Seis conferencias dictadas por el Profesor Ludwig von Mises en Buenos Aires, Argentina, en 1959

Estamos presentando el ciclo de 6 conferencias dictadas por el Profesor Ludwig von Mises en 1959 en Buenos Aires, Argentina. Continuamos con el Prólogo o Prefacio escrito por Margit von Mises, con ocasión de la publicación de las conferencias en 1979:

Prefacio

 El presente libro refleja totalmente la posición del autor por la
cual fue – y todavía es – admirado por sus seguidores y vilipendiado
por sus oponentes… Si bien cada una de las seis conferencias
puede mostrarse por separado como un ensayo independiente,
la armonía de la serie completa permite un placer estético similar
al que proviene de mirar la arquitectura de un edificio bien diseñado.
Fritz Machlup, Princeton, 1979.

A fines de 1958, cuando mi esposo fue invitado por el Dr. Alberto Benegas Lynch (1) a ir a la Argentina a dictar una serie de conferencias, se me pidió que lo acompañara. Este libro contiene, por escrito, lo que mi esposo dijo a centenares de estudiantes argentinos en dichas conferencias. (2)

Llegamos a la Argentina varios años después que Perón había sido forzado a dejar el país.
Perón había gobernado destructivamente y destruido totalmente los fundamentos económicos de la Argentina. Sus sucesores no habían sido mucho mejores. El país estaba dispuesto a recibir nuevas ideas y mi esposo estaba igualmente dispuesto a proveerlas.
Sus conferencias fueron dictadas en inglés, en el enorme salón de conferencias de la Universidad de Buenos Aires. En dos salas vecinas sus palabras eran simultáneamente traducidas al idioma español para los estudiantes que escuchaban con audífonos. Ludwig von Mises habló sin restricción alguna sobre capitalismo, socialismo, intervencionismo, comunismo, fascismo, política económica y los peligros de una dictadura. Estos jóvenes que escuchaban a mi esposo no sabían demasiado sobre el mercado libre o sobre las libertades individuales. Así como escribí sobre esta ocasión en My years with Ludwig von Mises (Mis años con Ludwig von Mises): ‘Si cualquiera en esos tiempos se hubiera atrevido a atacar al comunismo y al fascismo como mi esposo lo hizo, la policía habría entrado y lo habría detenido inmediatamente, y la reunión habría sido disuelta’.
La audiencia reaccionó como si una ventana se hubiera abierto y se permitiera al aire fresco soplar a través de las habitaciones. Habló sin notas. Como siempre, sus pensamientos eran guiados solamente por unas pocas palabras escritas en un trozo de papel. Sabía exactamente lo que deseaba decir y, usando términos comparativamente simples, consiguió comunicar sus ideas a una audiencia no familiarizada con sus trabajos, de una forma en que pudieran entender exactamente lo que estaba diciendo.
Las conferencias fueron grabadas y las cintas fueron más tarde trascriptas por una secretaría hispano parlante cuyo texto tipeado encontré entre los papeles de mi marido después de su muerte. Leyendo la trascripción recordé vívidamente el singular entusiasmo con el que aquellos argentinos habían respondido a las palabras de mi esposo. Y me pareció, como no-economista, que estas conferencias, dictadas ante un público lego en Sur América, eran mucho más fáciles de entender que muchos de los más teóricos escritos de Ludwig von Mises. Sentí que contenían tanto material valioso, tantos pensamientos importantes para hoy y para el futuro, que debían hacerse públicas. Dado que mi esposo nunca había revisado la trascripción de sus conferencias para su publicación en un libro, esa tarea quedó para mí. He sido muy cuidadosa en mantener intacto el significado de cada frase, en no cambiar nada del contenido y en preservar todas las expresiones que a menudo mi esposo usaba y que son tan familiares a sus lectores Mi única contribución ha sido juntar frases sueltas y quitar algunas pequeñas palabras que uno utiliza cuando habla informalmente. Si ha sido exitoso mi intento de convertir estas conferencias en un libro, se debe solamente al hecho que con cada oración escuché la voz de mi esposo, lo escuché hablar. Estaba vivo para mí. Vivo en la claridad con que demostraba la maldad y el peligro de demasiado gobierno; en la manera en que exhaustiva y lúcidamente describía las diferencias entre dictadura e intervencionismo; en la ingeniosidad con que hablaba sobre importantes personalidades históricas; en las muy pocas palabras con que conseguía que el pasado volviera a la vida.
Deseo aprovechar esta oportunidad para agradecer a mi buen amigo George Koether por ayudarme en esta tarea. Su experiencia editorial y su comprensión de las teorías de mi esposo fueron de una gran ayuda para este libro.
Espero que estas conferencias sean leídas no sólo por académicos sino también por los muchos admiradores de mi esposo entre los no-economistas. Y sinceramente espero que este libro pueda estar disponible para las audiencias más jóvenes, especialmente escuelas secundarias y universidades, en todo el mundo.

Margit von Mises
New York, June 1979

1 El Dr. Alberto Benegas Lynch era el Presidente del CENTRO DE DIFUSIÓN DE LA ECONOMIA LIBRE, entidad organizadora de las seis conferencias (N. del T.)
2 Las conferencias fueron dictadas durante el mes de Junio de 1959

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Seis conferencias de Ludwig von Mises dictadas en Buenos Aires en 1959 – Introducción

Publicaremos Pensamientos para hoy y para el futuro, la Introducción por Bettina Bien Greaves, el Prólogo de Margit von Mises y cada una de las 6 Conferencias. Hoy empezamos con la Introducción:

Pensamientos para hoy y para el futuro

Introducción

La política económica ideal, tanto para hoy como para el futuro, es muy simple.

El Gobierno debería proteger y defender – contra las agresiones domésticas o del exterior – las vidas y la propiedad de las personas que se encuentren bajo su jurisdicción, arreglar las disputas que puedan surgir y dejar al pueblo, en lo demás, libre para obtener sus diferentes objetivos y fines en la vida. Esta es una idea radical en nuestra época intervencionista. Hoy a los Gobiernos a menudo se les pide, regular y controlar la producción, subir los precios de algunos bienes y servicios y bajar los precios de otros, fijar los salarios, ayudar a algunos negocios a comenzar y a mantener a otros fuera de la quiebra, cuidar de los enfermos y de los ancianos, respaldar a los derrochadores, y más, y más.

Idealmente, el gobierno debería ser una suerte de cuidador, no de la gente en sí misma sino de las condiciones que permitirán a los individuos, productores, comerciantes, trabajadores, empresarios, ahorristas y consumidores para llegar a sus propios objetivos en paz. Si el gobierno hace eso, y no más, la gente podría proveerse a sí misma mucho mejor que lo que el gobierno posiblemente podría hacer. Esto es, en esencia, el mensaje del Profesor Ludwig von Mises en este pequeño volumen.

El Profesor Mises (1881-1973) fue uno de los mayores economistas del Siglo XX. Fue el autor de profundos libros teóricos como Human Action, Socialism, Theory and History y una docena de otros trabajos. Sin embargo, en estas conferencias, dictadas en Buenos Aires en 1959, habló en términos no técnicos, apropiados para su audiencia de profesionales de negocios, profesores, maestros y estudiantes. Ilustra la teoría con ejemplos sencillos. Explica las verdades simples de la historia en términos de principios económicos. Describe cómo el capitalismo destruyó el orden jerárquico del feudalismo europeo y discurre sobre las consecuencias políticas de las distintas formas de gobierno.

Analiza los fracasos del socialismo y del estado de bienestar y muestra lo que los consumidores y trabajadores pueden llevar a cabo cuando son libres, bajo el capitalismo, para determinar sus propios destinos Cuando el gobierno protege los derechos de los individuos para hacer lo que quieran, en tanto no infrinjan la igual libertad de los demás para hacer lo mismo, ellos harán lo que surge naturalmente: trabajar, cooperar y comerciar unos con otros.

Tendrán entonces el incentivo de ahorrar, acumular capital, innovar, experimentar, aprovechar las oportunidades y producir. Bajo estas condiciones, el capitalismo se desarrollará. Las notables mejoras económicas de los Siglos XVIII y XIX y el ‘milagro económico’ en Alemania luego de la segunda guerra mundial se debieron al capitalismo, como explica el Profesor Mises:

En políticas económicas no hay milagros. Han leído en muchos diarios y discursos sobre el así llamado ‘milagro económico’ alemán, la recuperación de Alemania después de su derrota y destrucción en la segunda guerra mundial. Pero esto no fue milagro alguno. Fue la aplicación de los principios de la economía de libre mercado, de los métodos del capitalismo, aún cuando no fueron totalmente aplicados en todos sus aspectos. Cualquier país puede experimentar el mismo ‘milagro’ de recuperación económica, aunque debo insistir que la recuperación económica no proviene de un ‘milagro’, viene de la adopción de – y es el resultado de – sanas políticas económicas.

Vemos así que la mejor política económica es limitar la acción de gobierno a crear las condiciones seguir sus propios objetivos y vivir en paz con sus vecinos. La obligación del gobierno es, simplemente, proteger la vida y la propiedad y permitir a la gente disfrutar la libertad y la oportunidad de cooperar y comerciar unos con otros. De esta forma el gobierno crea el entorno económico que permite que el capitalismo florezca:

El desarrollo del capitalismo consiste en que cada uno tenga el derecho de servir a su cliente mejor y / o más barato. Y este método, este principio, en un comparativamente corto período de tiempo, ha transformado el mundo entero. Ha hecho posible un crecimiento – sin precedentes – en la población mundial.

Cuando el gobierno asume la autoridad y el poder para hacer más que esto, y abusa de esa autoridad y de ese poder, como lo ha hecho muchas veces a través de la historia – notablemente en Alemania bajo Hitler, en la U.R.S.S. bajo Stalin y en la Argentina bajo Perón – dificulta el sistema capitalista y se convierte en destructor de la libertad humana.

El dictador Juan Perón estaba en el exilio cuando Mises visitó la Argentina en 1959; había sido forzado a salir del país en 1955. Su esposa la popular Eva, había muerto un tiempo antes, en 1952. Aún cuando Perón estaba fuera del país, tenía muchos partidarios y era todavía una fuerza para ser tenida en cuenta. Retornó a la Argentina en 1973, fue otra vez elegido Presidente y, con su nueva esposa Isabelita como Vicepresidente, manejó el país hasta que murió diez meses más tarde. Su viuda, Isabelita, tomó entonces el poder hasta que su administración, cargada de corrupción, fue finalmente derrocada en 1976.

Argentina ha tenido una serie de Presidentes desde entonces y ha hecho algún progreso hacia el mejoramiento de su situación económica. A la vida y a la propiedad se le ha otorgado mayor respeto, algunas industrias nacionalizadas han sido vendidas a compradores privados y la inflación ha disminuido.

El presente trabajo es una oportuna introducción a las ideas de Mises. Las mismas, desde ya, han sido más completamente elaboradas en Human Action y otros trabajos académicos. Los recién llegados al estudio de estas ideas harían bien, sin embargo, en comenzar con algunos de sus libros más simples tales como Bureaucracy, o The Anti- Capitalistic Mentality. Con estos antecedentes, a los lectores les resultará más fácil captar los principios de libre mercado y las teorías económicas de la escuela Austriaca que Mises presenta en sus grandes obras.

BETTINA BIEN GREAVES

Febrero 1995

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Protected: El Derecho a No Obedecer – XVIII – De cómo yo no soy iconoclasta

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Protected: El Derecho a No Obedecer – XVII – Previas estas explicaciones, se entenderá fácilmente el sentido en que soy partidario de la Escuela Liberal

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Una Declaración de Independencia del Gran Gobierno

por Richard Ebeling en Libertad Digital

“Cada 4 de julio EEUU celebra que cada ser humano tiene derecho a su vida y libertad, y a su libre capacidad para perseguir la felicidad como considere oportuno sin que el gobierno paternalista y confiscatorio se entrometa en su camino”. Richard Ebeling.

La Declaración de Independencia, firmada por los miembros del Congreso Continental el 4 de Julio de 1776, es el documento fundacional del experimento Americano de un gobierno libre. Lo que se olvida con demasiada frecuencia es que los Padres Fundadores a lo que se opusieron fue a la pesada e intrusiva mano del gran gobierno.

La mayoría de los Americanos recuerdan con facilidad esas elocuentes palabras con las que los Padres Fundadores expresaron los fundamentos de su reclamación para la independencia de Gran Bretaña en 1776:

“Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad. Que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla, o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrezca las mayores probabilidades de alcanzar su Seguridad y Felicidad.”

Pero lo que no se recuerda normalmente es la larga lista de motivos de queja que conforma la mayoría del texto de la Declaración de Independencia. Los Padres Fundadores explicaron cuán intolerable se había convertido el gobierno absolutista y altamente centralizado de la lejana Londres. Este gobierno distante violaba las libertades personales y civiles de la gente que vivía en las 13 colonias de la costa este de Norteamérica.

Además, los ministros del rey imponían rígidas y opresivas regulaciones económicas y controles sobre los colonos, que fueron parte del sistema de gobierno de planificación central del siglo XVIII conocido como mercantilismo.

“La historia del presente Rey de Gran Bretaña es una historia de repetidas injurias y usurpaciones, todas ellas con el objetivo directo de establecer una Tiranía absoluta sobre estos Estados”, declararon los firmantes.

Con cada paso, la Corona Británica había concentrado el poder político y la toma de decisiones en sus propias manos, dejando a los colonos Americanos con poca capacidad para gestionar sus propios asuntos mediante los gobiernos locales y estatales. Las leyes y reglas eran impuestas sin el consentimiento de los gobernados; las leyes y procedimientos locales que pretendían limitar la arbitrariedad y abusos del gobierno fueron ignoradas o anuladas.

El rey también había intentado manipular el sistema legal mediante el nombramiento arbitrario de jueces que compartieran sus deseos de poder o estuvieran abiertos a ser influenciados para servir los objetivos políticos del monarca. Los oficiales del rey injustamente ponían a colonos bajo arresto en violación de la orden de habeas corpus, y les sentenciaban a prisión sin juicio mediante un jurado. Con frecuencia, los colonos eran violentamente reclutados para servir en las fuerzas armadas del rey y obligados a luchar en guerras extranjeras.

A los colonos se les impuso, sin el consentimiento de los legisladores locales, importantes cargas financieras derivadas de un ejército regular. Los soldados eran a menudo alojados entre las casas de los colonos sin su aprobación o permiso. Asimismo, los autores de la Declaración afirmaron que el rey promovía disturbios civiles al crear tensiones y conflictos entre los diferentes grupos étnicos en su dominio colonial (los colonos ingleses y las tribus nativas indio-americanas).

Pero lo que estuvo en el centro de muchas de sus quejas y reclamaciones en contra del Rey George III fueron los controles económicos que limitaban su libertad y los impuestos que confiscaban su riqueza y su renta honestamente ganada.

La premisa fundamental detrás del sistema de planificación mercantilista era la idea de que era el deber y la responsabilidad del gobierno gestionar y dirigir los asuntos económicos de la sociedad. La Corona Británica constreñía las actividades comerciales de los colonias con una maraña de regulaciones y restricciones. El gobierno Británico dictaba lo que podían producir, los recursos y las tecnologías que podían ser empleadas.

El gobierno evitaba que el mercado libre fuera el que fijara precios y salarios, y manipulaba qué bienes estarían disponibles para los consumidores de las colonias. Dictaba qué bienes podían ser importados o exportados entre las 13 colonias y el resto del mundo, evitando así que los colonos se beneficiaran de las ganancias que podrían haber obtenido bajo el libre comercio.

Por todas partes, el rey nombraba distintos “zares” para controlar y dirigir buena parte de las cuestiones cotidianas con las que la gente se ganaba la vida. Se imponían multitud de nuevas burocracias sobre cada faceta de la vida. “Él ha erigido una multitud de Nuevas Oficinas, y enviado aquí a un enjambre de Oficiales para oprimir a nuestro pueblo, y empobrecerlo con sus estafas y rapiñas”, explicaron los Padres Fundadores.

Además, el rey y su gobierno imponían tributos sobre los colonos sin su consentimiento. Sus rentas eran sujetas a impuestos para financiar los costosos y crecientes proyectos que el rey quería y que había considerado que eran buenos para el pueblo, independientemente de que el pueblo mismo los quisiera o no.

En las décadas de 1760 y 1770 aparecieron una serie de impuestos reales que sobrecargaron a los colonos Americanos y despertaron su ira: la Ley del Azúcar de 1764, la Ley del Sello de 1765, las Leyes Townsend de 1767, la Ley del Té de 1773 (que resultó en la Boston Tea Party), y una gran variedad de otras imposiciones fiscales.

Los colonos Americanos eran a menudo extremadamente creativos a la hora de evitar y evadir las regulaciones e impuestos de la Corona, a través del contrabando y los sobornos.

La respuesta del gobierno Británico a esta “desobediencia civil” de los colonos americanos en contra de sus regulaciones e impuestos era severa y violenta. El ejército y la marina del rey asesinaron a civiles y arruinaron gratuitamente la propiedad privada de la gente. “Él ha saqueado nuestros mares, asolado nuestras costas, quemado nuestras ciudades, y destruido las vidas de nuestros conciudadanos”, lamenta la Declaración.

Después de enumerar éstas y otras quejas, los Padres Fundadores dijeron en la Declaración:

“A cada grado de estas opresiones hemos suplicado por la reforma en los términos más humildes; nuestras súplicas han sido contestadas con repetidas injurias. Un príncipe cuyo carácter está marcado por todos los actos que definen a un tirano no es apto para ser el gobernador de un pueblo libre”.

Así, se tomó el trascendental paso en el que las colonias declararon su independencia de la Corona Británica. Los firmantes de la Declaración escribieron así que “nosotros empeñamos mutuamente nuestras vidas, nuestras fortunas y nuestro sagrado honor” en su causa común de establecer un gobierno libre y la libertad individual de los, por entonces, tres millones de habitantes de las 13 colonias originales.

Nunca antes en la historia un pueblo había declarado y luego establecido un gobierno basado en los principios de los derechos individuales a la vida, la libertad, y la propiedad. Nunca antes una sociedad fue fundada en el ideal de la libertad económica, bajo la cual hombres libres pueden producir e intercambiar pacíficamente con el prójimo en los términos que ellos encuentren mutuamente beneficiosos, sin la influencia de un gobierno regulador y planificador.

Nunca antes un pueblo había dejado claro que el auto-gobierno no sólo significaba el derecho a elegir a aquellos que ocuparían los cargos políticos y aprobarían las leyes del territorio, sino que también significaba que cada ser humano tenía el derecho a la autonomía y auto-gobierno sobre su propia vida. En efecto, en esas palabras inspiradoras en la Declaración, los Padres Fundadores estaban insistiendo en que cada hombre debería ser considerado como propietario de sí mismo, y no ser visto como la propiedad del Estado para ser manipulado por el rey o por el Parlamento.

Vale la pena recordar, por tanto, que lo que estamos celebrando cada 4 de Julio es la idea de que cada ser humano tiene derecho a su vida y libertad, y a su libre capacidad para perseguir la felicidad como considere oportuno sin que el gobierno paternalista y confiscatorio se entrometa en su camino.

Artículo elaborado por Richard Ebeling, y publicado originalmente en el American Institute for Economic Research (AIER).

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2 millones de dólares de multa a mujer que descargó 24 canciones de forma ilegal por internet

La multa puesta a la mujer por descargar música en forma ilegal es el primer caso sancionado en Estados Unidos.

Es el primer caso de descarga de música que se ha resuelto en los tribunales de Estados Unidos. La acusada deberá pagar 80.000 dólares por cada una de las canciones que bajó.

 La multa contra Jammie Thomas-Rasset fue impuesta por un jurado de Mineápolis, que concluyó que la mujer, de 32 años, había cometido una “violación voluntaria” de los derechos de propiedad de las canciones.

Se trata del segundo juicio para Thomas-Rasset, que en 2006 se enfrentó a seis discográficas que la acusaban de descargar y distribuir más de 1.700 canciones en el gestor de descargas Kazaa.

Por este caso la mujer fue multada por un jurado de Minesota con 222.000 dólares.

En el proceso que concluyó hoy, el jurado justificó su decisión con capturas de pantalla de la red de descargas Kazaa, varios CD con música descargada y otros legales y listas de la colección de discos personal de Thomas-Rasset.

Además, aclaró que tanto la reproducción como la distribución de material protegido por derechos de autor constituye una infracción, aunque matizó que “poner algo a disposición de otros” no constituye distribución.

De las 30.000 denuncias presentadas por la Asociación de la Industria de Grabación de EE.UU. (RIAA) contra personas acusadas de descargar archivos, la de Thomas-Rasset es la única que ha terminado en juicio, y por supuesto la única que ha llegado a dos tribunales.

Las empresas que percibirán el dinero son: Capitol Records, Sony BMG Music, Arista Records, Interscope Records, Warner Bros. Records y UMG Recordings.

EFE – Tomado del Diario El Tiempo de Bogotá

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Pongamos Fin a la Guerra Contra las Drogas

por Ron Paul

Recientemente hemos escuchado muchas historias impactantes sobre brutales asesinatos y violencia despiadada y relacionadas con la guerra entre los carteles de la droga y funcionarios mexicanos y de los EE.UU.
Estamos aproximándonos al punto de una verdadera crisis.
Lamentablemente, la administración no va a desperdiciar esta oportunidad para ampliar aún más el alcance del gobierno. Respiremos profundamente y busquemos en la historia cual es la mejor manera de hacer frente a esta peligrosa situación, y veremos que no faltan antecedentes.
La prohibición al alcohol, en forma similar, en la década de 1920, trajo violencia, pandillas, ilegalidad, corrupción y brutalidad. La razón para el uso de la violencia no fue la de que destilar y vender alcohol era inherentemente peligroso. La violencia se produjo a causa de la creación de un mercado negro brutal, el cual también disparó las utilidades de las mafias hasta el techo. Estas utilidades permitieron a delincuentes como Al Capone volverse increíblemente ricos, y a defender a capa y espada su recién adquirida riqueza. Al Capone vio la derogación de la prohibición como una gran amenaza y, de hecho, las operaciones de contrabando y la violencia de las mafias se derrumbaron después de la derogación. Hoy en día, recoger una botella de vino para la cena es una operación relativamente benigna, y los camiones de cerveza viajan abierta y pacíficamente a lo largo de sus rutas de distribución.
Del mismo modo hoy, la mejor manera de luchar contra los violentos carteles de la droga es quitar el soporte a las utilidades al exponer sus operaciones a la luz del sol. Las personas que, imprudentemente, compran drogas difícilmente optarían por utilizar como fuente de suministro a un distribuidor criminal en un callejón solitario, si la alternativa fuera un dispensario al estilo tienda de café. Además, en un dispensario respetuoso de la ley es probable que se verifique la edad en la identificación y se niegue la venta a menores de edad, como tienden a hacerlo muy diligentemente en bares y tiendas ABC. Piense en todo el tiempo y recursos que se podrían ahorrar si la aplicación de la ley se centrase en delitos violentos, en lugar del tratar de cumplir el imposible mandato, de estado-niñera, de salvar a la gente de sí misma!.
Si estas razones no convencen a quienes combaten la droga, los insto a que vuelva a leer el texto de la Constitución y considerar si hay en ella alguna autoridad para prohibir este tipo de decisiones personales y privadas. Todas nuestras libertades – la libertad de religión y de reunión, la libertad de expresión, el derecho a portar armas, el derecho a permanecer libre de innecesarias requisas y confiscaciones por parte del gobierno – se derivan del precepto que determina que uno es dueño de sí mismo y es responsable de sus propias decisiones. Las leyes de la Prohibición niegan la libre propiedad y son un insulto absoluto a los principios de libertad. Estoy en vehemente desacuerdo con el uso recreativo de las drogas, pero al mismo tiempo, si las personas sólo tienen libertad para tomar decisiones acertadas, no son verdaderamente libres. En cualquier caso, los estados deben decidir por sí mismos cómo manejar estos temas y el gobierno federal debe respetar sus decisiones.
Mi gran preocupación es que en lugar de tratar deliberadamente con los actuales problemas, el Congreso sea presionado de nuevo a actuar rápidamente, sin reflexionar ni debatir. No puedo pensar en un sólo problema que no hayamos empeorado al proceder en esa forma. El pánico generado por la crisis en ciernes en México no debe ser redirigido a coartar más derechos, especialmente los derechos que defiende la segunda enmienda de nuestra Constitución, como parece ser que se piensa proceder. Ciertamente, más leyes restrictivas del porte de armas en respuesta a la violencia, sólo servirán para desarmar ciudadanos de bien. Esto es algo para tener en cuenta y para estar en contra. Hemos intensificado la guerra contra las drogas durante un tiempo suficiente para ver que sólo aumenta la violencia y la utilidad asociada con las drogas. Es hora de ensayar, en lugar de la guerra, el libre albedrío.

TRADUCIDO POR RODRIGO DIAZ
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Los Austríacos y la Sociedad de la Propiedad Privada

Una Entrevista con Hans-Hermann Hoppe*

Artículo publicado por la Fundación F. A. Hayek en la Revista Digital No 9, Año 2008 – La Escuela Austríaca en el Siglo XXI

Hans-Hermann Hoppe es senior fellow en el Ludwig von Mises Institute y profesor de economía en la Universidad de Nevada, Las Vegas, donde enseñó junto a Murray N. Rothbard desde 1985 hasta 1995. Es autor de Handln und Erkennen (1976), Kritik deer Kausalwissenschaftlichen Sozialforschung (1983), Eigentum, Anarchie, und Staat (1987), A Theory of Socialism and Capitalism (1989), y The Economics and Ethics of Private Property (1993), así como de numerosos artículos en el antiguo Review of Austrian Economics. Es co-editor del Quarterly Journal of Austrian Economics y del Journal of Libertarian Studies, editor general de la Scholar’s Edition de Human Action, y autor de la introducción a la nueva edición de Ethics of Liberty (1998). Obtuvo su PhD (1974) y su Habilitation (1981) en la Göethe University.

Austrian Economics Newsletter: ¿Cómo estudiante en Alemania, pudo leer Nationalökonomie de Mises?

HOPPE: No, porque hasta muy recientemente, se necesitaba un detective para poder encontrarlo. Mientras tanto, la Acción Humana, que nunca ha sido traducida al alemán, ya se encontraba disponible. Nationalökonomie apareció en Ginebra bajo circunstancias muy desafortunadas. El libro fue quitado al público alemán por la guerra. La editorial suiza luego quebró. No hubo una nueva edición. Nunca nada volvió a pasar con este libro. Por lo tanto aprendí economía Austríaca con tex-tos en inglés. Recientemente, leí las ediciones en alemán de Socialismo y Liberalismo para escribir los prefacios de las nuevas ediciones. También estuve leyendo Im Namen des Staates, que se traduce como En Nombre del Estado. También fue publicado en Ginebra, en 1938, que luego sirvió como base para Gobierno Omnipotente, publicado en 1944 en los Estados Unidos. Los escritos de Hayek se encuentran disponibles en alemán, pero no los de Mises. Es el mercado del idioma inglés el que mantiene a Mises con vida.

La Escuela Austríaca es única en las ciencias sociales por ser verdaderamente una escuela internacional de pensamiento. Los libros austriacos se encuentran disponibles en los principales idiomas. Y a diferencia de los artículos de moda en la literatura convencional, los escritos austriacos desde Menger al presente poseen validez científica de carácter universal inmutable.

 

AEN: ¿Qué se va a encontrar en la introducción a la nueva edición de la Acción Humana? HOPPE: En este momento estamos en la etapa de investigación, pero esta va a ser una resurrección de la primera edición, el libro original de 1949 que Mises escribió como una edición en inglés de Nationalökonomie. La saga de estos libros, y las ediciones posteriores de la Acción Humana, son realmente interesantes. Estoy trabajando con otros investigadores del Mises Institute, detallando las diferencias entre ellas y evaluando su significado. Por ejemplo, Nationalökonomie contenía comentarios y notas sobre la historia intelectual alemana que no incluyó en la edición en inglés. Estamos traduciendo estos párrafos para reimprimirlos en la nueva introducción. El libro de Mises de 1949 es obviamente un hito en la historia de la ciencia económica, y el primer tratado completo e integrado en la historia de la Escuela Austríaca. Merece estar impreso en una edición de la mayor calidad.

 

AEN: Usted enseña en Alemania durante los veranos, ¿y dónde más?

HOPPE: El año pasado estuve en Rumania enseñando en la University of Bucharest, y voy a estar enseñando en Praga este verano. La Escuela Austríaca es única en las ciencias sociales por ser verdaderamente una escuela internacional de pensamiento. Los libros austríacos se encuentran disponibles en los principales idiomas. Y a diferencia de los artículos de moda en la literatura convencional, los escritos austríacos desde Menger al presente poseen validez científica de carácter universal inmutable.

Es este aspecto de teoría pura de la Escuela Austríaca lo que nos da una ventaja enorme. Hoy día, probablemente sólo el Marxismo se puede comparar con la Escuela Austríaca en su alcance mundial. Una ventaja de haber transformado el antiguo Review of Austrian Economics en el Quarterly Journal of Austrian Economics es que va a ser más económico y más accesible para audiencias locales y foráneas.

 

AEN: ¿La Escuela Austríaca no fue siempre tan internacional?

HOPPE: Bueno, a inicios de la década de 1930, Mises dio la impresión en sus propios escritos que pensaba que la Escuela Austríaca era economía igual a como se entendía en todas partes. Creía que los austríacos habían ganado. Por lo tanto desenfatizó las diferencias entre la Escuela Austríaca y la Escuela de Laussana, por ejemplo. Pero a principios de la década de 1940 revisó su reflexión. Explicó la causa en sus memorias. Dice que la Escuela Austríaca ve a la economía como preocupada por la acción y la incertidumbre. La Escuela de Laussana es una escuela del equilibrio, que es lo opuesto a la acción, lo opuesto a la incertidumbre. Y por supuesto, la macroeconomía Keynesiana estaba en el proceso de volverse dominante. Sólo entonces Mises aceptó que efectivamente su pensamiento era muy diferente. Finalmente aceptó esta denominación de “Viena” o “Austríaco”, que antes consideraba prácticamente innecesaria. No debemos olvidar que aun cuando este nombre estaba fijo en la escuela, los austríacos no se reconocieron bajo el mismo hasta luego de la guerra.

Luego de la guerra, la Escuela Austríaca se volvió prácticamente una escuela americana. Incluso Hayek, en su prólogo a la edición alemana de las memorias de Mises, dice que la Escuela Austríaca es prácticamente un fenómeno exclusivamente americano, y exclusivamente una escuela Miseana, con algunas relaciones a Böhm-Bawerk. Las otras tradiciones de la Escuela Austríaca, sostiene, no lograron cumplir su promesa, mencionando la rama Meyeriana en particular. Tampoco se incluye, claramente, a sí mismo en la tradición Miseana.

También, luego de la guerra, la Escuela Austríaca se volvió prácticamente una escuela americana. Incluso Hayek, en su prólogo a la edición alemana de las memorias de Mises, dice que la Escuela Austríaca es prácticamente un fenómeno exclusivamente americano, y exclusivamente una escuela Miseana, con algunas relaciones a Böhm-Bawerk. Las otras tradiciones de la Escuela Austríaca, sostiene, no lograron cumplir su promesa, mencionando la rama Meyeriana en particular. Tampoco se incluye, claramente, a sí mismo en la tradición Miseana.

 

AEN: Su profesor Jürgen Habermas, ciertamente un líder del postmodernismo alemán, ¿lo introdujo a Mises?

HOPPE: No, pero Habermas me permitió conocer la filosofía racionalista. Tiene la reputación de un hermenéutico, pero también era profundamente consciente de los límites de la hermenéutica. Siempre dijo que había disciplinas como la matemática y la geometría donde ésta no tenía rol alguno. Admitió que la economía podía ser una de estas disciplinas donde el marco hermenéutico estuviera completamente ausente. Pero simplemente no tenía una opinión sobre la economía.

Era consciente de la (opinión) política de Habermas, pero yo mismo simpatizaba con la izquierda, como todo el resto. Por lo tanto esto nunca fue un punto de discusión entre nosotros. Luego, me sentí desilusionado por las políticas Marxistas como resultado de las críticas de Böhm-Bawerk. Me convencí de que el Marxismo era insostenible.

 

AEN: ¿Simplemente sucedió que se encontró con este libro?

HOPPE: Böhm-Bawerk era un crítico muy conocido, pero la mayoría de la gente de izquierda nunca se molestó en leer sus críticas. Lo que me gustaba del Marxismo es que hacía el intento de proveer un riguroso sistema deductivo. En aquel entonces, como ahora, los Marxistas aceptaban los estándares de la lógica. Pensé que esta aproximación era superior a tener opiniones ad hoc sobre una variedad de temas. Con sistemas deductivos, es más fácil descubrir si producen los bienes prometidos o colapsan. Por supuesto, el Marxismo colapsa.

Estaba sorprendido por afirmaciones como la de Milton Friedman. Él decía que los teoremas económicos deben ser testeados y no pueden ser conocidos mediante la deducción. Pero al mismo tiempo daría ejemplos como el de la teoría cuantitativa del dinero, la que siempre consideré cierta por definición

 

AEN: ¿Fue un salto directo hacia la Escuela Austríaca?

HOPPE: Pasé por un breve período como moderado, aceptando algunos puntos de vista Popperianos, por lo menos en lo que respecta a las ciencias sociales. También me volví un social demócrata en lo que respecta a la política. Comencé a escribir mi Tesis de Habilitation sobre los fundamentos de la economía y la sociología, argumentando que existen disciplinas cuyos teoremas no pueden ser falseados. Sabía que existía tal cosa como el conocimiento a priori, pero dudaba de si existía en las ciencias sociales.

Al mismo tiempo, estaba sorprendido por afirmaciones como la de Milton Friedman. Él decía que los teoremas económicos deben ser testeados y no pueden ser conocidos mediante la deducción. Pero al mismo tiempo daría ejemplos como el de la teoría cuantitativa del dinero, la que siempre consideré cierta por definición: si más dinero es producido, el valor del dinero existente en relación con los bienes que puede comprar cae, siendo el resto constante. Este es un enunciado de lógica que no necesita ser empíricamente testeado para descubrir si es o no verdadero.

 

AEN: Desde entonces, usted fue el defensor más fuerte de la metodología Austríaca, la praxeología, desde Rothbard.

HOPPE: De manera independiente, concluí que las leyes económicas son a priori y que se puede descubrir mediante la deducción. Luego me tropecé con la Acción Humana de Mises. Esa fue la primera vez que encontré a alguien que tenía el mismo punto de vista; pero no sólo eso, sino que ya había trabajado el sistema en completo. Desde ese punto en adelante fui un Miseano. Mises tomó la idea del a priori sintéticola idea de que existen enunciados verdaderos sobre la realidad, derivados de axiomas y lógica, que no necesitan ser testeados—de Immanuel Kant. Pero Mises agregó una noción importante: las categorías mentales kantianas pueden ser entendidas como que últimamente están sostenidas en categorías de acción. Con esto, Mises puso un puente en el golfo kantiano que separa lo mental de lo físico; lo que pensamos desde afuera, el mundo físico.

De manera independiente, concluí que las leyes económicas son a priori y que se puede descubrir mediante la deducción. Luego me tropecé con la Acción Humana de Mises. Esa fue la primera vez que encontré a alguien que tenía el mismo punto de vista; pero no sólo eso, sino que ya había trabajado el sistema en completo. Desde ese punto en adelante fui un Miseano.

Si se comienza con el concepto de acción, inmediatamente se concluye que la acción implica un sujeto y un objeto. Actuar implica: Hago algo con el fin de alcanzar ciertos objetivos. Eso implica una teoría de causalidad, lo que siempre fue un escollo en el Kantianismo y en el positivismo. Había pistas de esto en Kant, pero nada tan explícito como puede encontrarse en Mises.

 

AEN: ¿Al aplicar esta aproximación a priori a la ética, estaba intentando suplantar los derechos naturales?

HOPPE: No, en absoluto. Estaba intentando hacer que los dos primeros capítulos de Ethics of Liberty de Rothbard fuesen más fuertes de lo que eran. Esto proveería mayor peso a todo lo que siguiese. Tenía ciertas insatisfacciones con el rigor con el que ciertos supuestos éticos a los que había llegado la teoría política libertaria. Intuitivamente, parecían plausibles. Pero podía ver que una aproximación levemente diferente podría ser más fuerte. Murray nunca consideró que mis revisiones fuesen una amenaza. Su única preocupación era: ¿Esto, en última instancia, hace al caso? Finalmente aceptó que sí.

 

AEN: Su aproximación también deja afuera la posibilidad de acercar los campos de la economía y la ética.

HOPPE: Esto es lo que Murray también intentó realizar. El concepto que ambos campos poseen en común es el de propiedad privada. En economía, sabemos que debemos controlar ciertas cosas con el fin de poder actuar. En ética, necesitamos proveer una justificación al hecho de que necesitamos tener recursos para poder actuar. Por lo tanto la propiedad privada es la relación entre estas dos áreas de teorización.

Ambos, Habermas y Karl Apel, utilizaron el término priori de argumentación, que es la base de mi propuesta ética del laissez-faire. Apel, quien probablemente es el mejor y más riguroso filósofo de los dos, no tenía ningún interés en economía; pero si tiene razón, también podemos mostrar que debe haber ciertas precondiciones prácticas o praxeológicas completas con el fin de comunicar y traer enunciados verdaderos, a saber propiedad privada y la regla Lockeana sobre apropiación de la propiedad.

 

AEN: ¿Qué ve surgir de la nueva edición de Ethics of Liberty?

HOPPE: Este es uno de los libros menos leídos de Murray. No estuvo impreso por mucho tiempo. Muchas personas pueden haber sentido que ya conocían el sistema Rothbardiano. De hecho, este libro debería ser considerado un pilar del sistema Rothbardiano, dado que revela mucho más sobre la ética política y su aplicación que cualquiera de sus otros trabajos. Con este libro, podemos llegar a un nivel muy superior de sofisticación filosófica y unificación de lo que previamente teníamos. Las ideas del artículo de Rothbard de 1956 “Toward a Reconstruction of Utility and Welfare Economics” se encuentran aquí, pero con un desarrollo mucho mejor. En el artículo anterior, comienza con la idea de intercambios. Pero aquí, desarrolla una teoría de la adquisición de títulos de propiedad que precede a la teoría del intercambio.

La Escuela de Chicago de Demsetz, Coase, Alchian, y Posner intenta sustituir un estándar de eficiencia por una justificación de principios éticos. El total de este proyecto está construido sobre una falacia. No existe una manera no arbitraria de medir, ponderar, y agregar utilidades individuales o desutilidades que resulten de asignaciones dadas de derechos de propiedad. Este intento sólo es pseudociencia al servicio del intervencionismo judicial.

Hay una conexión cercana entre la teoría del bienestar y la ética, incluso si los economistas no siempre lo reconocen. La Escuela de Chicago de Demsetz, Coase, Alchian, y Posner intenta sustituir un estándar de eficiencia por una justificación de principios éticos. El total de este proyecto está construido sobre una falacia. No existe una manera no arbitraria de medir, ponderar, y agregar utilidades individuales o desutilidades que resulten de asignaciones dadas de derechos de propiedad. Este intento sólo es pseudociencia al servicio del intervencionismo judicial.

 

AEN: Usted también argumentó que existe una conexión entre la intervención monetaria y los valores culturales.

HOPPE: Es verdad, pero el banco central, a través de las políticas inflacionarias y de crédito fácil, exporta esta orientación de corto plazo a la totalidad de la economía. Si se espera que el valor de la moneda caiga en el futuro, se estará más interesado en el dólar rápido. El banco central hace que niveles exagerados de endeudamiento sean posibles, creando la ilusión temporaria de riqueza pero no su realidad.

La democracia y la legislación poseen algunos de los mismos efectos. En particular, generan una alta preferencia temporal. En los viejos tiempos, los principios de la ley nunca cambiaban a través del tiempo. Las reglas de propiedad, intercambios, y contratos siempre eran las mismas. Los reyes hicieron poco por cambiar esto porque su propia demanda de soberanos estaba también atada a los derechos de propiedad. Ellos querían ser los dueños de la totalidad del reino y preservar el valor de su capital. Pero las cosas cambian cuando se tiene propiedad pública, democracia, y libre entrada al sistema de gobiernos. El líder democrático no invoca al principio de propiedad privada para mostrar que él es el líder legítimo. Él invoca el principio de que ninguna propiedad es enteramente privada. Se sigue que estas personas están tentadas de pensar las leyes como simple legislación. Bajo democracia, las leyes se pueden cambiar cuando se plazca. Nadie sabe lo que las leyes serán mañana. De hecho, prácticamente nadie sabe lo que las leyes son hoy, porque hay demasiadas. De este modo, la democracia socava el valor de la propiedad y perjudica los planes y procesos de decisión de largo plazo. Las personas se envuelven en procesos productivos de menor duración de lo que de otra manera hubiesen hecho.

 

AEN: Hace algunos años escribió un artículo argumentando que los impuestos acortan la estructura de producción

HOPPE: Eso fue una aplicación específica de este principio más general. Los impuestos son una expropiación presente y una expectativa de expropiaciones futuras. Por esto, el ingreso presente y futuro se ve reducido. El esquema de preferencias temporales sube y los individuos se vuelven más orientados hacia el corto plazo. Impuestos, legislación, inflación, expansión crediticia, leyes de bancarrota, y todo el resto, también generan esto. La estructura completa del gobierno en sí misma es una expresión de alta preferencia temporal. Mises dice que en el largo plazo todos nuestros intereses son armoniosos. Todos ganan si se respetan los derechos de propiedad privada. Incluso el recaudador de impuestos, en el largo plazo, se volvería más rico si no hubiese ningún impuesto. Todo esto es verdad.

Pero, por supuesto, esto no implica que toda persona real posea una orientación de largo plazo. En el corto plazo, después de todo, los recaudadores de impuestos se encuentran mejor con el gobierno. En el corto plazo, siempre estoy mejor expropiando. El gobierno institucionaliza la motivación de alta preferencia temporal de expropiar en lugar de producir.

La democracia y la legislación poseen algunos de los mismos efectos. En particular, generan una alta preferencia temporal. En los viejos tiempos, los principios de la ley nunca cambiaban a través del tiempo. Las reglas de propiedad, intercambios, y contratos siempre eran las mismas. Los reyes hicieron poco por cambiar esto porque su propia demanda de soberanos estaba también atada a los derechos de propiedad. Ellos querían ser los dueños de la totalidad del reino y preservar el valor de su capital.

 

AEN: Usted mencionó las leyes de bancarrota. ¿Qué pasa con la afirmación de que el mercado subproduciría la toma de riesgo en su ausencia?

HOPPE: La toma de riesgo en el mercado requiere de reglas fijas de derechos de propiedad. Por ejemplo, las personas no tienen permitido tomar el riesgo de asesinar a otra persona para ver si puede salirse con la suya. En cambio, todos están obligados a respetar la vida de otros. Similarmente, no hay lugar en el mercado libre para una persona que toma riesgos pisoteando derechos de propiedad. Si lo hace, debe ser completamente responsable de los daños generados.

En un libre mercado, el nivel de riesgo que las personas toman está proscrito por los derechos de propiedad y estricta responsabilidad. Una persona está acotada por los términos del contrato, incluso si implica renunciar a todo lo que posea. En las leyes de bancarrota, el estado permite a un cierto grupo actuar en violación del contrato que habían aceptado. Este tipo de leyes genera incertidumbre y socializa el riesgo.

 

AEN: ¿Qué sucede, entonces, si un deudor no tiene dinero para pagar a sus acreedores? HOPPE: Es obligación del acreedor ver que se encuentre protegido contra este tipo de contingencias. El resultado es dictado por los términos del contrato. El deudor puede pagar de ingresos futuros. Si no hay previsión en el contrato para que el deudor se haga cargo, eso es mala suerte del prestamista. Ha hecho un contrato estúpido.

Deshacerse de las leyes de bancarrota traería un cambio significativo en la cultura económica, donde aprovecharse de los propietarios es común. Las leyes de bancarrota a nivel individual se encuentran replicadas a nivel internacional, donde vemos los enormes desembolsos de la FED y el FMI. No hacen más que premiar la mala gestión financiera y permitir la extorsión a escala global. La cultura de la extorsión ahora se extiende del individuo a las finanzas internacionales de las corporaciones.

 

AEN: Si la sociedad estuviese basada enteramente en la propiedad privada y el intercambio, muchas personas sostienen que no habría tal cosa como la comunidad y el orden.

HOPPE: La especialidad del mercado es producir cosas que las personas desean, y eso es ciertamente verdadero para condiciones como la comunidad y el orden. Un medio central de lograrlo es el derecho de exclusión, el cual, en una economía de mercado, los propietarios siempre pueden ejercer. Esto permite a los dueños mantener el valor de su propiedad y fomentar el comportamiento civilizado.

Bajo democracia, las leyes se pueden cambiar cuando se plazca. Nadie sabe lo que las leyes serán mañana. De hecho, prácticamente nadie sabe lo que las leyes son hoy, porque hay demasiadas. De este modo, la democracia socava el valor de la propiedad y perjudica los planes y procesos de decisión de largo plazo.

Parte de la terrible tendencia en los gobiernos modernos ha sido pisotear el derecho de exclusión. Esto esencialmente es lo que la ley de derechos civiles hace. Los empleadores no pueden contratar y despedir como les convenga. Los maestros no pueden echar alumnos de la escuela. Los negocios deben acomodarse a clientes que son detrimentales a los intereses de largo plazo de la firma. A la luz de esto, la decadencia cultural y un comportamiento corrupto son de esperarse. Incluso el derecho de los padres de ser los últimos jueces en su propio hogar está siendo atacado. El acuerdo es una institución crucial del mercado que afirma el derecho a la exclusión. Grupos de personas, usualmente con un fundador, establecen todo tipo de reglas a las cuales todas las personas que son parte del grupo deben adherir. El dueño último determina las reglas basándose en el consenso. Y hay mercados competitivos para las propiedades con acuerdo ofreciendo distintos grados de rigurosidad.

 

AEN: ¿Las restricciones son adheridas entonces a la propiedad misma?

HOPPE: Supongamos que usted compra alguna propiedad dentro de una estructura comunal más grande. También está comprando las restricciones, que presuntamente están a su favor, dado que las reglas son un punto crucial para el valor de su propiedad. Los términos de la comunidad pueden ajustarse de acuerdo a un proceso establecido por las leyes de la comunidad. Si la comunidad en general es comprada al dueño total, en términos dictados por el acuerdo, la comunidad también puede ser cambiada para ser más acorde a las condiciones del mercado.

Los impuestos son una expropiación presente y una expectativa de expropiaciones futuras. Por esto, el ingreso presente y futuro se ve reducido. El esquema de preferencias temporales sube y los individuos se vuelven más orientados hacia el corto plazo. Impuestos, legislación, inflación, expansión crediticia, leyes de bancarrota, y todo el resto, también generan esto.

El mecanismo, que descansa en el derecho de propiedad de los dueños de excluir y dictar reglas, es una fuente de comunidad y orden dentro de la matriz de cambios voluntarios. Pero el estado odia los arreglos comunales porque forman sistemas competitivos de derechos. El estado democrático los odia tanto como odia el derecho de un empresario de rehusarse a un servicio o al derecho del empleador de echar a su empleado.

 

AEN: ¿Entonces no ve ninguna diferencia real entre la vida privada y la vida comercial? HOPPE: No debería haber ninguna diferencia en lo que concierne a la propiedad privada y los derechos. Toda persona tiene el derecho a determinar quién puede y no puede cenar en su propia casa. De manera similar, cada dueño de un negocio posee el derecho de determinar quién puede y no puede cenar en su restaurant. La única diferencia es que el dueño del restaurant espera facilitar más cenas. Probablemente necesite un motivo financiero extremadamente bueno para excluir a alguien.

Pero si creemos en los derechos de propiedad, él debería tener el derecho de exclusión por cualquier motivo. Desde el punto de vista del estado, es más fácil iniciar el ataque sobre la propiedad quitando el derecho a la exclusión de las propiedades comerciales. Luego el estado puede gradualmente ir invadiendo el último bastión indiscutido de la propiedad privada, el hogar de la familia.

 

AEN: ¿Recientemente usted presentó un artículo sobre las fallas del liberalismo clásico? ¿Cuál era esa falla?

HOPPE: La creencia en la posibilidad de un estado mínimo, y que el estado puede cumplir un rol puramente de protección. Si el estado es definido como la institución que posee el derecho de imponer impuestos de manera compulsiva monopólicamente en un territorio o jurisdicción, entonces es fácil mostrar que este tipo de instituciones es inherentemente incapaz de proveer lo que estos liberales clásicos desean que el estado provea, que es protección y seguridad. Una vez que se otorga a una institución el derecho de determinar unilateralmente cuánto debe uno pagar para ser protegido, esta institución tendrá la tendencia, por virtud de su propio interés, de incrementar sus gastos en protección mientras en realidad reduce la verdadera producción de protección.

El estado se pregunta a sí mismo: ¿cuánto dinero es necesario para proteger a las persona de la violencia? La respuesta es que siempre necesita más. Y cómo existe una desutilidad en el trabajo, a menor protección que el estado produzca, mejor estarán sus empleados. Todo estado, incluso si comienza como un estado mínimo, entonces, va a terminar como un estado máximo. Pensar que el problema de la protección puede provenir de una institución como el estado es una ilusión. Es un mito y un error evidente de la mayor escala. Uno de los más importantes servicios en la tierra ser protegido de la agresión de otras personas no debería ser asignado a una institución que puede cobrar impuestos con el fin de hacerlo y evitar que uno busque otros defensores. Todos los incentivos están mal y prepara un desastre potencial.

La estructura completa del gobierno en sí misma es una expresión de alta preferencia temporal. Mises dice que en el largo plazo todos nuestros intereses son armoniosos. Todos ganan si se respetan los derechos de propiedad privada. Incluso el recaudador de impuestos, en el largo plazo, se volvería más rico si no hubiese ningún impuesto. Todo esto es verdad.

 

 

AEN: ¿Entonces los liberales clásicos eran muy tolerantes del estado?

 

HOPPE: Demasiado. Una vez que se admite el principio básico de que el estado es un proveedor esencial de seguridad, se renuncia a todos los contraargumentos. Tomemos el ejemplo del caso de la red de seguridad social que muchos defensores del libre mercado dicen que debemos tener. Si les preguntamos qué tan alta debe ser la provisión, no pueden decirlo. Saben que si es muy alta, la gente trabajará más; pero si es muy bajo, dicen que la gente va a ser muy pobre para recuperarse. Pero la línea divisoria entre los dos es completamente arbitraria. Así y todo, toman la posición de que debe existir tal cosa como una red de seguridad social. Si existe la pregunta de si tal cosa debe existir, entonces ya se ha admitido que los derechos de propiedad, el derecho a los contratos, a la libre asociación, e intercambio voluntario no son la fuente esencial de seguridad y ya no son supremos. Existen ciertas consideraciones que anulan todas estas instituciones. Si se hacen este tipo de excepciones, es muy difícil argumentar que la excepción no debe aplicarse de manera más general. ¿Qué argumentos se tienen? Ya se admitió que algunas personas pueden ser legalmente expropiadas por motivos socialmente importantes. La única tarea de los estadistas es hacer que el motivo parezca lo suficientemente importante como para permitir la expropiación. Todo entonces se vuelve posible.

 

AEN: El compromiso se convierte en la orden del día

HOPPE: Efectivamente, el panorama ideológico actual está lleno de personas que claman desear cortes selectivos en el gobierno o traer lo que ellos llaman un gobierno limitado. Entonces, para cuidarse de ser catalogados como muy radicales, aseguran al público que no se oponen al gobierno en sí que efectivamente es una cosa necesaria; sólo se oponen a su tamaño actual y presentan políticas.

Parte de la terrible tendencia en los gobiernos modernos ha sido pisotear el derecho de exclusión. Esto esencialmente es lo que la ley de derechos civiles hace. Los empleadores no pueden contratar y despedir como les convenga. Los maestros no pueden echar alumnos de la escuela. Los negocios deben acomodarse a clientes que son detrimentales a los intereses de largo plazo de la firma. A la luz de esto, la decadencia cultural y un comportamiento corrupto son de esperarse. Incluso el derecho de los padres de ser los últimos jueces en su propio hogar está siendo atacado.

Y para probar que son respetuosos, entonces, ofrecen soporte a ciertos aspectos del régimen, generalmente su poder de hacer la guerra, su aparato de educación, el régimen regulatorio, o la red de seguridad social. Por su propia lógica, terminan intentando mejorar al estado en lugar de intentar desmantelarlo. Esto es así porque en última instancia no representan ningún peligro para nadie en el poder. Aquellos que abogan por meramente “limitar” la intervención en lugar de eliminarla están siempre listos para ser cooptados por el estado. Mises una vez observó que cualquiera que alguna vez haya tenido algo nuevo que ofrecer a la humanidad nunca tuvo algo bueno que decir del estado o sus leyes.

 

AEN: ¿Fue Mises mejor que los liberales clásicos en la pregunta sobre el estado?

HOPPE: Mises creía que era necesario tener una institución que suprimiese a esas personas que no podían comportarse de manera apropiada en la sociedad, personas que fuesen un peligro porque robasen y matasen. Llamaba a esta institución gobierno. Pero tenía una idea particular de cómo el gobierno debía funcionar. Para chequear su poder, cada grupo y cada individuo, de ser posible, debe tener el derecho de secesión del territorio del estado. Llama a esto el derecho a la autodeterminación, no de las naciones como en la Liga de las Naciones decía, pero de villas, distritos, y grupos de cualquier tamaño. En Liberalism y Nation, State, and Economy, eleva la secesión a un principio central del liberalismo clásico. Si fuera posible dar este derecho de autodeterminación a cada individuo o persona, dice, debería ser realizado. Entonces, el estado democrático se convierte, para Mises, en una organización voluntaria.

 

AEN: Usted ha sido un fuerte crítico de la democracia

HOPPE: Sí, a como el término es usualmente entendido. Pero bajo la particular definición de democracia de Mises, el término significa auto regulación o autogobierno en su sentido más literal. Todas las organizaciones en la sociedad, incluido el gobierno, deben ser el resultado de transacciones voluntarias.

En cierto sentido se podría decir que Mises era cercano al anarquismo. Si se frenó antes de afirmar el derecho a la secesión individual, fue sólo por lo que consideraba una cuestión técnica. En la democracia moderna, exaltamos el método de la regla de la mayoría como el medio de elegir los gobernantes de un monopolio compulsivo de impuestos. Mises frecuentemente hacía una analogía entre el voto y el mercado. Pero era muy consciente de que votar en el mercado significa votar con tu propio dinero. El peso de tu voto es acorde con el valor de tu productividad. En el plano político, uno no vota con su propiedad; se vota sobre la propiedad de todos, incluida la de uno. Las personas no tienen votos de acuerdo al valor de su productividad.

 

AEN: Sin embargo Mises ataca el anarquismo sin lugar a dudas.

HOPPE: Su objetivo aquí son los izquierdistas utópicos. Ataca su teoría de que el hombre es lo suficientemente bondadoso como para no necesitar una defensa organizada contra los enemigos de la civilización. Pero esto no es lo que el anarquista de la propiedad privada cree. Por supuesto, los asesinos y el robo existen. Es necesaria una institución que mantenga estas personas a raya. Mises llama a esta institución gobierno, mientras que las personas que no desean un estado en absoluto sostienen que los servicios esenciales de defensa pueden ser mejor provistos por firmas en el mercado. Podemos llamar a estas firmas gobiernos si queremos.

 

AEN: La mayor evidencia de Mises como un radical antiestado es el pasaje en la Acción Humana donde apoya la conscripción.

HOPPE: Este es un pasaje muy peculiar. El pasaje, y los varios párrafos que le preceden y el que le sigue, no se encuentran en la primera edición. Hace su primera aparición en la edición de 1963. Uno debe recordar su posición general sobre el gobierno. Cada grupo, y si es técnicamente posible, cada individuo, puede secesionarse del gobierno. Por lo tanto, la conscripción, en este sentido, es completamente ilegítima. Si se lee la edición de 1949 de la Acción Humana, no hay nada que parezca llevarnos a esta conclusión particularmente graciosa.

 

AEN: Quizás la Guerra Fría lo explique

HOPPE: Pero la probabilidad de que hubiese hecho un enunciado como este es mayor en las ediciones previas. En 1940, estaba en Suiza, rodeado de fuerzas Nazis. En 1949, acababa de ver la vieja Europa ser aplastada por la guerra y el imperialismo; ¿qué mejor momento para apoyar el proyecto para que pueda ser utilizado en detener este tipo de cosas en el futuro? Pero no lo hizo. ¿Por qué, entonces, hace esto en 1963? No había ninguna guerra importante. Vietnam estaba recién en sus etapas iniciales. La Guerra Fría no se encuentra en su pico, y la Unión Soviética estaba en su periodo postStalinista. Este pasaje pide a gritos una explicación.

La [falla del liberalismo clásico es la] creencia en la posibilidad de un estado mínimo, y que el estado puede cumplir un rol puramente de protección. Si el estado es definido como la institución que posee el derecho de imponer impuestos de manera compulsiva monopólicamente en un territorio o jurisdicción, entonces es fácil mostrar que este tipo de instituciones es inherentemente incapaz de proveer lo que estos liberales clásicos desean que el estado provea, que es proteción y seguridad.

 

AEN: Usted ha sido muy crítico de la racionalidad estatal de los bienes públicos.

HOPPE: El error de la teoría de los bienes públicos es presumir que los economistas pueden detectar que algo es necesitado pero no está siendo producido por el mercado, en absoluto o en cantidades insuficientes. Pero esto sólo es una observación de que no vivimos en el Jardín del Edén. En todo momento, las personas desean bienes y servicios que no existen o son inaccesibles. Pero sólo porque queramos que algo sea producido no implica que deba hacerse disponible.

Si tenemos que consultar con economistas para descubrir si no hay suficientes lagos y caminos, ¿no deberíamos chequear también con ellos si no hay demasiadas zapatillas y marcas de dentífricos en el mercado? En última instancia, la teoría de bienes públicos es una racionalidad para el planeamiento central y un ataque al mercado en sí. La verdadera pregunta es si es económicamente beneficioso y económicamente justificable suprimir las transacciones voluntarias y veredictos del mercado, y forzosamente transferir propiedad de dueños privados al estado. Creo que eso nunca podrá ser justificado.

En cierto sentido se podría decir que Mises era cercano al anarquismo. Si se frenó antes de afirmar el derecho a la secesión individual, fue sólo por lo que consideraba una cuestión técnica. En la democracia moderna, exaltamos el método de la regla de la mayoría como el medio de elegir los gobernantes de un monopolio compulsivo de impuestos.

 

 

AEN: ¿Con que fundamentos ha criticado la libre inmigración?

HOPPE

: Imagine una sociedad donde toda la propiedad pertenece a algún individuo particular o grupo. Uno debe considerar qué sucede en ese territorio. El resultado es un panorama muy complejo. Van a haber ciertas regiones e instituciones donde la gente pueda ir y venir como plazcan con muy pocos condicionamientos. Podemos decir que las iglesias, comedores, y otras instituciones caritativas que permiten un acceso relativamente libre con ciertas reglas.

Hay también lugares donde el ingreso depende de mínimas condiciones, como pagar una entrada. Parques de diversión privados como Disney World operan de esta manera. Nadie entra sin cumplir con las condiciones del contrato; prácticamente todos pueden cumplir esos requisitos siempre y cuando posean los medios para hacerlo y adhieran a las reglas una vez adentro. Pero en una economía de mercado también hay áreas extremadamente exclusivas como comunidades cerradas. En estos lugares, sólo se puede entrar si se es propietario o si se tiene el permiso directo de los dueños. Si se es dueño, se debe adherir a unos lineamientos muy estrictos de comportamiento, y se es responsable por cómo sus invitados se comportan. En ningún caso se permite un acceso sin restricciones. Si toda la propiedad fuese privada, veríamos estas condiciones replicarse más ampliamente. Algunas regiones, como las áreas turísticas, tendrían este incentivo para atraer tanta gente como sea posible sin reducir el valor de la propiedad. Otros estarían absoluta y totalmente fuera de todo límite.

 

AEN: O sea que compara la libre inmigración con el derecho a traspasar.

HOPPE: Fíjese en lo que los proponentes de la libre inmigración proponen. Quieren el completo e ilimitado derecho de las personas de cualquier lado de entrar y salir de la propiedad, sin ningún derecho a la exclusión. Pero no existe mercado en ningún lugar que replique esta situación. Es completamente contrario a la manera en la que los mercados funcionan y a cómo los dueños de propiedad se comportan. Obviamente, esta situación de libertad para todos sólo puede ser generada a escala masiva si los derechos de propiedad no son asignados a dueños privados sino otorgados al estado. Haciéndolo aún más perverso, el gobierno es supuestamente el responsable de la protección de la propiedad y el derecho a la invasión. En cambio, en el caso de la libre inmigración, se hace posible la ilimitada invasión a los derechos de propiedad. Si el gobierno va a permitir la inmigración, por lo menos debe asegurarse que los inmigrantes posean una invitación por parte de algún propietario. Ese propietario debe luego asumir toda la responsabilidad de su presencia.

No hay nada de malo con Microsoft trayendo programadores de software de todas partes del mundo para trabajar en sus instalaciones. Pero no está bien que a estos inmigrantes se les garantice vivienda, escuelas, bienestar, derecho al voto, o cualquier cosa que invada o presuma el derecho a invadir la propiedad privada de terceros. Mientras el derecho completo de exclusión pueda ser ejercido por todo otro propietario, la libre inmigración está bien. La ciudadanía, por supuesto, es un tema totalmente diferente.

 

AEN: ¿Pero existe un riesgo, no es así, en poner al gobierno a cargo de determinar quién puede y quién no puede inmigrar?

HOPPE: Existe por supuesto un riesgo. En ausencia de una privatización total, entonces, la solución es descentralizar el proceso de toma de decisiones del gobierno federal hacia los estados, condados, villas, pueblos, y manzanas. Todo ellos deberían hacer sus propias reglas de exclusión. Por este medio, se puede prevenir en su máxima extensión posible, el fenómeno de la integración forzada. Desde una perspectiva económica, es esencial tener libre comercio, en parte porque su ausencia pone tremenda presión sobre las personas de países con bajos salarios a inmigrar a dónde los salarios son mayores. A mayor libertad de comercio, menor es el incentivo a mudarse. Si las personas no cruzan las fronteras, ejércitos de personas lo harán.

 Mises frecuentemente hacía una analogía entre el voto y el mercado. Pero era muy consciente de que votar en el mercado significa votar con tu propio dinero. El peso de tu voto es acorde con el valor de tu productividad. En el plano político, uno no vota con su propiedad; se vota sobre la propiedad de todos, incluida la de uno. Las personas no tienen votos de acuerdo al valor de su productividad.

 

AEN: ¿Qué dice a la crítica de que la sociedad de la propiedad privada como usted la describe parece ser bastante autoritaria?

HOPPE

: Esta es una crítica de la izquierda igualitaria. Ellos sostienen que la autoridad no debería jugar ningún rol en la vida social y no debería haber rangos o posiciones. Pero por supuesto, no puede haber sociedad sin estructuras de autoridad. En la familia, siempre hay jerarquía. En las comunidades, siempre hay líderes. En las firmas, siempre hay gerentes. Pero en un mercado, ninguna de estas autoridades tiene el poder de imponer impuestos. Su autoridad depende únicamente del consenso y el contacto. Pero el estado intenta romper estos centros de competencia de autoridad y estableces una única autoridad anulando todos los otros. Si no se cumple, el estado se rompe.

Es una idea ridícula que necesitamos al estado para decir a las autoridades sociales que necesitan adherir a un conjunto uniforme de reglas y obedecer a un único máster. La sociedad no necesita modos uniformes de asociación. Los intercambios del mercado hacen que la armonía social sea posible incluso en el marco de diferencias radicales. El hoy llamado multiculturalismo no ve que hay una diferencia entre tener un mundo con muchas diferencias culturales e imponer esa diversidad en cada punto del globo. Es una diferencia entre un régimen de propiedad privada y un régimen estatista donde el resto de nosotros meramente obedecemos. En última instancia, esos son los únicos dos sistemas entre los cuales debemos elegir.

 


 

* Traducción al español de Nicolás Cachanosky a la entrevista aparecida en el volumen 18, número 1, de la Austrian Economics Newsletter. Permiso de traducción concedido a la Fundación F. A. von Hayek por el Ludwig von Mises Institute.

 

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A la Espera de la Muerte

El pasado nos condena, 
 sólo el futuro nos puede salvar.

por Darryl Robert Schoon,
 21 de mayo de 2009.

Vivimos en tiempos extraordinarios. Colgado en un punto entre el pasado y el futuro, el presente nunca había sido tan incierto. Pero, cuando llegue la certeza, será en forma de guadaña y la única opción que tendremos será la de eludirla.

En marzo de 2007, cuando presenté mi análisis sobre las economías americana y mundial, Cómo sobrevivir a la crisis y prosperar en el proceso, a la Red de Desviaciones Positivas de Marshall Thurber, predije que los precios inmobiliarios caerían entre 40 y 70%, que las acciones bursátiles bajarían 70 -90%, y que venía otra Depresión.

En ese momento, la economía mundial seguía creciendo. Ya no lo está. Hoy en día, ocurre lo contrario, la economía mundial se está contrayendo. Sin embargo, la crisis vaticinada, en proceso de gestación durante décadas, está actualmente en curso y ha entrado en una fase nueva y diferente, una mucho más peligrosa que la fase precedente.

La economía mundial está al borde de la ruptura sistémica total. El mecanismo subyacente en que se basa el actual sistema de crédito está quebrado, porque sus dos pilares fundamentales, los bancos y el gobierno, no sólo están quebrados sino que, y esto es lo más importante, ambos están ahora literalmente en la bancarrota total.

Estoy quebrado, no hay pan, es decir, nada.
 de Busted, letra de Ray Charles

Antes de la Gran Depresión, el colapso de la burbuja de la década de 1920 desencadenó una cascada de incumplimientos en el pago de la deuda que enterró a prestamistas y prestatarios por igual. En ese entonces, los gobiernos no estaban en quiebra; hoy, los gobiernos están tan quebrados como aquellos a quienes están tratando de salvar.

El canto de sirena del crédito atrajo a inocentes y a codiciosos por igual para que apostaran hasta lo que debían haber guardado para gastar en un día lluvioso.

Este es el dilema que los banqueros centrales no pueden resolver. La deflación, el colapso de la demanda que sigue a la onda de la deuda incumplida, ha sido liberada de sus amarres y muy pronto el enigma de los banqueros se convertirá en una pesadilla para todos – una depresión deflacionaria peor que la de la década de 1930.

Después de la Gran Depresión, los economistas de la corriente principal, expertos monetarios petulantes que se graduaban de Harvard, Princeton, la Universidad de Chicago, etc., (las escuelas donde se enseñaban las más oscuras artes de las finanzas), convencidos a si mismos de que habían resuelto los problemas que han plagado los sistemas fiduciarios en el pasado.

Estaban equivocados y ahora la sociedad está a punto de pagar el precio de su arrogancia. La que hemos llamado gran moderación, es decir, la aparente contención de la inflación, resultó ser, una anomalía monetaria que no llevaba a la inflación, sino a burbujas de activos, enormemente destructivas, las cuales recientemente han colapsado.

Los banqueros centrales han demostrado no ser maestros de las finanzas sino co-conspiradores de los banqueros de inversión con quienes saquearon el tesoro del gobierno en beneficio de los predadores parasitarios de Wall Street.

Hoy en día, el saqueo de la productividad de los banqueros casi ha llegado a su final, pero no por conciencia de la sociedad, ni resistencia, ni oposición, sino porque los gobiernos de hoy están tan quebrados como los bancos, y su bancarrota colectiva, se espera, evitará que entre ambos destruyan los pocos ahorros y libertades que aún quedan.

No importa qué tan respetable sea su aspecto, los mayores enemigos de la sociedad y de la libertad hoy en día son los bancos centrales y el gobierno centralizado – las torres gemelas de la Mordor monetaria.

El Rodeo de Cabras de los Quebrados

Hoy en día, somos testigos del más absurdo espectáculo: Naciones en quiebra, con economías en contracción y en proceso de colapso, planifican volver a la prosperidad “gastándose de nuevo” a sí mismas con dinero prestado, o al menos, ese es el plan.

Los EE.UU., Inglaterra, Japón y otros países se encuentran atrapados en una cloaca de deudas incumplidas y de demanda en deflación, combinación que llevó a la bancarrota a las economías mundiales en la década de 1930 y que hoy está en proceso de hacerlo de nuevo.

Es irónico y oportuno que Inglaterra, los EE.UU. y Japón están siguiendo el mismo camino, al mismo tiempo, porque los tres juntos constituyen el linaje histórico del crédito y el poder en esta época, crédito que construyeron y cuya consiguiente deuda está a punto de destruirlos a los tres.

Plomo Convertido en Oro y Papel en Dinero

El sueño de la alquimia medieval, de convertir metales básicos en oro se logró, en principio, en Inglaterra en 1694 cuando por bajos motivos casi logran lo mismo, la transformación de cupones de papel en dinero o, al menos, en moneda de curso legal.

Expedido por un banco central, el papel moneda del Banco de Inglaterra basado en crédito, rápidamente se convirtió en deuda para hipotecar permanentemente al pueblo de Inglaterra y, ulteriormente para lograr establecer por primera vez en el mundo el impuesto a la renta a fin de sufragar el gasto cada vez más mayor del gobierno, gasto que desde ese entonces había sido posible gracias al crédito ilimitado de los banqueros.

La moneda inglesa, basada en crédito, le dio a Inglaterra una ventaja sobre otras naciones la cual resultó en el dominio global que llamamos imperialismo. Pero cuando las fauces abiertas de la ambición de Inglaterra ya no podían absorber más naciones, el bandolerismo global inglés llegó a su fin.

Globalización – El imperialismo del siglo 20

La siguiente iteración de dominio mundial ha sido llamada “globalización”, la hegemonía económica compartida entre Inglaterra y los EE.UU., sus bancos centrales, el Banco de Inglaterra y el de la Reserva Federal de los EE.UU. y su progenie, los bancos de inversión de Nueva York y Londres con sus respectivas sedes en Wall Street y “The City”.

La capacidad de imprimir moneda fiduciaria, es decir, sin respaldo, pero aceptada en todas partes como dinero real, dio en el siglo 20 a los bancos y a las empresas occidentales las mismas ventajas que tuvo la Armada Inglesa en los siglos 18 y 19.

A finales del siglo 20, las empresas multinacionales y los bancos occidentales, impulsados por el combustible del crédito, habían establecido poder y control cada vez mayores sobre el comercio mundial – con la única excepción de Japón.

Japón había escapado el cabestro de la dominación occidental que le querían colocar después de la Segunda Guerra Mundial por una merecida combinación de suerte y paranoia insular. Inesperadamente, en 1949 los japoneses adoptaron las revolucionarias enseñanzas de W. Edwards Deming, un estadounidense experto en control de calidad, cuya filosofía humanista de la calidad transformó al Japón en una potencia industrial.

¿Qué ganaría una sociedad en caso de que aumentase el valor de sus acciones a costa de su participación en el mercado y la calidad de sus productos?

Las corporaciones occidentales se centran, no en el largo plazo, sino en el corto plazo, no en la calidad sino en las utilidades, un sesgo fundamentalmente equivocado que permitió al Japón superar a occidente, al convertirse en la principal potencia económica del Asia y en la 2ª economía más grande del mundo.

Meiji Moola

Los japoneses no sólo aprendieron a fabricar mejores productos que Occidente, también aprendieron el secreto de la extraordinaria alquimia bancaria occidental. Cuando Japón invadió Hong Kong en 1941, se fueron directamente a los bancos Ingleses, pusieron una pistola en la cabeza de los directores de los bancos y, a la fuerza, obtuvieron los secretos del inmenso poder de Inglaterra, el poder de crear dinero de la nada, el crédito y la deuda.

Después de la Segunda Guerra Mundial, a sabiendas de la extraordinaria ventaja que el control de crédito da a Occidente, los japoneses construyeron un cortafuegos financiero alrededor de las empresas japonesas, evitando así las adquisiciones extranjeras y desactivando la ventaja implícita, que la circulación de monedas en el “mercado libre” daba a los banqueros occidentales.

Los japoneses crearon un entramado de propiedad de corporaciones japonesas, con el Zaibatsu, conglomerados industriales y financieros japoneses; y permitieron que las acciones de estas gigantescas corporaciones pudieran ser incluidas en los balances de los bancos, lo que permitió aún más apalancamiento del crédito en los bancos japoneses que en los de Occidente.

Tan insular como la China, pero mucho más adoptivo, la adición japonesa de mayor apalancamiento de los bancos, sin embargo, iría a contribuir a la destrucción de la economía japonesa, porque ahora, en el siglo 21, el apalancamiento está a punto de destruir lo que el crédito construyó en el siglo 20, tanto en Japón como en el resto del mundo.

Aumentar el apalancamiento bancario fue un error fatal porque la guadaña del crédito en última instancia, troza tanto a sus víctimas como a quien la esgrime, porque el manejo del crédito ilimitado sólo es transitorio y es tan cortante como la hoja misma de la guadaña, y, al final, tanto ignorantes como sofisticados sufrirían al sucumbir a una tentación que nadie puede controlar.

La visión peyorativa de los prestatarios sub-calificados evade el hecho de que los prestatarios sofisticadas son igualmente culpables cuando se alimentan en la canoa del crédito, aparentemente barato, puesto a su disposición por los bancos centrales (los bancos de inversión tomaron préstamos al 0% en el Japón)-y mientras los pobres perdían la remota oportunidad de acceder a la propiedad de una vivienda, los banqueros sofisticados despilfarraban los ahorros de naciones enteras.

Cuando el polvo se asiente, prestamistas y prestatarios por igual estarán enterrados bajo los escombros de las entidades de crédito. Los orígenes del crédito son similares a los de la actual variante de la gripe porcina, que ahora se cree que posiblemente fue creada por el hombre y no por la naturaleza, ver http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601087&sid=afrdATVXPEAk&refer=worldwide como la propagación del crédito y de la moneda de papel no siendo menos peligrosa o virulenta que la propagación de la mortal gripa está a punto de causar la muerte a todos los que han bebido en la “taza contaminada” de los banqueros.

Descenso de la Deuda y Desastre

El crédito bancario apalancado temporalmente catapultó al Japón a la primera línea de la economía mundial en 1980, el cual, combinado con un enorme desequilibrio comercial positivo – posible gracias a la libre circulación del dinero fiduciario americano, creó una gran burbuja especulativa que culminó en el colapso del mercado bursátil japonés en 1990.

El colapso de la burbuja japonesa fue abrumador. El apalancamiento bancario implícito utilizado en el ascenso económico se convirtió, al descenso, en una soga con nudo corredizo que revivió fuerzas deflacionarias que los banqueros centrales creían que habían sido derrotadas después de la década de 1930.

La abrumadora cantidad de deuda incumplida hundió los bancos japoneses. Antes de 1990, impulsados por el apalancamiento implícito, los bancos japoneses se encontraban entre los más grandes del mundo, pero cuando el índice Nikkei se derrumbó en 1990, también se derrumbaron los bancos y la economía del Japón.

Lo qué le pasó en Japón en el decenio de 1990 está pasando ahora a Occidente, es decir, a los EE.UU., al Reino Unido y a otras economías basadas en el crédito. La esperanza es que, como el Japón sobrevivió la deflación en la década de 1990, en igual forma, también sobrevivirán los EE.UU., el Reino Unido, y otros más.

Tales esperanzas son inútiles ya que la supervivencia del Japón fue sólo temporal. Esta vez Japón no sobrevivirá porque hoy la deflación es mucho más virulenta, y, esta vez al Japón también se sumarán otras economías atrapadas en el colapso de la demanda, el incumplimiento de la deuda, la insolvencia de los bancos y el desempleo endémico, una repetición de la Gran Depresión de la década de 1930, pero sumada esta vez a una pandemia monetaria global.

La Pandemia del Papel-Dinero que está por llegar

Esta vez la depresión deflacionaria irá acompañada de una extraordinaria crisis monetaria global. Los intentos del gobierno por reactivar sus economías en deflación darán lugar esta vez a enormes sufrimientos económicos adicionales.

Así como las bajas tasas de interés del 1% que re-inflaron las economías en 2002, causaron la burbuja en los precios de la propiedad y a continuación su colapso en el 2006, las tasas actuales, aún menores, del 0,25%, conjuntamente con emisiones monetarias sin precedentes, crearán un completo desastre fiduciario global que destruirá el dinero tal como lo conocemos .

Para estimular las economías deflacionarias, se está emitiendo tanto dinero fiduciario, sin respaldo, que eventualmente este terminará por perder todo su valor. Es así como todas las monedas fiduciarias han terminado a través de la historia: con circulación y emisi;on incontrolada de cantidades de papel cada vez mayores pero también cada vez con menor valor.

El mes pasado, el M-2, el agregado monetario en el Japón aumentó a un ritmo superior al 100% anual. La maquinaria de impresión está funcionando como nunca antes, en los EE.UU., en el Reino Unido y en Japón, con la desesperada esperanza de que se salvarán de la abrumadora fuerza gravitatoria de la deflación, un agujero negro económico de inercia gigantesca.

Los préstamos, la impresión y la circulación de cantidades excesivas de dinero fiduciario, es decir sin respaldo, se ha ensayado antes y no funciona. Hacerlo así, es una receta para el desastre, una vez más, la receta tradicional que siempre se ha intentado en el pasado, dará otra vez el mismo resultado.

No será diferente esta vez. Si usted piensa lo contrario, espere y verá.

Flexibilización Cuantitativa hacia la Muerte Económica

El término flexibilización cuantitativa oculta el increíble absurdo de gobiernos tomando préstamos de sí mismos. La práctica surgió por primera vez en el decenio de 1990, cuando la deflación obligó a los japoneses a ejecutar tal maniobra con el fin de mantener a flote su vulnerable economía.

No es casualidad que la flexibilización cuantitativa está siendo adoptada en la actualidad por los EE.UU. y el Reino Unido, ni es una buena señal que esté sucediendo. La flexibilización cuantitativa es indicación de que la deflación ha alcanzado un nivel donde los gobiernos no pueden sobrevivir a menos que se apliquen medidas extremas.

Cuando los gobiernos recurren a la flexibilización cuantitativa, es signo de que han quedado sin otros medios para financiar sus esfuerzos…Han llegado al final de la línea.
El Significado de la Flexibilización Cuantitativa,
Michael S. Rozeff

Somos ahora testigos de la quiebra de naciones con economías en contracción y que planifican volver a la prosperidad mediante el gasto con dinero prestado, pero prestado por ellos mismos.

Los EE.UU., el Reino Unido y Japón – la “troika” económica de los muertos vivientes, todos participantes de la flexibilización cuantitativa y que están ahora en las últimas etapas de la destrucción del capital y del colapso económico.

 El Fin de la Línea

Los bancos y los gobiernos – especialmente los de EE.UU., el Reino Unido y Japón – han llegado al final de la línea y, sin duda, todos hemos llegado al final de una era. El juego de los banqueros hacer pasar por dinero el de capital basado en deuda, con el fin de endeudar y obtener ganancias de la productividad de los demás, se encuentra ahora en su etapa final.

Las resultantes deudas de los banqueros son ahora tan grandes, que ya no pueden retirarse, pagarse, venderse ni refinanciarse. Que los gobiernos hayan anunciado que garantizarán todos los depósitos bancarios y el aumento de la deuda de los sectores público y privado en cantidades cada vez mayores, cuando ellos mismos están quebrados es un signo de la época – del final de los tiempos.

Dos semanas después de que la histórica contracción del crédito en agosto 2007 congelara los mercados globales de crédito, hablé en la Sesión II de la Universidad del Patrón Oro, del Profesor Fekete, en Hungría. El último segmento de mi discurso se tituló, “El camino hacia el futuro es un acantilado”.

En mayo de 2009, es evidente que hemos caído en el acantilado. El reciente repunte en los mercados bursátiles mundiales sólo indica que todavía no hemos tocado fondo. Lo tocaremos. Sólo espere y verá.

Inversiones Cuesta Abajo

Si la muerte del dólar de los EE.UU. la veremos este año, o el próximo, o quizás un año después, es aún desconocido, pero lo que sí se sabe es que todas las monedas fiduciarias finalmente sucumben a la presión cada vez mayor que sobre ellas ejerce el gobierno.

Cuando la única limitación, en la creación de moneda, es papel y tinta, o una leve presión sobre una tecla, como sucede hoy, la tentación de hacerlo es mayor que la limitada capacidad de aguante de cualquier burócrata, sobre todo si el burócrata es Ben Bernanke, la cabeza del Banco de la Reserva Federal de los EE.UU., quien tiene una bien conocida debilidad por los excesos monetarios.

Invertir al final de una era es muy diferente a invertir en las épocas precedentes. Lo que antes funcionó ahora no funcionará, al menos no en el largo plazo. Aunque las alzas durante un poderoso mercado bajista son comunes, tales actos son una oportunidad para salir de los mercados, una trampa para quienes no pierden la esperanza o un campo de juegos de azar para aquellos lo suficientemente hábiles y con conocimientos para saber, en esas circunstancias, qué activos suben o bajan y cuando lo hacen.

Sin embargo, pocos pueden bailar con la suficiente rapidez para burlar el filo de la cimitarra, la hora exacta en que los activos de papel se convierten en polvo y las adornadas fantasías de los necios revelan lo que son y lo que no son. Pero mientras existen pocos asesores con experiencia, todos ellos saben del carácter transitivo del juego que juegan.

El banquero central, John Exter, entendía claramente el juego fraudulento de la banca central. Exter llamaba el dólar de los EE.UU. y otras monedas fiduciarias como “el dinero-del-no-te-debo-nada”. La pirámide invertida de Exter denotaba la trayectoria del papel-dinero en tales momentos, en la parte inferior de la pirámide de Exter estaba el oro, el activo de último recurso.

Es el oro una reliquia de tiempos bárbaros, Lord Keynes? Creo que no lo es.

El oro y la plata son hoy, como siempre lo han sido, el refugio de la libertad y de la seguridad en tiempos de caos y tiranía, en tiempos como los de hoy.

Los Últimos Días

Puede sentirlo en el aire

Hay agitación por todas partes

El final llegará pronto

El final de este embrollo

Final que todos conocemos

Fin de lo que ha sido

Fin del dinero alegre

Un final que no es gracioso

Me pregunto que será

Lo qué veremos mañana

Que la gracia que nos trajo

Cambie nuestros miedos.

Compre oro, compre plata, tenga fe.

Darryl Robert Schoon

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 Traducción de Rodrigo Betancur

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El Mundo Alrevesado de John Maynard Keynes

El Artículo Diario del Instituto von Mises publicado el 4/23/2009 por Mark Thornton

John Maynard Keynes usaba con frecuencia un lenguaje florido con expresiones como “espíritus animales” y “la trampa de liquidez” para describir las cosas que no entendía.  Después de todo era más un burócrata que un economista.  De hecho, se le podría describir mejor como un anti-economista porque esquivando temas como la oferta y la demanda, lograba mantener la opinión de que el gobierno hacía funcionar la economía.

Así, por ejemplo, no podía entender por qué la gente invertía sus recursos en aventuras arriesgadas que pudieran ayudar a mantener la economía creciendo a pleno empleo.  Por tanto, sustituyó “espíritus animales” por “afán de lucro”.  Estos espíritus permiten a los empresarios proceder con ingenua confianza y dejar a un lado la preocupación por las pérdidas.  Del mismo modo, la caída de las inversiones era también un problema psicológico que denominó la “trampa de liquidez”.  Esta trampa ocurre cuando los inversores buscan liquidez en efectivo y cuando la política monetaria – en términos de reducir las tasas de interés – ya no produce un aumento de la inversión.

 El problema con Keynes es que pensaba que si los empresarios perdían su nervio colectivo, el Gobierno debía socializar la inversión, impulsar la demanda y el empleo, y crear un clima de seguridad para conducir de nuevo la economía al pleno empleo.  No entendió cómo funciona la economía ya que no pudo entender cómo la economía se auto-corrige cuando ocurre una contracción.

 Nuestro problema es que Bush, Obama, Geithner, y Summers están todos siguiendo el libreto keynesiano, mientras el premio Nobel Paul Krugman actúa como director del coro.  Si en vez de eso tan solo hubiéramos permitido al mercado libre hacer su trabajo, es probable que la economía ya hubiera tocado fondo, y empresas como AIG estarían saliendo de la bancarrota y la tasa de desempleo estaría disminuyendo en vez de continuar al alza.

 El proceso del mercado se redujo hace solo unos pocos meses hasta llegar a la actual contracción y – durante los últimos 15 meses – ha sido sustituido casi totalmente por la intervención del gobierno.  Muchas de las intervenciones han sido descritas como “sin precedentes” en el sentido de que nunca habían sido ensayadas anteriormente.  Esto significa que ni los participantes en el mercado, ni los encargados de formular las políticas, tienen experiencia en el asunto – y el hecho es evidente.

 Esta serie de intervenciones ha sido desordenada.  Muchas intervenciones, como la adquisición de AIG, fueron sorpresas totales, que han causado volatilidad en los mercados de valores.  Además, estas intervenciones han sido inmensamente grandes y de amplio alcance.  Medidas en términos de dólares, los recursos “asignados” ascienden a más de $ 12 billones según algunas cuentas.

 Irónicamente, al adoptar la posición keynesiana de perder nuestro “espíritu animal” y al sufrir el problema psicológico del pánico, el gobierno ha llevado a cabo cambios gigantescos en sus políticas los cuales han debilitado enormemente el “afán de lucro”.  Los empresarios ya no están buscando nuevas oportunidades de beneficio en la economía.  En cambio, es muy probable, que o bien estén tratando de preservar su capital o a la espera recibir fondos de rescate de parte del gobierno.

 Para preservar el capital se requiere su colocación en activos de bajo riesgo tales como bonos, dinero en efectivo, depósitos a término, u oro.  Así que estamos ahorrando más y pagando deudas para protegernos nosotros mismos, pero según la terminología keynesiana, hemos caído en la muy peligrosa “trampa de liquidez”.

 Para Keynes, la trampa de liquidez ocurre cuando los consumidores intentan ahorrar más y consumir menos.  Su reflexión era que el menor consumo podría hacer daño a las empresas y a la producción y, en consecuencia, ponía en riesgo las empresas y la mano de obra.  Estos más bajos ingresos, significarían, a su vez, que el intentar un mayor ahorro en realidad daría, como resultado, una economía bastante peor.

 La trampa de liquidez en realidad tiene relación con el acaparamiento y el ahorro.  Si bien el acaparamiento tiene mala fama entre los economistas, es en realidad algo muy bueno.  Normalmente, la gente no acapara recursos irracionalmente o sin razón alguna, acapara como una manera de protegerse de situaciones peligrosas.  Son la depresión, la inflación, la guerra, y otras calamidades las que normalmente hacen que la gente acapare.

 No sólo el aumento del ahorro ayuda a la economía, sino que además el acaparamiento es bueno porque ayuda a facilitar el proceso de deflación y la deflación contribuye a la recuperación.  Si la gente reduce el consumo (la demanda), entonces los precios caen, sobre todo en las primeras etapas de la producción.  Al estar cada vez más baratos todo tipo de bienes y recursos, incluyendo la mano de obra, aumenta el poder adquisitivo de cada dólar acaparado.  Los precios que subieron durante el período del auge económico – en particular los de la tierra, los del capital, y los de otras clases de activos – se restablecen entonces, a niveles más bajos.  Se liquida la deuda y los ahorros se restauran y resurgen las perspectivas de retorno a la prosperidad, en primer lugar entre los productores y luego entre los consumidores.  Por lo tanto el acaparamiento acelera la deflación y la deflación acelera el proceso de corrección.

 Pero los Keynesianos tienen miedo de este proceso porque no entienden la forma en que nos lleva de vuelta al pleno empleo y al crecimiento económico.  He dado a este temor el nombre de apoplithorismosphobia.  Joseph Salerno ha demostrado que no hay base teórica, y Greg Kaza ha demostrado que no hay base empírica, para este temor.  Irónicamente, son las políticas keynesianas, tales como los rescates, los paquetes de estímulo, y la inflación los que deben ser temidos, ya que pueden poner en peligro nuestro “espíritu animal” de “afán de lucro” y nos han tenido cautivos en la “trampa de liquidez” por varios años.

 El acaparamiento finalmente arregla la mayoría de los balances, pero en una economía dominada por los keynesianos, tarda un tiempo extremadamente largo.  Durante el intervalo, la gente puede quedar permanentemente hastiada del mercado y de la inversión.  Podrían convertirse en acaparadores permanentes.  Esto ocurrió a muchos estadounidenses durante la Gran Depresión.  La frugalidad y el ahorro, si bien admirables, se convirtieron en una especie de cicatriz psicológica que exhibieron por el resto de sus vidas.

 Las políticas de estilo keynesiano han dado lugar a catástrofes, como la Gran Depresión, el “estancamiento” de los Estados Unidos de 1970 a 1982, y las secuelas de la burbuja japonesa.  Cada una de ellas duró más de una década.  Sería mucho mejor permitir un proceso de corrección del mercado libre sin obstrucciones. Sin una red de seguridad del gobierno, o rescates, habría más acaparamiento, la deflación sería más expedita, habría más bancarrotas, y tendríamos un rápido retorno a la prosperidad.

 Si bien la bancarrota suena horrible, es realmente un proceso maravilloso y ordenado.  En primer lugar, corrige rápidamente los balances.  También proporciona una oportunidad para eliminar los actuales propietarios y administradores de empresa que operan de manera arriesgada.  Aquí no habría necesidad de preocuparse por cuestión de comisiones ni bonos laborales para los directivos!  Algunas empresas en quiebra tendrían que salir completamente del negocio y sus recursos serían subastados por otros empresarios a precios muy bajos.  Me imagino que decenas de empresas que apenas inician labores para llevar al mercado coches eléctricos estarían encantadas con la oportunidad de comprar una planta de automóviles en Michigan por peniques por dólar.  Otras empresas podrían mantenerse en el negocio conservando los puestos de trabajo de la mayoría de los trabajadores, pero la quiebra reduciría la deuda y los costos y brindaría la oportunidad de renegociar contratos y salarios.

 El ambiente resultante después de la quiebra es el de nuevos propietarios y operadores con mucho menor deuda quienes tampoco han sufrido el aplastamiento de su “espíritu animal”.  Las empresas tendrían una deuda menor y, por tanto, una estructura de costos más baja.  Algunos consumidores estarían llenos del efectivo acumulado y tendrían la oportunidad de comprar a precios mucho más bajos.  La economía entraría en modo de recuperación y podría rápidamente alcanzar pleno empleo y crecimiento económico.  Lo que es más importante, al no rescatar a los perdedores, desaparece el riesgo moral de que los empresarios confíen en que podrían volver a ser rescatados en el futuro.

 Porque no entienden cómo funciona el mercado, los keynesianos piensan que se trata de una fantasía.  Pero si se siguiera la receta Austríaca de liquidar deudas y empresas en quiebra, se permitiría el descenso de los precios al desaparecer la inflación monetaria, no habría necesidad de impulsar el empleo, ni de subsidiar el desempleo, ni de desalentar el acaparamiento, y se tendría como resultado final la recuperación más rápida posible y el mínimo dolor económico.

 Mark Thornton es miembro residente del Ludwig von Mises Institute de Auburn, Alabama, y Editor de la Reseña de Libros de la Revista Trimestral de Economía Austriaca.  Es autor de Economía de la prohibición y coautor de Tarifas, Bloqueos, e Inflación: Economía de la Guerra Civil.

 TRADUCCIÓN DE RODRIGO BETANCUR

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