, pues la economía nacional socialista, que es el pilar del sistema actual del estado del bienestar y lo que Buchanan quiere dejar intacto, representa en verdad la causa de todas las anomalías.

Para poder clarificar esto, sólo se hace necesario acordarse de una de las leyes más fundamentales de la economía que dice que toda forma de riqueza obligatoria o distribución de los ingresos, de forma independiente al tipo de criterios en que éstas se basen, implica tomar de unos-los que tienen o poseen algo-para dárselo a otros-lo que no tienen o carecen de algo. De forma acorde, el incentivo para ser un poseedor se reduce, y el incentivo por ser un desposeído aumenta. Lo que el poseedor tiene es algo que se considera como “bueno” de forma característica, y los que no tienen o poseen se considera “malo” o una deficiencia. En efecto, esta es la misma idea que se encuentra en la base de todo sistema de redistribución: algunos poseen mucho mientras que otros no llegan a tanto. El resultado de toda forma de redistribución es que uno podrá a a partir de ahí restar de lo bueno y sumar de lo malo, menos perfección y más deficiencias. Por medio de subsidiar con dinero público (que es dinero robado a otros) a gente que es pobre, se perpetúa esta condición y se crea más pobreza (lo malo). Por medio de subsidiar a gente que no tiene empleo, más desempleo (lo malo) se creará. Por medio de subsidiar a madres no queridas, habrá más de las mismas y más hijos ilegítimos (lo malo), etc.

No cabe duda de que este conocimiento básico se aplica a todo el sistema del así llamado sistema de la seguridad social en Europa occidental (desde 1880) y los EE. UU. (desde 1930): de un sistema obligatorio de “seguros” contra la ancianidad, enfermedad, enfermedad laboral, desempleo, indigencia, etc. En conjunción con ese otro sistema si cabe más antiguo de la educación pública, estas instituciones y prácticas equivalen a un ataque masivo contra estas instituciones de la familia y la responsabilidad personal.

Por medio de eximir a los individuos de la obligación de ocuparse de sus propios ingresos, salud, seguridad, ancianidad, educación de los hijos, se reduce el alcance y horizonte de las medidas privadas, así como el valor del matrimonio, la familia, el cuidado de los niños y la afinidad de la familia. La irresponsabilidad, la falta de visión, la negligencia, la enfermedad e incluso el destruccionismo (lo malo) se promueven, mientras que la responsabilidad, el alcance de miras, la diligencia, la salud y el conservadurismo (lo bueno) se castiga.

El sistema obligatorio de seguros contra la ancianidad en particular, en función del cual los jubilados (los viejos) son subsidiados con dinero de los impuestos que se impone frente a los que poseen ingresos (los jóvenes), ha debilitado de forma sistemática el vínculo natural inter-generacional entre los padres, los abuelos y los hijos. Los mayores ya no tienen porqué depender de la ayuda de los hijos en caso de que estos no se hayan ocupado de tenerlos; y los jóvenes (que de forma tradicional tienen menos capital acumulado) tienen que mantener a los mayores (que tradicionalmente disponen de mayor capital acumulado), en lugar de ser lo contrario, tal y como ocurre de forma típica en toda familia.

De forma consecuente, la gente no sólo quiere tener menos hijos-y es obvio que los índices de natalidad han decrecido desde el comienzo del sistema moderno de políticas sociales del bienestar-sino que también ha disminuido el respeto que los jóvenes han tenido de forma tradicional por los mayores; mientras que todos los indicadores de la desintegración familiar y mal funcionamiento como los actuales índices de divorcio, la ilegitimidad, el abuso infantil, el abuso parental, el abuso conyugal, las madres solteras, la soltería, los estilos de vida alternativos y el aborto han aumentado.

Más aún, con la socialización del sistema de salud a través de instituciones tales como Medicaid y Medicare y el control de la industria de seguros (por medio de restringir el derecho de abstención del asegurado: excluyendo todo riesgo individual como no asegurable, y discriminando de forma libre y acorde con métodos actuariales, entre varios grupos de riesgo) se pone en marcha una maquinaria monstruosa de riqueza y redistribución de los ingresos a expensas de los individuos responsables y grupos de bajo riesgo a favor de sujetos irresponsables y grupos de alto riego. Los subsidios para el enfermo e impedido generan enfermedad e incapacidad y debilitan el deseo por ganarse la vida y vivir vidas saludables. Lo mejor que uno puede hacer es citar al “difunto” economista austriaco Ludwig von Mises una vez más:

estar enfermo no constituye un fenómeno independiente del deseo consciente… La eficiencia de un hombre no representa sólo el resultado de su condición física; ésta depende de su mente y deseo en gran medida… El aspecto destructivo de los seguros de vida y accidentes se sitúa por encima de todos los demás en el hecho de que tales instituciones promueven la enfermedad y los accidentes… Sentirse sano es algo totalmente diferente de estar sano en el sentido médico del término… Por medio de debilitar o destruir por completo el deseo por estar sano y poder trabajar, los seguros sociales crean enfermedad e incapacidad laboral; ello genera el hábito de quejarse-que en sí constituye una neurosis-y neurosis de otros tipos… Como institución social, ésta hace que la gente enferme de cuerpo y mente, o al menos contribuye a multiplicar, alargar e intensificar la enfermedad… Los seguros sociales han hecho de esta manera de la neurosis del asegurado una peligrosa enfermedad pública. Si esta institución se extiende y desarrolla la enfermedad se esparcirá. Ninguna reforma nos puede asistir aquí. No podemos debilitar o destruir el deseo por estar sano sin producir enfermedades.[iv]

No deseo explicar aquí el sinsentido económico de la idea si cabe más absurda de las políticas proteccionistas de Buchanan y sus teóricos (de proteger el salario de los americanos). Si estos tuvieran razón, sus argumentos a favor del proteccionismo económico equivaldrían a una acusación para todo comercio y una defensa de la tesis de que cada familia estaría en mejor situación si nunca hubiera comerciado con nadie. No cabe duda de que, en este caso nadie podría perder su trabajo o temer al desempleo, pues la competencia “desleal” se reduciría a cero.

Sin embargo, tal sociedad carente de desempleo nunca será fuerte o próspera; ésta se compondría de gente (familias) que, a pesar de trabajar de sol a sol, estará condenada a la pobreza y el hambre. El proteccionismo internacional de Buchanana, si bien menos destructivos que una política interpersonal de proteccionismo entre regiones, habría de tener precisamente el mismo efecto. Esto no es conservadurismo (los conservadores quieren que las familias permanezcan fuertes y prósperas). Esto es más bien destructivismo económico.

En cualquier caso, lo que debería quedar ya claro es que la mayoría, sino toda, de la degeneración y declive cultural-que son signos de involución-que nos rodea constituye el resultado inevitable del estado del bienestar y sus principales instituciones. Los conservadores clásicos de viejo cuño ya sabían esto, y se opusieron de forma vigorosa a la educación pública y la seguridad social. Estos sabían que los estados tenían la intención de destruir y descomponer a la familia junto con las instituciones y capas jerárquicas de autoridad que constituyen el desarrollo natural de comunidades de base familiar para poder consolidar y asentar su propio poder. Estos sabía que para poder lograrlo los estados tendrían que tomar ventaja del espíritu de rebeldía natural en los adolescentes (jóvenes) contra la autoridad parental. Así como también sabían que la educación estatal y socialización de la responsabilidad constituían en verdad los medios de lograr este objetivo.

La educación y seguridad social provén al adolescente de una válvula de escape frente a la autoridad parental (no tener que pagar por las consecuencias de los malos comportamientos). Los conservadores de vieja escuela sabían que este tipo de políticas emanciparían a los individuos de las disciplinas impuestas por las familias y los estilos de vida sociales para someterlos al inmediato control del Estado.

Además, estos sabían, o por lo menos intuían, que esto llevaría a la sistemática puerilización de la sociedad-una regresión, emocional y mental, desde la madurez a la adolescencia y la niñez.

En contraste, el conservadurismo proletariado y populista de Buchanan-el nacional socialismo-muestra una completa ignorancia por todo esto. Combinando el conservadurismo cultural y el estado del bienestar estatista es imposible, y por ello, un sinsentido económico. Cualquier forma de estatismo del bienestar genera decadencia moral y declive cultural. De esta manera, si uno tiene en verdad esta preocupación por la decadencia moral americana y quiere restaurar la normalidad en la sociedad y la cultura, uno debe oponerse a todos los aspectos del estado moderno del bienestar. Una vuelta a la normalidad requiere ni más ni menos que una completa eliminación del presente sistema de seguridad social: de seguros de desempleo, seguridad social, Medicare, Medicaid, educación pública, etc.-y así la completa disolución y deconstrucción del aparato y poder del Estado. Si uno fuera a restaurar la normalidad algún día, los fondos de gobierno y el poder han de disminuir o incluso decaer a los niveles del siglo XIX. Es así que los verdaderos conservadores han de ser firmes libertarios (anti-estatistas). El conservadurismo de Buchanan es falso: este quiere restaurar la normalidad pero al mismo tiempo aboga por mantener en sitio las mismas instituciones responsables de la decadencia de la moral tradicional.

La mayoría de conservadores, pues, especialmente entre los queridos de los medios de comunicación, no son conservadores sino socialistas-bien del tipo internacionalista (los nuevos estatistas y neocons del estado del bienestar/guerra y los social demócratas globales) o bien de la variedad nacionalista (los buchanitas populistas). Los conservadores de verdad deben oponerse a ambos. Para poder restaurar las normas sociales y culturales, los verdaderos conservadores sólo pueden ser libertarios radicales, y estos deben de demandar la demolición-por distorsionadora de la economía-de todo el aparato y estructura del intervencionismo estatal.


[i] On contemporary American conservatism see in particular Paul Gottfried, The Conservative Movement, rev. ed. (New York: Twayne Publishers, 1993); George H. Nash, The Conservative Intellectual Movement in America (New York: Basic Books, 1976) Justin Raimondo, Reclaiming the American Right: The Lost Legacy of the Conservative Movement (Burlingame, Calif.: Center for Libertarian Studies, 1993); see further also chap. 11.

[ii] Samuel T. Francis, “From Household to Nation: The Middle American populism of Pat Buchanan,” Chronicles (March 1996): 12-16; ver también idem, Beautiful Losers:Essays on the Failure of American Conservatism (Columbia: University of Missouri Press, 1993); idem, Revolution from the Middle (Raleigh, N.C.: Middle American Press, 1997).

[iii] Ludwig von Mises, Human Action: A Treatise on Economics, Scholar’s Edition (Auburn, Ala.: Ludwig von Mises Institute, 1998), p. 67. “Princes and democratic majorities,” writes Mises, “are drunk with power. They must reluctantly admit that they are subject to the laws of nature. But they reject the very notion of economic law. Are they not the supreme legislators? Don’t they have the power to crush every opponent? No war lord is prone to acknowledge any limits other than those imposed on him by a superior armed force. Servile scribblers are always ready to foster such complacency by expounding the appropriate doctrines. They call their garbled presumptions “historical economics.”

[iv] Ludwig von Mises, Socialism: An Economic and Sociological Analysis (Indianapolis, md.: Liberty Fund, 1981), pp. 43 1-32.


Publicado originalmente el 4 de marzo de 2005. Traducido del inglés por Jorge A. Soler Sanz. El artículo original se encuentra aquí.

Posted in Blog | Leave a comment

Análisis de clases marxista y austriaco

Tomado de MisesHispano
23 Febrero, 2015
Autor: Hans-Hermann Hoppe

[Es el Capítulo 4 de la segunda edición (2006) del libro Economía y ética de la propiedad privada.]

Primero presentaremos una serie de tesis que son el fundamento de la teoría marxista de la historia. Veremos que son en esencia correctas, pero que han sido derivadas de una premisa incorrecta. Luego mostraremos que la teoría libertaria (el austrianismo en la tradición Mises-Rothbard) puede dar una explicación correcta de tales tesis.
Continúa leyendo

Posted in Blog | Leave a comment